Por qué Irán gana su «guerra asimétrica» frente a dos potencias nucleares, según Arreguin-Toft.

Se suele despreciar la forma en que los pueblos del Tercer Mundo hacen la guerra y se les califica de «terroristas». Pero en el caso de Irán frente a Estados Unidos, este último ya es el evidente derrotado. Sin embargo, Irán no se conforma con su victoria y ahora busca consolidar su revolución haciendo que las monarquías del golfo Pérsico, y también las potencias occidentales, reconozcan que han vivido dependientes de los crímenes de Estados Unidos.

Reunión secreta de los actuales líderes iraníes

El libro del 2005 (¡sic!) Cómo los débiles ganan las guerras: teoría del conflicto asimétrico[1], del académico de la Universidad de Chicago y anteriormente analista de inteligencia militar Ivan Arreguin-Toft, parece ser el manual de cabecera del gobierno iraní, agredido por la superpotencia nuclear que es Estados Unidos y por la mediana potencia nuclear Israel —que goza de la deliberada complicidad del filosionista argentino Rafael Grossi, desacreditado director de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que se hace de la vista gorda ante los arsenales nucleares clandestinos de Netanyahu, libre de la inspección de la ONU y no firmante del Tratado de No Proliferación que Estados Unidos exige en forma asimétrica e inicua a Irán.
[1] How the Weak Win Wars: A Theory of Asymmetric Conflict, Cambridge Studies in International Relations, Series Number 99, Ivan Arreguin-Toft, Cambridge University Press, 2005.

En el siglo V a. C., los omnipotentes enviados atenienses —en el célebre Diálogo de los Melios narrado por Tucídides en la Guerra del Peloponeso— exigieron la capitulación de la isla de Melos con la formulación del hiperrealismo político: «Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben».

Netanyahu y Trump, ¡2455 años después!, conminaron los iraníes a la misma capitulación perentoria.

En su notable libro, Ivan Arreguin-Toft arguye en forma persuasiva que las «guerras asimétricas» dependen de la interacción entre las estrategias respectivas del fuerte y del débil, más que del poder material crudo y rudo.

A juicio de Ivan Arreguin-Toft, cuando el fuerte y el débil usan estrategias similares suele vencer el primero, mientras que cuando utilizan estrategias opuestas (¡megasic!) aumentan las probabilidades de victoria del débil, ya que el endeble vence cuando convierte la superioridad del fuerte en desventaja política, lo cual implementó al pie de la letra la República Islámica de Irán: «La probabilidad de victoria o derrota en conflictos asimétricos depende de la interacción de las estrategias que usan los actores débiles y fuertes» ya que «cuando los actores emplean enfoques estratégicos opuestos, los débiles tienen muchas más probabilidades de vencer».