HPB: PERFIL GENERAL DE SU VIDA PREVIA A SU TRABAJO PÚBLICO.

Una edición definitiva de los Collected Writings de H. P. Blavatsky pide una breve investigación de su vida y de su trasfondo familiar, para poner al tanto al lector de las muchas vicisitudes durante aquel período temprano en que, por lo que sabemos en el presente, HPB no se había embarcado aún en su carrera literaria.

Las fuentes materiales en relación con ese período son muy fragmentarias e inciertas. Sus propias afirmaciones son a menudo contradictorias y por tanto poco fidedignas, y aquellos de sus amigos y parientes están a menudo igualmente confusos, con la excepción de su hermana Vera Petrovna de Zhelihovsky que llevaba un Diario y fue una escritora particularmente cuidadosa.

Por alguna curiosa razón, muchas de las incertidumbres que podían haber sido al menos parcialmente eliminadas durante la vida de varios contemporáneos, se dejaron inalteradas, hasta que fue demasiado tarde, debido al tránsito de estos individuos, o a la destrucción de documentos que se sabía habían existido.

En general, lo mejor que cualquier escritor moderno puede hacer es presentar un informe fragmentado con un número de lagunas obvias o una elección de posibles alternativas, apoyadas en referencias a fuentes de información tempranas, dejando que el lector saque sus propias conclusiones del curso de los eventos más probable.

Esto, quizás, no es una situación única, especialmente cuando la naturaleza oculta de la carrera de HPB se toma en cuenta. Las vidas de los genuinos ocultistas a través de las eras son para la mayor parte poco conocidas, y sus varios movimientos son, por regla, inciertos. No se puede producir ningún esbozo biográfico completo de cualquier grado en el caso del Conde de Saint-Germain, o Cagliostro, excepto por ciertos períodos breves de sus carreras, ningún biógrafo lo haría mejor en los casos de Apolonio de Tiana, Adi Shankara, Simón el Mago, Zoroastro o Pitágoras.

Según pasa el tiempo, y el constante cambio de escenario en el teatro kármico sigue su curso habitual, los detalles son olvidados, los individuos se desvanecen el fondo distante de la perspectiva histórica, y los testigos desaparecen de los anteriores escenarios de la acción, hasta que mucho es dejado a la mera conjetura y especulación, contra el telón de fondo de una rápidamente desvanecida era. Esto es incluso más acusado en el caso de aquellos misteriosos y extraños personajes cuyas vidas están entretejidas en un patrón único, cuya misión está dedicada a la liberación del hombre de la servidumbre de los sentidos, y que aparecen entre nosotros de vez en cuando como símbolos de libertad espiritual, y como testigos vivientes de los ocultos poderes del hombre.

«Los iniciados son tan difíciles de atrapar como el brillo del sol que motea la danzarina ola en un día de verano. Una generación de hombres puede conocerles bajo un nombre en un determinado país, y la siguiente, o la posterior, verlos como alguien más en un remoto país».

«Viven en cada lugar el tiempo durante el que se les necesita y después fallecen como un suspiro sin dejar ningún rastro detrás».

Helena Petrovna Blavatsky nació en Ekaterinoslav, una ciudad sobre el río Dnieper, en el sur de Rusia, el 31 de julio de 1831 de acuerdo con el calendario juliano, vigente entonces en Rusia. De acuerdo con el calendario gregoriano la fecha habría sido el 12 de agosto. Aunque nunca se ha encontrado ningún documento oficial de la hora exacta de su nacimiento, se ha determinado con suficiente exactitud por rectificación astrológica, basada en varios acontecimientos importantes en la vida de HPB, que fue a la 1:42 de la mañana hora local que, comparada con Greenwich, serían las 23:22 del 11 de agosto de 1831.

El año 1831 fue un muy mal año en Rusia, se extendía con furia una epidemia de cólera generalizada y varios miembros del hogar familiar de sus padres cayeron víctimas de la enfermedad. Como Helena nació prematuramente, y se temía por la vida del bebé, se la bautizó inmediatamente. Un niño que sostenía una vela en la primera fila detrás del cura oficiante, prendió fuego a sus ropas durante la ceremonia.

La madre de Helena fue Helena Andreyevna (1814-1842), hija mayor de Andrei Mihailovich de Fadeyev (1789-1867) y Helena Pavlovna, nacida Princesa Dolgorukova (1789-1860)