Las divergencias que impiden el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán no tienen que ver con la cuestión nuclear ni con la libertad de navegación a través del estrecho de Ormuz sino con el tema de las reparaciones de guerra. Y el problema no es tanto el monto de esas compensaciones sino el hecho que son una forma de reconocimiento de la victoria de Irán. La solución podría ser que, en vez de que Estados Unidos las pague directamente, esas compensaciones de guerra se paguen a través de los Estados árabes del golfo Pérsico. Al menos esa es la propuesta que China y Pakistán han puesto sobre la mesa.
Si la dupla Estados Unidos-Israel practica la dureza militar, Irán ejerce la presión financiera que ha expuesto el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán ha pasado de la «fase militar» a la «fase geoeconómica» —donde atraviesan hidrocarburos, fertilizantes, helio, ácido sulfúrico, etcétera— y ahora ya entró a su muy delicada «fase financiera», cuando Irán ha descubierto el talón de Aquiles pecuniario de Trump.
La guerra, con sus sobresaltos de alto al fuego nada respetados, se encuentra en su «fase financiera», sin contar el daño que puede propinar Irán al cableado submarino de fibra óptica de Internet en el fondo del estrecho de Ormuz, que interrumpiría la conectividad financiera, primordialmente con Asia, de toda la costa occidental del golfo Pérsico (específicamente de las seis petromonarquías árabes).
La «fase geoeconómica» ha sido evaluada por TASS al advertir sobre la «crisis que enfrenta el mundo, como en 2008, en caso de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado»[4].
No hay que perder de vista que Trump contempla la guerra como un «gran negocio» cuando colocó como influyente subsecretario de Guerra al polémico empresario jázaro Steve Feinberg: mandamás del pestilente «fondo buitre» Cerberus Capital Management, que destila fuerte olor a azufre[5].
En medio de la delicada «fase financiera», no se puede soslayar el advenimiento del también jázaro Kevin Warsh: flamante gobernador de la Reserva Federal y yerno (¡mega-sic!) de Ronald Lauder, de 82 años, presidente del Congreso Judío Mundial[6], heredero de la multimillonaria empresa de cosméticos Estée Lauder[7] y ¡ex subasistente del secretario de Defensa para Asuntos Europeos y de la OTAN de 1983 a 1986 con Ronald Reagan!
En forma farisea, Lauder, desde el Congreso Judío Mundial ¡envió sus condolencias a Bahréin y a Emiratos Árabes Unidos[8] por la supuesta agresión iraní!
Los activos iraníes congelados directamente en Estados Unidos ascenderían a 2000 millones de dólares[9], mientras el total global de los depósitos iraníes incautados por las sanciones de Estados Unidos alcanzarían la estratosférica suma de 120000 millones en bancos de Qatar (¡6 mil millones!), de Corea del Sur, Japón, la India, China, etcétera.
Ante el rechazo de Trump a pagar a Irán reparaciones de guerra que ascenderían a 270000 millones de dólares[10], no
