Delicada «fase financiera» del estrecho de Ormuz: Estados Unidos rechaza pagar reparaciones de guerra a Irán.

Las divergencias que impiden el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán no tienen que ver con la cuestión nuclear ni con la libertad de navegación a través del estrecho de Ormuz sino con el tema de las reparaciones de guerra. Y el problema no es tanto el monto de esas compensaciones sino el hecho que son una forma de reconocimiento de la victoria de Irán. La solución podría ser que, en vez de que Estados Unidos las pague directamente, esas compensaciones de guerra se paguen a través de los Estados árabes del golfo Pérsico. Al menos esa es la propuesta que China y Pakistán han puesto sobre la mesa.

Se recalientan los enfrentamientos entre Estados Unidos e Israel contra Irán alrededor del estrecho de Ormuz, con ataques que el Pentágono califica como «defensivos» cuando la distancia entre Washington DC y la isla de Qashem/puerto Bandar Abbas de Irán es de 11263 kilómetros.

Los dos negociadores iraníes, el relecto líder del parlamento Mohammad Ghalibaf y el canciller Abbas Araghchi, viajaron a Qatar a impulsar su «defensa» financiera para recuperar los fondos de Irán embargados por Estados Unidos, así como los ingresos petroleros persas incautados en Doha[1].

Estados Unidos insiste extrañamente en que sus bombardeos «defensivos» —que arrojaron la muerte de 4 militares iraníes que manejaban lanchas rápidas— «no alteran el curso de las conversaciones»[2].
[2] «US-Iran tensions rise, putting peace talks at risk», Julia Manchester y Filip Timotija, The Hill, 26 de mayo de 2026.

En medio de la escalada contra Irán, Trump convocó a una reunión coreográfica de emergencia con su gabinete en Camp David: el retiro presidencial en Maryland, donde se suelen tomar medidas no pocas veces dramáticas.

Irán exige la liberación de 24000 millones de dólares de sus fondos bloqueados antes de avanzar hacia un posible acuerdo con Estados Unidos.

Uno de los términos del «memorándum de entendimiento» precisa que «la mitad de los recursos, unos 12000 millones de dólares, deberían estar disponibles al inicio del anuncio del acuerdo, mientras el resto se transferiría en un plazo de 60 días»[3].

Si la dupla Estados Unidos-Israel practica la dureza militar, Irán ejerce la presión financiera que ha expuesto el bloqueo del estrecho de Ormuz.

La guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán ha pasado de la «fase militar» a la «fase geoeconómica» —donde atraviesan hidrocarburos, fertilizantes, helio, ácido sulfúrico, etcétera— y ahora ya entró a su muy delicada «fase financiera», cuando Irán ha descubierto el talón de Aquiles pecuniario de Trump.

La guerra, con sus sobresaltos de alto al fuego nada respetados, se encuentra en su «fase financiera», sin contar el daño que puede propinar Irán al cableado submarino de fibra óptica de Internet en el fondo del estrecho de Ormuz, que interrumpiría la conectividad financiera, primordialmente con Asia, de toda la costa occidental del golfo Pérsico (específicamente de las seis petromonarquías árabes).

La «fase geoeconómica» ha sido evaluada por TASS al advertir sobre la «crisis que enfrenta el mundo, como en 2008, en caso de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado»[4].

No hay que perder de vista que Trump contempla la guerra como un «gran negocio» cuando colocó como influyente subsecretario de Guerra al polémico empresario jázaro Steve Feinberg: mandamás del pestilente «fondo buitre» Cerberus Capital Management, que destila fuerte olor a azufre[5].

En medio de la delicada «fase financiera», no se puede soslayar el advenimiento del también jázaro Kevin Warsh: flamante gobernador de la Reserva Federal y yerno (¡mega-sic!) de Ronald Lauder, de 82 años, presidente del Congreso Judío Mundial[6], heredero de la multimillonaria empresa de cosméticos Estée Lauder[7] y ¡ex subasistente del secretario de Defensa para Asuntos Europeos y de la OTAN de 1983 a 1986 con Ronald Reagan!

En forma farisea, Lauder, desde el Congreso Judío Mundial ¡envió sus condolencias a Bahréin y a Emiratos Árabes Unidos[8] por la supuesta agresión iraní!

Los activos iraníes congelados directamente en Estados Unidos ascenderían a 2000 millones de dólares[9], mientras el total global de los depósitos iraníes incautados por las sanciones de Estados Unidos alcanzarían la estratosférica suma de 120000 millones en bancos de Qatar (¡6 mil millones!), de Corea del Sur, Japón, la India, China, etcétera.

Ante el rechazo de Trump a pagar a Irán reparaciones de guerra que ascenderían a 270000 millones de dólares[10], no