La guerra contra Irán se está convirtiendo en un espectáculo ridículo en Occidente: el presidente Trump se jacta de una victoria aplastante, mientras que, en realidad, Irán se resiste e impone sus condiciones. Cuantos más ultimátums lanza el fanfarrón, más se imponen sus enemigos.
El fanfarrón
La guerra de Israel/EU contra Irán escaló ya alturas de amagos nucleares muy ominosos[1]. En la fase de desinformación/mendacidad/engaño/falsas banderas, exacerbada por la «propaganda-patía»de sus actores —contrastada por los increíbles medios alternativos que hoy ganan la batalla de la comunicación a los caducos multimedia tradicionales—, es más que evidente que al corte de caja de hoy, la víctima de las agresiones no sólo ha podido resistir de manera inverosímil, sino que se encamina a un triunfo estratégico de alcances tectónicos: «Irán tiene ahora el camino despejado hacia la victoria. A pesar de haber sido duramente golpeada por los bombardeos aéreos, la república islámica aún podría sobrevivir a la guerra y reconstruirse»[2].
Los agresores de Irán celebran un triunfo inexistente, si se toman como barómetro los precios del petróleo y el gas natural. El muy solvente geopolítico brasileño Pepe Escobar explica al juez Napolitano «la forma en que Irán le está ganando a EU»[3].
Pepe Escobar, con quien me reuní en Kazán en la Cumbre de los BRICS en 2024, adelantó hace más de una semana —cuando todavía Irán no exhibía sus letales cuan inesperados contrataques— las seis condiciones de Irán para aceptar el cese el fuego que anhela Estados Unidos para impedir el alza estratosférica del petróleo que hoy le está afectando más a Wall Street y a la City, en el ámbito de las geofinanzas, como resultado del cierre del estratégico estrecho de Ormuz —que, por cierto, un servidor ya había previsto en dos libros: Guerras geoeconómicas y financieras: El petróleo del Golfo Pérsico al Golfo de México[4] y Los cinco precios del petróleo[5].
Suena extraño que un país «derrotado» se atreva a plantear seis condiciones para aceptar el cese el fuego y la reciente «pausa de cinco días» de Estados Unidos.
Pepe Escobar, quien parece gozar de los susurros del Kremlin —que sin cacofonía alguna se posicionó como el supremo triunfador del Nuevo Orden Mundial, como expuse a los 11 días de la guerra «Triunfo de Rusia y China en la Guerra del Golfo y excesos de la ‘propaganda-patía’»[6]—, describió el «Mínimo de seis condiciones para que Irán acepte cese el fuego/Reapertura del estrecho de Ormuz»[7], que, 12 días después, fue retomado por el rotativo libanés Al Mayadeen, portavoz del resucitado Hezbolá[8]:
1. Eliminación de todas las sanciones contra Irán y liberación de todos los activos iraníes congelados; 2. Reconocimiento del derecho de Irán a enriquecer uranio en su propio territorio; 3. Indemnización íntegra por los daños causados por la guerra impuesta; 4. Extradición de los quintacolumnistas iraníes en el extranjero y fin de las campañas mediáticas orquestadas contra Teherán; 5. No más ataques contra Hezbolá en el Líbano ni contra Ansar Allah en Yemen, y 6. Desmantelamiento de todas las bases militares estadounidenses en Asia Occidental.
Como si no se hubieran escenificado 25 días del descontón bélico de Estados Unidos/Israel cuando Irán había cedido a todas las demandas de Estados Unidos para abandonar su proyecto nuclear, el presidente Trump ahora aboga sus mercadológicos 15 puntos tendientes a un control de daños electorero, pero que, en realidad, intenta regresar al statu quo anterior (lubricado por la asombrosa mediación de Omán[9]), entre su enviado jázaro (khazar, https://bit.ly/3QqemJr) Steve Witkoff, especialista en bienes raíces, y el muy capaz canciller iraní Araghchi.
De sus 15 puntos, Trump ha expuesto cuatro: los tres primeros versan sobre el supuesto freno a la construcción de bombas nucleares por Irán y el cuarto punto suena inviable cuando pretende compartir con el ayatolá en turno el control del estrecho de Ormuz[10]. Sería saludable que el presidente Trump se entere del secreto de la «resistencia» persa y su «religión» de la ciencia/educación[11].
