CÓMO EL SIONISMO LLEVÓ A TRUMP AL FRACASO

 

En pocas palabras, lo que llevó a Trump a un fracaso total en las elecciones intermedias fue la sexta columna dentro de su propio círculo. La sexta columna es lo peor que le puede pasar a un país y a un régimen político. Y existe en toda sociedad, aunque en cada lugar tenga una orientación y una estructura diferentes y se someta a distintos centros externos de toma de decisiones. En el caso de Trump, ese centro era el Israel Netanyahu. En otros casos, son los EE.UU., la OTAN o la UE los que desempeñan ese papel. Pero el algoritmo sigue siendo el mismo. Entre las élites siempre hay quienes no se guían por los intereses de su pueblo y su Estado, sino por algo externo. Y lo más peligroso de la sexta columna es que se ocultan bajo la apariencia de total lealtad y fidelidad al gobernante. La quinta columna actúa abiertamente, y es más fácil identificarla y (si hay voluntad) reprimirla. Para detectar a la sexta columna se necesitan competencias ideológicas específicas. No basta con seguir órdenes y respetar la ley. Es por esas brechas por donde se cuela la sexta columna.

En EE.UU. el movimiento MAGA oscilaba entre el núcleo ideológico del populismo de derecha y los neoconservadores, en connivencia con los sionistas abiertos y/o «cristianos». Los populistas se oponían a las intervenciones (especialmente a la guerra contra Irán), al Estado profundo y a la clase de Epstein. Los neoconservadores y los sionistas estaban a favor tanto de las intervenciones como de encubrir a Epstein y del Estado profundo (del cual ellos mismos forman parte). Al principio, tanto unos como otros eran totalmente leales a Trump. Pero los populistas defendían a Estados Unidos de verdad, mientras que los neoconservadores solo veían en él un instrumento para otra estrategia. Trump rechazó a los primeros y confió en los segundos. Perdió estrepitosamente. En gran parte porque le dio igual lo que pensara el pueblo. Y el pueblo estadounidense está en contra de la guerra, en contra de los lobbies extranjeros y a favor de resolver los problemas internos (que Trump descuidó y, por el contrario, empeoró).