Hay una declaración muy interesante de Krishnaji en sus charlas de Ojai y Sarobia de 1940. Alguien le pidió que definiera la diferencia entre consciencia e introspección. Su respuesta fue muy esclarecedora. Hay cierto peligro en observar los pensamientos y sentimientos. La gente se ha vuelto un manojo de nervios al intentar hacerlo. Quizás el consejo del Maestro a C.W. Leadbeater de «olvidarse de uno mismo, pero recordar lo bueno de los demás» sea mejor. El egocentrismo aprisiona al hombre en un mundo muy pequeño. Es peligroso porque el motivo que lo impulsa es personal. Krishnaji dice:
La introspección es una especie de autoanálisis en el que el pensamiento mide su propia acción y sus resultados, según el placer y el dolor, la recompensa y el castigo, formando así un patrón, un juicio... es decir, el pensamiento se centra en un resultado. La consciencia es diferente. Por ejemplo, si me pregunto: ¿Creo en Dios?, en el mismo proceso de formular la pregunta puedo observar, soy consciente, de lo que me lleva a hacerme esa pregunta.
Afirma que la consciencia es una observación inmediata, sin ningún tipo de alabanza ni reproche, sin ningún sentido de yo, mí o mío. Es bastante impersonal, de hecho. Son las implicaciones personales las que resultan peligrosas. La introspección parece ser un autoanálisis desde el punto de vista personal, juzgándose o alabándose a uno mismo, mientras que la consciencia consiste en comprender qué nos motiva, primero a un nivel superficial y, posteriormente, a niveles más profundos y subconscientes, sin tener en cuenta el resultado para uno mismo.
Esto lo confirman todas las grandes escrituras. Dice el Bhagavad Gita:
Tu tarea consiste únicamente en la acción, nunca en sus resultados.
