LA ARIA SAMAJ

 

LA ÂRYA SAMÂJ(1)
(1)Asamblea o Reunión de los Arios; ver el Glosario Teosófico (N. del T.)

(Arya Samâj, New York Echo, 2 de junio de 1878)

(Collected Writings Vol. I)

H. P. Blavatsky

ALIANZA DE LA TEOSOFIA CON UNA SOCIEDAD VEDICA EN EL LEJANO ORIENTE(2)
(2) Este artículo fue escrito por H.P.B. para el New York Echo, del 2 de junio de 1878, como aparece en la entrada de esa fecha en los Diarios del Cor. Olcott. El Echo fue una publicación de corta vida iniciada por Charles Sotheran, uno de los fundadores originales de la S.T., y sus archivos parecen no ser accesibles a pesar de la extensa búsqueda. Los Diarios del Cor. Olcott también mencionan el hecho de que la primera edición de este periódico es del 3 de mayo de 1878, o al menos fue recibido por él en esa fecha. La fecha real de la aparición impresa del presente artículo no está definitiva establecida, aunque debe de haber sido durante junio de 1878. Su texto está copiado del recorte pegado en el Scrapbook (Álbum de Recortes) de H.P.B., Vol. VIII, pp. 143-44, ahora en los Archivos de Adyar Archives. —Compilador.

MADAME BLAVATSKY NARRA LA HISTOIA DE LA BRAHMO-SAMAJ Y LA ÂRYA-SAMÂJ. —EL CONFLICTO DE FE EN LA INDIA— ¿POR QUE LOS TEOSOFOS RECIBEN AHORA SUS INSTRUCCIONES DE UNA SOCIEDAD SECRETA HINDU?

La cristiandad envía sus misioneros a los dominios paganos a expensas de millones drenados de los bolsillos de gente supuestamente pía y respetada en el atrio. Miles de personas sin casa ni dinero, tanto hombres mayores como mujeres y niños, podrían estar pasando hambre por falta de recursos, que tal vez se inviertan en la conversión de al menos un «pagano». Todo el dinero disponible para la caridad es absorbido por estos cabecillas insensibles, agentes de viaje de la Iglesia Cristiana. ¿Cuál es el resultado? Visite las celdas de prisión de los llamados países cristianos, atestadas de delincuentes, quienes han sido empujados a la felonía por el penoso sendero del hambre, y usted tendrá la respuesta.

Lea en los periódicos los numerosos relatos de ejecuciones, y encontrará lo que la cristiandad moderna ofrece, quizás no intencionalmente pero no por ello menos cierto, como premio por el asesinato y otros odiosos crímenes. ¿Está alguien dispuesto a negar esta aserción? Recuerde que, mientras que muchos respetables incrédulos mueren en su casa con la reconfortable convicción de sus parientes próximos, y buenos amigos en general, de que está en camino del infierno, el flagrante criminal tiene simplemente que creer que en su undécima hora la sangre del Salvador puede y va a salvarlo, al recibir la garantía de su consejero espiritual de que al pasar a la eternidad se encontrará en el seno de Cristo, en el cielo, y tocando el arpa tradicional. ¿Por qué entonces debería negarse cualquier cristiano el placer y los beneficios de robar, o incluso de asesinar a su vecino rico? Y semejante doctrina está divulgándose entre los paganos a un millonario costo anual.

Pero, en su sabiduría eterna, la Naturaleza provee antídotos para la moral así como contra los venenos minerales y vegetales. Hay personas que no satisfechas con predicar discursos grandilocuentes, actúan. Si libros tales como el Anacalypsis de Higgins, y el extraordinario trabajo de un anónimo autor inglés —un obispo, según se dice— titulado Religión sobrenatural, no logran despertar ecos sensibles entre las masas ignorantes, otros medios sí pueden hacerlo, y se acude a recursos más eficaces que producirán frutos en el futuro, si han sido previstos por el aplastante brazo del despotismo eclesiástico y monárquico. Aquellos para quienes no alcancen las pruebas escritas de carácter falaz de la autoridad bíblica, pueden no obstante ser salvados por la palabra hablada. Y esta tarea de diseminación de la verdad entre las clases más ignorantes está siendo ardientemente llevada adelante por un ejército de devotos estudiantes y maestros, simultáneamente en la India y en América.

Mucho se ha hablado de la Sociedad Teosófica últimamente; muchos rumores sin fundamento han circulado sobre ella, y sus miembros están comprometidos por un voto de secreto, de modo que no pueden, aunque quisieran, proclamar la verdad acerca de todo ello, así que ahora el público estará satisfecho  al conocer, al menos, sobre una parte de su trabajo. Está ahora en asociación con la Arya Samâj de la India, su representante occidental, y, por así decirlo, bajo la orden de sus jefes. Una sociedad más joven que la Brâhmo Samâj, fue instituida para salvar a los hindúes de las idolatrías exóticas, el Brâhmanismo y los misioneros cristianos.

El movimiento puramente teístico conectado con la Brahmo Samaj tuvo su origen en la misma idea. Se inició en los comienzos del presente siglo, pero de forma espasmódica y con interrupciones, y sólo tomó forma concreta bajo la dirección de Baboo Keshub Chunder Sen en 1858. Rammohun Roy, quien puede ser tenido por una combinación de Fenelón y Thomas Peine del Hindostán, fue su padre, habiendo organizado su primera iglesia poco tiempo antes de su muerte en 1833. Uno de los más grandes y más agudos escritores polémicos que nuestro siglo ha producido, sus obras deberían ser traducidas y difundidas en todos los países civilizados. A su muerte, el trabajo de la Brahmo Samaj se interrumpió. Como la Srta. Collet dice, en su Libro Anual de la Brâhmo de 1878, fue recién en octubre de 1839 cuando Debendra Nath Tagore fundó la Tattvabodhini Sabhâ (o Sociedad para el Conocimiento de la Verdad), que duró veinte años, e hizo mucho para despertar las energías y dar forma a los principios de la joven iglesia de la Brahmo Samaj. Aunque siendo, como es ahora, una religión exotérica o abierta, en sus comienzos debió haberse conducido por los principios de las sociedades secretas, como nos informa Keshub Chunder Sen, residente de Calcuta y alumno del Colegio Presidencia, que mucho tiempo antes había desertado de la iglesia Brâhmánica Ortodoxa y estaba buscando una religión puramente teísta, «nunca había oído hablar de la Brahmo Samaj antes de 1858» (ver The Theistic Annual, 1878, p. 45).

Desde entonces la Brahmo Samaj, a la que se uniera oportunamente, ha florecido y se ha vuelto más popular en nuestros días. Ahora nos encontramos con Samâjes establecidas en muchas provincias y ciudades. Por lo menos, nosotros nos enteramos de esto en mayo de 1877, cincuenta Samâjes han notificado su adhesión a la Sociedad y ocho de ellas han designado a sus representantes. Los misioneros nativos de la religión teísta se oponen a los misioneros cristianos y los brâhmanes ortodoxos, y el trabajo continúa vivamente. Hasta aquí lo relativo al movimiento Brahmo

Y ahora, con respecto a la Arya Samaj, The Indian Tribune  utiliza el siguiente lenguaje refiriéndose a su fundador: