Tsipras tampoco creía desde un principio, en la lucha para liberar Grecia del yugo neocolonial de la finanza de los acreedores, yugo que Grecia sufre y está sometida desde 2010.
En cuanto a Tsipras, esta persona se caracteriza por una gran ambición personal y un deseo de poder, usando una gran inteligencia y un cierto dinamismo. Pero estas cualidades, sobre todo en el contexto de la crisis nacional griega, tan profunda, tan compleja, existencial me atrevería a decir, esas cualidades personales no bastan para determinan por si solas el resultado de una política, por más líder que sea. Todo depende más de una preparación ¡cultural e intelectual, psicológica y moral!
Si no está bien preparado en estos aspectos fundamentales, una catástrofe es segura, al querer solucionar el problema griego sin tener la preparación adecuada. Incluso mismo, si tuviéramos una persona preparada para afrontar la difícil crisis que vive Grecia, un personaje que podría asumir la responsabilidad de Grecia en su estado actual no tendría tampoco ninguna garantía de éxito. Porque esto requiere un trabajo de equipo competente.
Tsipras utilizó durante el periodo 2011-2012 análisis, consignas y discursos en contra de los acreedores financieros [Troika] y Memorándums discursos intelectuales que no fueron inventados o creados en su propio partido.
La crítica intelectual al régimen neo-colonial [financiero] impuesto a Grecia desde mayo 2010 nunca fue una un trabajo intelectual creado por SYRIZA, ni de los economistas y ejecutivos de SYRIZA, quienes nunca comprendieron muy bien lo que está pasando en el país y que continúan hoy en día sin darse cuenta de la gravedad de la situación. Sólo hay que leer sus textos, de una enorme pobreza política e intelectual, para darse cuenta.
Usted no encontrará ninguna idea realmente innovadora, ningún análisis serio de la situación del país. Para darle un ejemplo concreto, Tsipras ha utilizado el concepto de «colonia de deudas» para describir la Grecia sometida a los Memorándums. Pero Usted no encontrará una sola frase en el programa del partido SYRIZA o en sus resoluciones que explique qué cosa es esto.
¿Para qué introducir un tal concepto si no se explica que significa, a qué noción se refiere y qué conclusión y consecuencias positivas sacar de todo esto para el análisis de la problemática griega?
Tsipras supo incorporar a su partido SYRIZA un discurso y un pensamiento que no nacieron ni fueron forjados por ellos mismos. Alexis Tsipras adoptó estas ideas pero no asimiló su razonamiento ni su contenido, tampoco sacó las conclusiones necesarias para su aplicación. Él cree que la política es solamente la comunicación. Mi impresión es que él nunca consideró seriamente romper los lazos con los acreedores tiburones financieros. Pero si Usted no planea una tal ruptura, cualquier negociación sólo lo llevará a la capitulación.
De todas maneras Tsipras no hizo nada por prepararse a sí mismo, ni preparar su partido, ni a su país para una ruptura con este sistema de dominación. Y él nunca creyó en las capacidades del partido para manejar positivamente una crisis de esa magnitud, ni creyó tampoco en las posibilidades de su propio país. Sobre estos puntos, Tsipras sigue la regla. No ha habido durante estos dos últimos siglos de nuestra independencia líderes políticos que realmente crean en la capacidad del país y en las capacidades del pueblo griego.
Recuerdo una discusión que tuve con el señor Tsipras en 2011. En esa época al partido SYRIZA sólo se le acreditaban [en las encuestas] alrededor del 3% de votos favorables. Yo le dije entonces que sería su partido el que pronto se vería con la tarea de encarar el problema [de la deuda] griega. Mi predicción se basaba en el enfoque de que Grecia se enfrenta a una crisis tipo «Weimar» que destruiría todo el sistema político, empujando así a toda la sociedad griega a que se oriente hacia su partido político en busca de encontrar una solución. Entonces Tsipras me echó una mirada atónita y me respondió: «nosotros no podemos hacer eso».
Estaba en lo cierto. Su partido no estaba en condiciones de hacerlo, es decir, hacer frente a una crisis de tal envergadura. Sería necesario para ello transformar profundamente ese partido [SYRIZA], movilizar a toda la sociedad, en el marco de un frente amplio, de un frente democrático abarcando todos los sectores sociales, deberíamos desarrollar alianzas internacionales y un movimiento europeo que estaría a favor y con el pueblo griego y, sobre todo, que comprendería la cuestión griega como un tema de vital importancia para todos los pueblos europeos. Ni siquiera deberíamos hablar de austeridad, porque aquí tenemos un genocidio social y económico.
No se trata de una cura de austeridad. Se trata de la destrucción de un país.
Tsipras no quería firmar el acuerdo que firmó. Pero él mismo se fue por ese callejón, por sus propias medidas, decisiones, opciones y comportamientos inadecuados que tomó, yéndose así, poco a poco, a una situación sin salida.
Pudo también por último escoger la ruptura con este sistema de dominación. Pero era mucho más arduo para él, ya que no estaba preparado para ello, pero tenía a cambio el apoyo total del pueblo con él. Y el pueblo ha demostrado a lo largo de su historia que si sabe cómo luchar.
Por otro lado, Tsipras demostró su incapacidad al no saber escoger los buenos elementos, los buenos dirigentes para que lo secunden en su difícil tarea.
Por supuesto, para ser justos y exactos, no debemos olvidar que Tsipras es también el producto de un contexto determinado y que opera en este contexto. Los partidarios de la izquierda griega tienen en su conjunto luchas heroicas que dieron en el pasado a favor de causas justas, pero que remontan a varias décadas atrás. Pero la mayoría de los ejecutivos de la izquierda o miembros del Comité Central de SYRIZA hoy, o son empleados profesionales del partido, o indirectamente se ganan la vida con él. Estamos frente a una fuerte «burocratización» con una mentalidad de «el Partido ante todo» conjuntamente con un largo proceso de degeneración [moral]. Tsipras representó en un momento dado una oportunidad histórica para la izquierda griega, sino también para toda la izquierda europea, de poder cambiar las cosas, estos defectos, estas tendencias. Pero echó a la basura esta magnífica oportunidad. Ahora sólo hace mas que reflejar, acentuar y profundizar esta degeneración histórica.
5. Pregunta: ¿Cuáles son las causas que hicieron eyectar de su puesto al ministro de Economía y Finanzas griego que dirigía las difíciles negociaciones con los acreedores piratas de la Unión Europea? Estoy hablando de Yanis Varufakis. ¿Por qué abandonó su cargo? ¿Por qué no se siguió con el plan y la estrategia de Varufakis? Este ministro era competente, combativo y estaba dispuesto a no aceptar el ultimátum de la Troika en perjuicio del pueblo griego.
Dimitri Konstantakopoulos: Tengo un gran respeto por el hecho de que Varufakis estuvo en desacuerdo con la capitulación final, a pesar que sus votos en el parlamento eran un poco contradictorios, no votó por los acuerdos la primera vez en el Parlamento votó a favor en la segunda vez, etc.
Yanis Varufakis nos ha dado un testimonio muy importante, él cuenta que después del referéndum fue a la oficina del Primer Ministro [de Alexis Tsipras] quien se encontraba reunido con sus colaboradores más cercanos
[su camarilla] y todos ellos estaban muy enojados porque el NO a la Troika había ganado ¡con 62 % de votos en el referéndum! ¡Tsipras estaba furioso con ese resultado!
Varufakis fue sacrificado porque Tsipras quería a cualquier precio aceptar el acuerdo con la Troika, aunque que las condiciones fuesen extremadamente duras y humillantes para el país y para cualquier persona que tiene una dignidad humana y civil.
Hablando del plan o estrategia del Ministro de Economía, de Varufakis, yo no conozco su plan en detalle, entonces no puedo pronunciarme si era factible o no. Pero me parece, vista las circunstancias, que únicamente un plan técnico-económico no hubiese bastado, aunque necesario cierto, lo que más hace falta es un plan político,
incluso diría yo geopolítico, preparado con mucha antelación y con escenarios múltiples, etc. No se puede ir a la guerra contra las potencias más poderosas de la finanza del planeta así no mas. Varufakis ha dicho un montón de cosas, a veces cosas interesantes, a veces cosas contradictorias.
Por ejemplo, yo no entiendo por qué dijo en un momento dado de las negociaciones, que Grecia nunca le pedirá un préstamo a Rusia.
¿Por qué un país que se encuentra en un estado tan crítico y amenazado descarta por adelantado una posibilidad de contar con una ayuda [financiera y política] de Rusia?
Creo que Varufakis puede aportar una contribución interesante a los problemas que los pueblos europeos enfrentarán tarde o temprano. Varufakis puede contribuir positivamente a la elaboración de un análisis y estrategia alternativa contra el régimen [terrorista-financiero] que se ha establecido en Europa. Pero dicho esto, les recuerdo que si el caso griego de Tsipras y SYRIZA debe enseñarnos algo, es que debemos tener enorme cuidado con los líderes estrellas, con los
one man show (hombre espectáculo) y las soluciones fáciles. Necesitamos un esfuerzo político e intelectual tremendo, muy serio, para poder hacer frente ante las amenazas muy graves que se ciernen contra los pueblos europeos. La buena comunicación puede hacer milagros en el tipo de sociedad en que vivimos, pero la comunicación debe estar subordinada a la política, ¡no la política a la comunicación!
Volviendo hablar de las negociaciones griegas, temo que todo el asunto quedó resuelto mucho antes del referéndum.
¿Nunca entendí por qué el gobierno heleno desde el principio decidió reconocer la deuda griega, por qué aceptaron negociar sobre la base de un programa y calendario ya determinado y establecido, y por qué gastaron todas las reservas del país para pagar regularmente y puntualmente a los acreedores financieros? Todo esto no es coherente, todo esto demuestra que nunca existió un proyecto político griego contra los piratas financieros de la Troika.
Pero como ya les dije, tenemos una gran cantidad de información e incluso la prueba por el texto del embajador griego en Washington, que el gobierno de Tsipras era «guiado» en estas negociaciones por parte de la administración de los Estados Unidos. Por otra parte, si analizamos la situación, ¿quiénes son los grandes ganadores de la crisis griega de julio 2015? ¡Los ganadores son exactamente los Estados Unidos y las finanzas [especulativas] internacionales!
Ellos fueron capaces de neutralizar SYRIZA como fuerza real de contestación social al orden neoliberal establecido en Europea, que con justa razón se le llama también el «capitalismo financiero de las catástrofes».
Hay que aceptar incluso, que han tenido la fuerza y capacidad de transformar una fuerza política [como SYRIZA] para que sirva a sus objetivos. Impidieron a Alemania que expulse a Grecia de la zona euro e impidieron también que Grecia se orientase o buscase un aliado en Rusia. Estas fuerzas financieras internacionales también han demostrado que son ellos los que hacen las leyes en Asuntos Europeos a través de París, Roma, BCE, FMI y otra fuerzas interpuestas. De esta manera infligieron a Berlín su mayor derrota política después de la 2GM, cortando en seco y rápidamente las ambiciones hegemónicas de Alemania en Europa. No, no es un éxito para nadie en el Viejo Continente,
¡se trata de una victoria para Estados Unidos y para el establishment financiero internacional! (¿Será lo mismo?)
Para que SYRIZA llegue a obterner un resultado diferente, debió elegir otras opciones y mucho antes. Debió explicar claramente a Berlín y Washington, antes de las elecciones, que Grecia no puede aceptar más la continuación de un programa [financiero] que destruye al país y que es absolutamente indispensable encontrar una solución, si no el país y su posición geopolítica no podrán ser consideradas como algo concreto y existente. Se tenía que tratar de establecer, de crear una cuestión política, un tema político internacional en torno a la cuestión griega, explicar a los demás pueblos europeos exactamente lo que está sucediendo en Grecia y por qué es tan importante este problema para toda Europa. Incluso ahora la mayoría de la gente que muestran su solidaridad con el pueblo griego lo hacen más bien por instinto, no conocen a fondo la verdadera situación del país.
Sí, habría que haber buscado a rusos, chinos, y a la gente del BRICS, a las fuerzas alternativas en el establishment de Europa y EE.UU., y tratar de ampliar el espectro, ampliar el campo de los posibles aliados internacionales dispuestos a dar su apoyo.
Todo lo que SYRIZA no ha sido capaz de hacer o no quiso hacer. Los dirigentes de SYRIZA esperaban encontrar una salida fácil que les permitiría al mismo beneficiarse del Poder sin asumir el riesgo de una gran confrontación.
Recuerdo muy bien mi última larga discusión con Alexis Tsipras en otoño de 2012. Yo le propuse que dijera toda la verdad a los griegos respecto a la difícil y trágica situación del país. Le dije:
«que no tenía que prometer sacrificios para rehabilitar al país. Las únicas promesas que SYRIZA puede y debe hacer al pueblo, le dije, es que todos los griegos tendrán algo de comer, un techo donde cobijarse, medicamentos y la voluntad de distribuir equitativamente y de manera justa los sacrificios». ¡No se puede llevar al pueblo a la guerra, diciéndoles que vamos a una romería!, eso fue lo que le dije.
Él me respondió: «no ganaré las elecciones si me pongo a decir tales cosas».
El referéndum del 5 de julio demostró que no tenía razón. Pero incluso si tenía razón,
¿por qué ganar el referéndum para llevar esa victoria [del pueblo] finalmente a un estado tan estéril y trágico?
Al final de nuestra conversación, cuando ya estaba saliendo de su oficina, de repente se volvió hacia mí y sin ninguna razón aparente, tratando de reconfortarme, me dijo:
«No voy a firmar ningún nuevo Memorándum».
Cuanto más recuerdo esta discusión, más creo que quería tranquilizarse y reconfortarse a sí mismo. Quizás ya tenía remordimientos de conciencia viendo que iba por el sendero tenebroso que culminaría con la firma, por su parte, del acuerdo más catastrófico para su país de los últimos años.
Pero para ser justos, hay que reconocer que ningún otro político griego se ha atrevió a hablar al pueblo en su mismo idioma. Todos han preferido, incluso ahora, jugar con falsas esperanzas e ilusiones de la gente, como estatuas del pasado en vez de como heraldos de un futuro mejor. Es tal vez la razón por la cual una verdadera alternativa [para remplazar] a SYRIZA aún no ha emergido y eso explica en parte porque Tsipras aún pudo ganar las elecciones [de septiembre].
6. Pregunta: ¡De hecho, esta es una evidencia y un testimonio muy grave de la hipocresía y la perfidia de Alexis Tsipras hacia su pueblo! Por ejemplo, ¿la anécdota contada por Varufakis cuando aún era su Ministro de Economía es la única prueba existente sobre el doble rasero de Alexis Tsipras?
Dimitri Konstantakopoulos: Bueno, veo que Usted está muy intrigado por el enigma Tsipras. Por supuesto que podemos avanzar explicaciones psicológicas y psicoanalíticas. Por ejemplo un experimentado y viejo periodista,
Mihalis Stylianou, antiguo director de la agencia de noticias griega, comparó en un artículo a Alexis Tsipras con
Dorian Gray, el personaje principal de la novela famosa novela de Oscar Wilde. Las motivaciones y la psicología de los líderes juegan un papel muy importante en el tipo de crisis que atraviesa por ejemplo Grecia. Podemos decir muchas cosas al respecto, pero creo que es importante tener siempre presente el criterio de la Praxis. Hay que juzgar a la gente más por lo que hacen y menos por lo que dicen o por su supuesta psicología.
La novela de Wilde es un magnífico libro para aquellos que quieren comprender ciertos aspectos de la naturaleza humana. Pero hay otra novela que puede explicar de una manera verdaderamente apocalíptica la dimensión psicológica y moral de lo que está sucediendo en Grecia estos últimos cinco años. Esta novela es
El proceso de Franz Kafka. Hay que poner simplemente al pueblo griego en lugar del acusado y la Troika de acreedores en lugar del Tribunal, para comprender exactamente lo que está sucediendo hoy en día en este país. Porque para destruir una sociedad, una democracia, un estado, la guerra económica no es suficiente, también hay que destruir las ideas, la confianza, la moralidad de las personas de un pueblo.
Y no es por casualidad que yo cito estas obras maestras de la literatura universal, obras que fueron escritas en la Europa Central durante una época muy negra de su historia. Es por lo que está pasando actualmente en Grecia que Europa vuelve a entrar en una época que creía desaparecida con la victoria sobre el nazismo en 1945. El «experimento» griego de hoy en día, no es solamente un experimento económico y social, sino que también es una experimento sin precedentes de la manipulación de una sociedad, de sus élites y líderes.
7. Pregunta: Después de la capitulación y traición de Alexis Tsipras una facción dentro de su propio partido Syriza dejó el movimiento para fundar un nuevo partido político que le han dado el nombre de Unidad Popular en memoria del presidente chileno Salvador Allende. ¿Quiénes son estas personas y qué objetivo buscan con esta acción?
Dimitri Konstantakopoulos: Yo hablé de esta nueva agrupación política anteriormente [en la pregunta 3], la gente que creó el partido Unidad Popular eran miembros de SYRIZA que se opusieron a la capitulación de Tsipras pero ya muy tarde, cuando todo estaba decidido.
Pero tengo que precisar que el pueblo no votó abrumadoramente a favor de SYRIZA porque el pueblo se identificaba con la izquierda. ¡No! Es al contrario, ¡el pueblo se inclinó a la izquierda porque se identificaba con el país, pensaba que el país podía ser salvado por esa agrupación política de izquierda [SYRIZA]!
Es este aspecto indirectamente nacional, lo que permitió a SYRIZA convertirse en una fuerza política importante y ganar las elecciones de enero 2015.
Pero Usted no encontrará ninguna referencia a esta cuestión, a esta problemática en los textos [análisis] y en los discursos políticos de Unidad Popular.
Hay que volver al pasado y tener en cuenta la historia si queremos entender bien lo que está pasando hoy en día con la izquierda griega. El Partido Comunista de Grecia fue el líder de una gran revolución nacional, tanto política como social que aconteció en Grecia durante la época de la ocupación fascista de 1941 a 1944. Fueron los cuadros comunistas quienes organizaron principalmente este gran movimiento, que controlaba 2/3 del país antes de expulsar a todas las tropas alemanas que ocupaban el país. Su organización y su ejército constituían un verdadero poder. Pero como era gente muy disciplinada, que creían mucho en su partido [comunista] y en la URSS, ellos habían confiado la dirección [jefatura] del movimiento, así como la gestión, a un pequeño grupo de burócratas, absolutamente incompetentes y sin educación, vinculados a la
Komintern, KUTV. Bajo las órdenes y con el apoyo activo de Moscú, los líderes [jefatura] del Partido Comunista de Grecia firmaron en 1945 un acuerdo de capitulación con el gobierno griego [en el exilio] manipulado por Londres, donde aceptaban desarmar totalmente el movimiento de resistencia armada que controlaban sin obtener las garantías adecuadas para el caso. Este acuerdo, en lugar de conducir a una paz civil se transformó en una guerra civil [griega] salvaje que finalizó con una aplastante derrota militar del ejército comunista en 1949.
Las colosales derrotas, históricas e incomprensibles de 1945 y 1949 determinaron la mentalidad de la izquierda comunista [griega] así como las diferentes corrientes que emanaron de ella y desde entonces llevan como una marca genética en su mismo ADN. Transformándose poco a poco en una fuerza absolutamente burocrática y dirigida más o menos por métodos estalinistas o «post-estalinistas», decididos a no ocuparse más que de cuestiones de poder y aceptar los acuerdos de Stalin en Moscú y Yalta que colocaron a Grecia en la esfera de dominación de Occidente.
El partido estaba más ocupado en establecer su aparato burocrático y reprimir a los disidentes que aparecían regularmente en sus filas, tratando de controlar los movimientos sociales y a explicar su línea política, ¡línea política que la mayor parte del tiempo era contraria a las opiniones de sus miembros y simpatizantes! Solamente ha habido una vez que los comunistas han tratado de «jugar» con los asuntos de gobierno y poder, esto fue durante la influencia revisionista de Gorbachov. Posteriormente, hicieron una alianza con la derecha [griega] contra el PASOK [socialistas griegos] en 1989, alianza que se convirtió en un fiasco y que los condenó a más de veinte años de una existencia [política] marginal en Grecia.
Es Tsipras quien cambió esta situación, en primer lugar porque se interesó en el Poder y en segundo lugar, porque Tsipras adoptó las consignas y los eslóganes casi «revolucionarios» del movimiento intelectual en contra de los Memorándums, pensamiento desarrollado entre 2011-2012, y que no provienen de su partido [SYRIZA]. Como dije, Tsipras utilizó estas ideas sin realmente asimilar el análisis en la cual están basadas y sin sacar las conclusiones necesarias. Pero lo que es cierto para Tsipras, también es válido para todas las corrientes actuales de SYRIZA, incluyendo las supuestas corrientes que se declaran ser más izquierdistas. SYRIZA significa Coalición de la Izquierda Radical, pero en realidad se trata de personas muy conservadoras. A pesar que a veces repiten las consignas de la izquierda de los años 30, se trata más bien de un ritual, no hay un pensamiento agudo, crítico [progresista] guiado por la necesidad y por la utilidad que es indispensable en la lucha para cambiar la sociedad.
Uno de los principales problemas que la sociedad griega enfrenta, y pienso que las demás sociedades europeas también, es la falta de una producción intelectual crítica seria, y esa carencia dura ya varias décadas, esa carencia de nuevas ideas, que puedan analizar concretamente la sociedad en la cual vivimos hoy, la falta de propuestas, de alternativas nuevas o radicales a los problemas del siglo XXI. Hemos vivido en condiciones bastante buenas o muy buenas [en Europa]. Hemos podido escribir libros sobre Marx, dar nuestra solidaridad a Chávez
(mucho menos a los serbios o árabes bombardeados y masacrados por nuestros ejércitos de la OTAN). Pero habría que retroceder en el tiempo —salvo algunas excepciones—, hasta los años 1968 o 1970, para encontrar realmente un ambiente de protesta y de contestación social seria en Europa.
Las capitulaciones de Mitterrand [del «socialismo» francés] en Francia, de Papandréu en Grecia y en especial el ejemplo de la caída descontrolada y caótica de la Unión Soviética siguen dominando las mentes, por lo que mucha gente piensa que, en definitiva, vivimos en el mejor de los mundos posibles hoy en día. Ellos no quieren darse cuenta que se corre el riesgo, de estar en el peor de los mundos posibles de repente, lo que ya está sucediendo en Ucrania, Grecia y Oriente Medio.
En Grecia hace décadas que ninguna idea seria ha surgido en el país, la nación consume de manera no productiva los recursos que la Unión Europea le ha procurado a cambio de la conquista de su mercado interior, la desindustrialización del país, el desastre de su producción agrícola en el contexto de la Unión Europea y el alineamiento cada vez más pronunciado de la política exterior y militar griega a los dictados de la OTAN y de los Estados Unidos.
Pero para enfrentar con eficacia la guerra económica externa, en la cual Grecia es víctima por parte de sus acreedores financieros [especuladores], es necesario también tener un análisis a fondo de comprensión y formación del «cleptocapitalismo» en Grecia en particular, tener un programa de transición para organizar la sociedad en torno a sus problemas prácticos y concretos, no sólo repitiendo consignas y eslóganes abstractos, que corresponden más a la [lucha obrera] de Manchester en el siglo XIX que a la Grecia de hoy.
Sin embargo, ni SYRIZA ni sus diversas tendencias [políticas] no tenían ni siquiera el más simple esbozo de un programa de este tipo. Es por eso que los griegos, a pesar que han votado en contra de la continuación del régimen [financiero] neocolonial, dicen en las encuestas que ellos están a favor del euro [moneda europea]. Ellos expresan de esta manera su desconfianza en la capacidad de su propio gobierno [Estado] y que no creen en la capacidad de sus líderes y dirigentes, por ejemplo, en este caso, su desconfianza en los nuevos líderes de Unidad Popular, para que estos se conviertan en los líderes del país en lucha contra los acreedores financieros de la Troika.
Hay otro aspecto desconocido y sin el cual no se puede explicar lo que ha pasado en Grecia.
Y es el hecho de que SYRIZA fue y está dirigida de una forma absolutamente antidemocrática. Tres personas toman todas las decisiones: Tsipras, Pappas y
Flambouraris.
Si el modo de funcionamiento hubiese sido otro, la capitulación de julio de 2015 [ante los acreedores-Troika] sería imposible o al menos muy, muy difícil, como la capitulación de 1945. La falta de democracia interna también estuvo intrínsecamente ligada a la degeneración del PASOK [partido socialista griego] en los años 1980.
Resumiendo, ni la «Plataforma de Izquierda», ni Unidad Popular, ni ninguna de las otras tendencias o partidos que operan dentro de SYRIZA, ninguno puso en tela de juicio este sistema de poder dentro del partido y dentro del mismo gobierno. Aceptando de facto este modo a cambio de un pedazo de poder y de oficinas en el partido o en el gobierno, a partir de enero 2015.
De manera general, todos los «disidentes» de SYRIZA guardaron sus diferencias «puertas adentro» de los órganos del partido, fieles a una interpretación muy estalinista del leninismo. Dada la naturaleza fuertemente burocrática de SYRIZA, tal tipo oposición no tenía ninguna posibilidad de éxito.
Durante seis meses, la oposición [dentro de SYRIZA] no previó y no hizo nada para evitar una capitulación final. Ella aceptó de facto que Tsipras y sus amigos decidan por sí solos todos los asuntos relacionado con la negociación [con la Troika]. Cuando se produjo la capitulación, reaccionaron muy tarde y con suavidad. En lugar de gritar en voz alta que esto es una enorme traición,
Lafazanis decía en esos momentos críticos que se trataba de pequeños diferendos, gracias a los cuales la izquierda saldría más reforzada!
¡Por favor! Si hay un asesinato o una mujer está siendo violada, Usted no puede quedarse ahí tranquilo sentado sin protestar, sin reaccionar, Usted no se va a poner a escribir una carta de protesta a los criminales que están cometiendo una fechoría, tampoco va decir estupideces, como por ejemplo, «actos de poca gravedad», Usted no va reaccionar así, estúpidamente, si Usted es una persona normal, Usted interviene y reacciona oportunamente.
En el momento en que Tsipras cambiaba repentinamente de rumbo la conducta, la esencia de la política griega y europea, los disidentes de SYRIZA trataban en esos momentos de demostrar que a lo sumo era algo intrascendente, comparado con las «venerables» decisiones tomadas por Congreso y el Comité Central [del partido SYRIZA]. Su horizonte «insuperable» es el horizonte del Partido «sagrado», es el horizonte de la «Izquierda».
Su horizonte no es el Pueblo, ni la Nación, ni la Historia. Esta gente estaba en una frecuencia, donde sólo les quedaba más que perder.
Tsipras no pidió la opinión de su partido antes de firmar la capitulación [con la Troika]. Tsipras tampoco pidió la opinión de su partido o preguntó lo que pensaban de él después de la capitulación. Los 109 miembros del Comité Central [de SYRIZA] no estaban de acuerdo con esta política, es decir la mayoría absoluta del ejecutivo de SYRIZA.
¿Qué es que lo hicieron cuando Tsipras firmó el acuerdo que va en contra de todas las decisiones del Partido y en contra del mandato del pueblo, en contra del respaldo nacional que Tsipras recibió en dos ocasiones por el pueblo griego y que puede tener consecuencias catastróficas para la nación griega y para toda la izquierda europea?
¿Qué hizo toda esa gente, esos 109 miembros en ese momento tan crucial?
¿Se les ocurrió ir volando a la oficina de su jefe y ponerlo contra el muro pidiéndole una explicación?
¿Se les ocurrió convocar una reunión de urgencia del Comité Central o un congreso extraordinario?
¿Es que denunciaron públicamente el comportamiento aberrante de su líder? ¡No! ¡Nada de eso! Después de varios días de espera y deliberaciones internas, firmaron una declaración en la que expresaban su desacuerdo con la política seguida y pidieron a Tsipras convocar al Comité Central, evitando de hacer críticas personales hacia Tsipras. Por supuesto, en tales condiciones, Tsipras ni siquiera se molestó en responderles. Tsipras convocó al Comité Central después que todo fue firmado y votado en el Parlamento y después de incorporar a sus «nuevas filas» una parte de los 109 miembros con él.
Vamos a discutir de la política del partido en... en febrero de 2016, durante el Segundo Congreso de SYRIZA, cuando ya no haya nada que decidir.
Por la manera de comportarse, de actuar, de reaccionar, por su mentalidad, todos los «disidentes» de SYRIZA dieron en bandeja de plata toda la capacidad de iniciativa a Tsipras, tanto a nivel nacional como a nivel del partido, nunca se opusieron fuertemente ante un diferendo, reconociendo así implícitamente que SYRIZA era la propiedad del Líder y de sus amigos. Y decidieron abandonar SYRIZA para formar el partido Unidad Popular solamente cuando Tsipras anunció elecciones anticipadas en septiembre 2015 [o sea después de la traición y firma con los acreedores de la Troika] sabiendo que serían excluidos de las listas como candidatos a las votaciones [dentro de SYRIZA].
Además, Unidad Popular hizo exactamente lo que Tsipras deseaba que hicieran. Los líderes de Unidad Popular, creyendo que los hechos les daban la razón y que Grecia necesitaba absolutamente salir de la zona euro, —queriendo incluso tomar su revancha— contra la gente que no se había decidido sobre esta cuestión. Ellos adoptaron una posición absoluta e incondicional respecto al tema de la moneda única [euro, salir del euro, volver a la antigua moneda nacional, el dracma] y una línea de defensa completamente sectaria. El resultado fue un desastre político para ellos en las elecciones de septiembre 2015.
No podemos comenzar a organizar una resistencia [ante la Troika y los acreedores financieros especuladores] por la cuestión del euro. Hay que comenzar a explicar a la gente cómo se va a mejorar y solucionar la situación de la producción y el estado de la sociedad, de la maquinaria organizativa estatal, primero hay que organizar e involucrar al pueblo, y sólo después, si las condiciones o situaciones lo creen necesario, si se requiere, la gente entonces va a entender que la adopción de una nueva moneda es bienvenida.
La gente en Grecia no les gusta el euro, pero no están convencidos que haya una fuerza [al interior de Grecia] capaz de llevarlos fuera de la zona euro de manera segura, y como no están seguros de lo que les espera, no están convencidos. No podemos empezar por la cuestión del euro, pero si podemos terminar por la cuestión del euro. Esa es la diferencia.
Para todas las fuerzas políticas griegas, para los que apoyan al euro o para aquellos que se oponen, para ambos el tema de la moneda se convirtió en una bandera de lucha, bandera que oculta la ausencia de un verdadero programa alternativo dentro de ellos, bandera que oculta la ausencia de una verdadera estrategia que pueda solucionar el problema griego.
8. Pregunta: ¿Cómo se vive la situación económica en Grecia hoy en día?
Dimitri Konstantakopoulos: Grecia se enfrenta a una grave crisis económica nunca antes vista en otras partes del mundo. Nos acercamos a una década de crisis económica continua, diez años de crisis. Ayer leía un artículo de un profesor economista y decía que estaba estudiando los datos económicos en el mundo entero y decía que él no había encontrado un país que haya experimentado una crisis durante 10 años consecutivos similar a crisis griega, ¡eso no ha existido hasta ahora en ninguna parte!
Para darles una base de datos fundamentales, el PIB (Producto Interior Bruto) de Grecia se ha reducido en un 30% en cinco años, esto es más grande que las pérdidas materiales de Francia o Alemania durante la 1GM. Las inversiones se han reducido en casi un 50%, el desempleo juvenil es superior al 60%. La gran mayoría de personas que tienen un contrato de trabajo precario solo pueden sobrevivir con la ayuda de sus familias.
Ahora, se aplicará pronto otro paquete de medidas de «ayuda financiera» salvaje. De acuerdo con el pronóstico del propio gobierno griego, el PIB del país se reducirá en más de un 4% para los años 2015-16 y el desempleo seguirá aumentando. Hasta finales del año 2015 se espera el cierre de 60.000 empresas. El país se orienta hacia el cierre de 150 unidades de cuidados intensivos de los hospitales griegos.
El saqueo del país continúa.
Una empresa alemana comprará por una miseria todos los aeropuertos griegos que dejaban ganancias al Estado griego, ganancia estatal que permitía al Estado griego de poder brindar una buena manutención a otros aeropuertos que eran menos rentables. Las medidas impuestas por la Troika tendrán un efecto devastador en la industria turística y farmacéutica del país. Podemos continuar con esta larga lista de desastres ya descrita en este acuerdo impuesto a Grecia por los gobiernos de Unión Europea y la Comisión Europea,
que están al servicio de banqueros internacionales, como lo están también
Christine Lagarde y Mario Draghi, el hombre de Goldman Sachs, quien resulta ser el verdadero Primer Ministro de Economía de Europa. El crimen [financiero] y el saqueo continúan.
Lagarde y Draghi, probablemente hayan salido del mismo agujero
Y al mismo tiempo, la deuda griega sigue aumentado, es decir, en relación con el PIB, estaba en 120% antes de que se aplicaran estas políticas y ahora está 180%. Nos enfrentamos a la mayor catástrofe económica y social que se ha producido en Europa desde 1945, no hay nada comparable. Hay que retroceder en el tiempo, hasta la Gran Depresión de 1929-1933 en los EE.UU., o a la República de Weimar en Alemania [antes de la llegada de Hitler al poder] para encontrar algo que se asemeje.
9. Pregunta: Pero no se ven signos de tensión social, en todo caso la prensa internacional no informa de confrontaciones o manifestaciones sociales de protesta violentas.
Dimitri Konstantakopoulos: En 2011 y 2012 hubo una gigantesca movilización social y popular en todo el país, enormes protestas exigiendo una solución, grandes mítines con miles de personas en la calle.
Un millón de ciudadanos manifestaron varias veces en la Plaza de la Constitución de Atenas, manifestaciones y protestas al límite de la insurgencia [o de una revuelta urbana] manifestaciones que fueron brutalmente reprimidas por la policía griega. El 15 de febrero de 2012, casi matan a Manolis Glezos y Mikis Theodorakis con granadas de gas lacrimógeno. Por primera vez aparecieron movimientos de Indignados [Occupy] acampados en el centro de Atenas. Durante la fiesta nacional griega, el 28 de octubre de 2011, cuando se celebraba el NO dado por el Gobierno griego a Mussolini, el pueblo hizo irrupción masiva y sorpresivamente suspendiendo las ceremonias oficiales, de esta manera el pueblo decía NO a su manera al régimen [financiero] impuesto por la Troika.
Todo esto duró hasta junio de 2012 cuando apareció entonces el partido SYRIZA. emergiendo como una fuerza capaz de ganar las elecciones y detener la política de Memorándums, así como el régimen [económico] colonial impuesto a Grecia. La población adoptó una actitud de espera, pensando que era una forma democrática y pacífica de resolver el problema del país, así como los abusivos dictados de los acreedores. Hubo, por supuesto, grandes luchas populares, como la de los trabajadores de la televisión estatal
ERT, pero la actitud de espera prevaleció en los espíritus de los ciudadanos. El pueblo griego puso sus esperanzas para detener la política abusiva de saqueo financiero de la Troika en Tsipras y SYRIZA. Pero Tsipras traicionó al pueblo en julio de 2015.
Ahora yo no quisiera hacer predicciones absolutas acerca de lo que podría suceder. La gente ha sufrido un gran choque emocional a consecuencia de la capitulación y será necesario que pase un poco de tiempo para recuperarse de esta derrota. Pero tendrán pronto un nuevo y tremendo choque, cuando Tsipras aplique el programa firmado con la Troika.
¿Cómo va a reaccionar el pueblo? Nadie puede responder con certeza a esta pregunta, pero no se puede excluir una explosión social en algún momento. Hay personas, hay familias, diversas capas sociales que se destruyen cada día. La juventud votó masivamente (85%) en el referéndum por el NO, y no creo que esta juventud haya dicho su última palabra.
Una segunda posibilidad es que los griegos tendrán que aceptar su suicidio nacional, cosa que no puede excluirse totalmente. Pero el referéndum del 5 de julio demostró, que a pesar de todo, que el elemento de resistencia que constituye la célula nuclear de la identidad nacional griega moderna, que existe desde muchos siglos atrás, sigue viva todavía.
Usted sabe que es muy difícil predecir las revueltas, porque ellas no son solamente una función mecánica de la situación objetiva, sino que también dependen de varios factores muy complicados: esperanzas y desesperanzas, ideas y sentimientos de una población dada, en un momento dado.
De todos modos, está claro que hay una anomalía evidente, esta anomalía es que no hay un sistema democrático funcionando con normalidad, porque hay una tremenda ilegitimidad, sí, ILEGITIMIDAD. Por un lado hay la LEGITIMIDAD del referéndum, el hecho que el pueblo griego votó contra la política aplicada y por otro lado está el mandato dado por los votantes a SYRIZA para gobernar, pero con la esperanza de que suavice las consecuencias de la política que aplicará y con las esperanzas que siga siendo un partido con una sensibilidad de izquierda. Todo esto, es pues efectivamente, una enorme contradicción, una contradicción explosiva, que no podrá durar eternamente de manera calmada.
10. Pregunta: Y Usted como intelectual, que frecuenta los círculos de poder, de analistas y pensadores griegos, Usted que es un estudioso, investigador, escritor y periodista independiente, en su opinión, ¿cuál hubiese sido la solución para salvar a Grecia?
Dimitri Konstantakopoulos: Es muy difícil responder a eso. Es muy difícil salvar a Grecia y más cuanto más tiempo pase. Creo que si queremos salvar a Grecia se debe crear un frente nacional y social a gran escala, muy amplio, serio, creíble, que repose sobre gente nueva y no en los viejos partidos políticos. Porque todas las viejas organizaciones políticas —son responsables— de una quiebra y fracaso sin precedentes.
A lo largo de la historia griega moderna, especialmente durante los terribles años 1940, siempre hubo una enorme dificultad dentro de las formaciones sociales griegas, una dificultad para producir un liderazgo competente y que sea al mismo tiempo independiente de las fuerzas extranjeras que ejercen presión y manipulación. Es esto lo que constituye el centro del problema griego después de la independencia del país. Ni la burguesía griega ni los líderes de movimientos populares creen en las posibilidades [y capacidades] de su pueblo, de la nación. De esta manera, Grecia, un país que resistió a Hitler como muy pocas naciones en Europa lo hicieron, fue el único país en el continente europeo que experimentó, vivió, una enorme matanza, —me refiero a la guerra civil griega— la cual se desencadenó después que los griegos liberaran al país de la ocupación nazi.
Nuestra supervivencia nacional y social dependerá de nuestra capacidad para superar este problema y crear un frente amplio, que no sea un frente de izquierdas o derechas, sino un frente de liberación nacional y social. Y esto también dependerá mucho de lo que suceda en otros países de Europa y en el resto del mundo en general.
11. Pregunta: En efecto, los países están hoy más interconectados económicamente y más dependientes políticamente de convenios y alianzas. ¿Tiene Usted un mensaje para las nuevas fuerzas políticas que se dicen más humanistas y progresistas, fuerzas que aparecen en Europa y en otras partes del mundo?
Dimitri Konstantakopoulos: La primera y más importante lección que debemos aprender de la experiencia griega [2012-2015], es la de estar conscientes que Europa se enfrenta desde la finalización de la 2GM, a la más grande amenaza que haya podido conocer la civilización europea. Por supuesto que podemos criticar y condenar a Tsipras y SYRIZA, pero tenemos que ver desde otro ángulo, ver cómo todos los gobiernos y las instituciones europeas unieron sus fuerzas, como se han aliado y colaborado ¡para estrangular a un país pequeño de Europa!
Hacen a Grecia, lo que nosotros los occidentales, hemos hecho en Iraq y Libia, ¡aunque aquí lo hacen con el terrorismo financiero y mediático y no armamentístico! ¡Esta es una prueba absoluta de que su objetivo no es más que la demolición total del Estado-nación, y lo que queda de la democracia en el continente!
Lo que está sucediendo en Grecia no es un fenómeno local. Es la aparición en Europa del Imperio tenebroso de la globalización. Es el surgimiento de una dictadura global financierista que retorna del pasado.
Hemos vivido bien en Europa. A pesar de nuestros problemas, desde la 2GM se ha vivido bien, y se fue olvidado poco a poco nuestro pasado, las feroces luchas [sociales del pueblo contra tiranías y fascismos] cuyo resultado son los elementos de la democracia y la protección social que una mayoría de europeos todavía disfruta. Creemos erróneamente que es algo consolidado y perenne. ¡Pero no es el caso! Todavía hay una apariencia de estabilidad si vive usted en Roma, Berlín o París. Pero es una estabilidad engañosa. En comparación con Europa, la Grecia de hoy es la España de 1936-39, con la sola diferencia de que la Guerra financiera ha remplazado la militar del pasado y el totalitarismo de la Economía internacional ha remplazado el nazismo del NSDAP.
Si seguimos viviendo de ilusiones, si no entendemos la naturaleza de esta amenaza, si no nos movilizamos de manera decidida y consciente en contra de esta amenaza, de esta Hidra del siglo XXI [el totalitarismo de la Economía internacional], los pueblos y naciones europeas están condenados a desaparecer.
La experiencia griega confirma que cualquier nuevo intento por desafiar el orden neoliberal o, para ser más precisos, para eliminar este modelo neoliberal,
llamado con razón «capitalismo financiero del desastre», cualquier intento por parte de un Estado, movimiento social, será castigado y reprimido de manera ejemplar. Hay que saberlo y prepararse seriamente para estas luchas.
Las fuerzas que creen que pueden pasar por encima de esta realidad, haciendo simples correcciones o ajustes socialdemócratas, aplicando los métodos de la politiquería de compinches propios de la partidocracia... Todas estas fuerzas políticas que no se preparen correctamente a enfrentar a esta bestia financierista están condenados al fracaso y a la derrota total. También pienso, que otra lección importante a sacar, es la de no confiar ciegamente en los líderes y nuevas formaciones políticas que aparecen de la nada.
Usted sabe que Grecia no es una excepción, como se la presenta a veces. Es un caso excepcional, que es muy diferente... Excepcional en el sentido que [podemos observar aquí], esta Hidra de múltiples cabezas, reúne a todas las fuerzas que trabajan y operan en Europa para dominar a Grecia, para someter a Grecia, aparecen aquí [en el caso griego], con una fuerza y una claridad sin precedentes. Hay que tener en cuenta también que nuestro país ha tenido la mala suerte de encontrarse en primera línea del Asalto financierista a Europa, guerra que más tarde se extenderá a todo el continente.
Tampoco hay nada específico o excepcional en la derrota de la «izquierda radical» griega y de la «derecha griega soberana» del [líder] Kamenos
(no hay que olvidar tampoco a la derecha griega).
Si la última gran decepción en Europa ha venido de la izquierda griega, la «izquierda radical» y antes de eso, de la izquierda francesa —aunque en menor medida—, la próxima gran decepción en Europa podría venir muy bien de la «extrema derecha» o «derecha radical», a la que muchas personas parecen ahora orientarse después de la «metamorfosis» de Hollande y Tsipras, y esas capas de insatisfechos en ciertos países que están siendo atraídas por las fuerzas de la «derecha radical».
Solamente las sociedades civiles, movilizadas en conexión orgánica con los intelectuales críticos y serios [libres pensadores], que conocen y saben usar de la televisión o los medios de comunicación social, pero que no están solamente motivados por esa falsa popularidad, podrían realmente hacer frente a este nuevo tipo de amenazas existenciales que representa el nuevo totalitarismo de la Finanza, del «Imperio financierista» y que enfrenta la civilización europea. Hay que encontrar líderes, pero también hay que encontrar los medios de controlarlos, en un contexto democrático y colectivo, para reducir el riesgo de la traición, las posibilidades de chantaje y manipulación. Los pueblos y los partidos políticos que esperan pasivamente que se les rescate de sus problemas gracias a la llegada de un líder carismático no sólo están condenados a una derrota, sino que también facilitan la traición, el engaño o los errores de sus líderes.
Se debe decir a la gente la verdad y sólo la verdad. La politiquería es inútil en condiciones caracterizadas por crisis de tales dimensiones y sobre todo cuando uno debe enfrentarse a enemigos tan poderosos y decididos [como lo es el fascismo/egoísmo de la élite financiera].
El pueblo va a seguir [a sus líderes], aunque el camino sea difícil y arduo, pero solamente si les explicamos los problemas reales y lo que está en juego, algo fundamental para el futuro bienestar de todos los ciudadanos.
A pesar de su profunda decadencia actual, Europa, cuyo nombre e idea —les recuerdo— nacieron en esta tierra griega, todavía conserva grandes tradiciones intelectuales, así como una gran tradición de luchas sociales y políticas, que han influenciado fuertemente la evolución y las ideas de todo el mundo. Pienso que ella puede —si quiere evitar la muerte que la amenaza—, encontrar en esa tradición las herramientas e instrumentos necesarios que le hacen falta para resistir y renacer. Y producir otras soluciones nuevas e innovadoras.
Una cuestión muy importante es la cuestión del euro, la cuestión de la UE (Unión Europea) y también la cuestión de la nación.
SYRIZA ganó porque tenía un mensaje
(a pesar que no tenía una práctica), mensaje que combina el elemento nacional y el elemento social. No podemos reivindicar una hegemonía política en un país dado si no nos dirigimos [al pueblo], si no tenemos una comunión con la nación que queremos representar.
Esta tendencia de afirmación de la identidad nacional es ahora muy fuerte en toda Europa y se fortalecerá aún más.
En primer lugar [se fortalecerá] en los países periféricos, que son hoy [víctimas] de la dominación, la explotación, el saqueo económico y colonización por parte de los capitales financieros de los países del norte.
¡ALEMANIA HA GANADO Y GANA UN MONTÓN DE DINERO CON LA CRISIS QUE ESTÁ DESTRUYENDO A GRECIA!
El segundo factor es el aumento del nacionalismo porque en una crisis, la gente bucea naturalmente en sus identidades/raíces nacionales establecidas en el pasado, a través de la historia. La pregunta no es si debemos favorecer o bloquear esas identidades, sino en usar esas fuerzas de la nación, de la identidad, de manera positiva y generosa.
En ese sentido, el pueblo alemán está frente a un importante desafío que consiste en elegir entre: Si su «afirmación nacional» ¿lo llevará a convertirse en un campeón en el continente europeo a favor de un espacio democrático, próspero, independiente, ecológico, justo, solidario? o: ¿Seguirá el camino elegido por Merkel y
Schäuble, es decir tratar de dominar a las otras naciones europeas [más débiles] como subcontratista de la Finanza Internacional?
Wolfgang Schäuble
Uno de los triunfos del Imperio tenebroso es que fue capaz de transformar sus pérdidas en deuda soberana y la crisis de los bancos en 2008 en crisis de deuda soberana y, posteriormente, convertir esto en un antagonismo nacional entre los Estados europeos, para ver quién paga este desfalco/estafa. Y hay que reconocer que esto es un factor esencial de la crisis griega.
¿Podremos unir a los pueblos de Europa o a una gran parte de ellos en lucha contra la dictadura de los Mercados financieros y para el renacimiento de una sociedad democrática, o vamos a repetir por otros medios la [trágica y violenta] historia europea del siglo XX?
Por todos lados en Europa hay necesidad de nuevas fuerzas que puedan desafiar y contestar eficazmente a la Dictadura de las finanzas... Hay que afrontar los problemas, sin minimizarlos, con estrategias que están a la vez profundamente arraigadas en las realidades nacionales, y en la gran interacción existente entre las naciones europeas.
Para terminar, me gustaría añadir algo. No me gusta criticar a la gente, porque cada uno puede tener su propia opinión de los hechos. Pero quiero invitar a las personas que argumentan desde el extranjero —y de manera categórica— a defender estos valores. Yo los invito a que estudien mejor el caso griego, que estudien más detalladamente lo que realmente ha pasado aquí en Grecia.
Nosotros hemos visto y escuchado aquí en Atenas a varios líderes de los nuevos movimientos sociales o la nueva izquierda europea, y me pregunto si están conscientes, si se dan cuenta de lo que realmente ha sucedido aquí en este país.
Por ejemplo, hemos estado muy sorprendidos —irritados e incluso finalmente molestos y decepcionados— de ver aquí en Grecia a los más importantes líderes de la «nueva izquierda» europea.
Hemos visto en Atenas a
Gregor Gysi, líder del partido de izquierda alemana
Die Linke.
Hemos visto a Pablo Iglesias líder de Podemos.
Hemos visto a Pierre Laurent secretario general del Partido Comunista Francés.
Hemos visto a
Oskar Lafontaine (...)
Y todos estos líderes políticos han venido a Atenas para expresar ¡¡¡su apoyo a Alexis Tsipras y a su partido Syriza!!!

Tsipras (feliz como una lombriz) con Klaus Ernst (izquierda) y Gregor Gysi
¿Qué vinieron a hacer en Atenas?
¿Han venido a apoyar la política neocolonial aplicada a Grecia por la Troika?
¿Han venido a apoyar la traición de Tsipras a su pueblo?
¿Han venido a apoyar la transformación de Grecia en un protectorado y laboratorio de las finanzas especulativas internacionales?
¿Han venido a apoyar la política económica neoliberal que incluso la Derecha griega no se atrevió a aplicar?
¿Han venido a apoyar una política exterior griega que estará basada en adelante
en los intereses de Estados Unidos e Israel?
¿Es qué se dan cuenta a quién están apoyando?
¿Es qué se dan cuenta qué cosas están apoyando?
¿Realmente entienden lo que ha pasado en Grecia?
¡¡¡Alexis Tsipras no es creíble, ni válido, ni tampoco un modelo a seguir!!!

Alexis Tsipras —en el centro— acompañado de Jean-Luc Mélenchon (Partido de Izquierda Francés) y de Pierre Laurent (Partido Comunista Francés) a la derecha.
¿Qué pensarán los ciudadanos de su propio país cuando se den cuenta que Uds., —los líderes de la nueva izquierda europea— han venido aquí a Atenas, para apoyar a un one man show que ha traicionado la confianza de su pueblo, que ha renegado la aspiración de la nación griega expresada en un legítimo referéndum democrático?
¡Entonces Ustedes tampoco serán creíbles ni un ejemplo a seguir ante sus compatriotas en sus respectivos países!
Por ejemplo Gregor Gysi, líder del partido izquierdista alemán Die Linke, vino a Atenas para decir que:
«¡Grecia debe aceptar el acuerdo impuesto por la Troika!» ¡Esto no puede ser izquierda!
La única excepción fue Oskar Lafontaine, que no hizo en su época lo mismo que Alexis Tsipras ha hecho. Cuando Oskar Lafontaine se encontraba ante la imposibilidad de aplicar la política que él deseaba para Alemania, prefirió renunciar. Siempre hay una manera de ser digno en la vida, incluso en las situaciones más difíciles.
En conclusión, para aprender de este fracaso, va ser necesario volver a estudiar detalladamente todas las fases del proceso griego, del movimiento SYRIZA, de la traición de Alexis Tsipras y entender, comprender y ver lo que realmente ha pasado en Grecia.
Fuente:
http://www.voltairenet.org/article188845.html