El tema que abordaremos esta noche no puede sino ser de gran interés e importancia para todos nosotros; pues ¿quién no ha experimentado el dolor de la pérdida, quién no ha sentido el deseo de saber adónde han ido sus seres queridos, de conocer algo sobre las condiciones de la vida después de la muerte a la que han entrado y a la que todos debemos embarcarnos cuando llegue nuestro momento, como inevitablemente sucederá? Es en momentos como este de la vida humana donde las enseñanzas de la Teosofía poseen un poder especial para consolar e iluminar. La Teosofía tiene poder para consolar porque afirma con toda certeza que hay vida más allá de la tumba, que solo el cuerpo muere, mientras que el hijo inmortal de Dios, el verdadero yo, vive eternamente. La Teosofía reafirma la gran enseñanza bíblica que da la solución al problema de la vida después de la muerte en estas palabras: «Dios creó al hombre para ser inmortal; a imagen de su propia eternidad lo creó». Ahí, si podemos recibirla, está la verdadera respuesta a la pregunta de si la vida continúa después de la muerte.
La teosofía tiene el poder de iluminar, también, porque muestra cómo el hombre puede conocer por sí mismo, mientras aún está en esta tierra, los hechos de la vida más allá de la tumba. Enseña que reside en el hombre una facultad mediante la cual se puede rasgar el velo que oculta el mundo invisible a nuestra vista, y los hechos y fenómenos de ese mundo, las condiciones de vida en él, pueden ser vistos, investigados y comprendidos. Esta visión ampliada, que es un sexto sentido, latente en la mayoría, despertado en unos pocos, será utilizada de forma normal y natural por las razas posteriores. Cuando se desarrolla y se utiliza con un propósito determinado en estos días, esta facultad permite a su poseedor hacer lo que harán las razas posteriores de la humanidad: explorar de primera mano y con plena consciencia los mundos de la vida después de la muerte, encontrarse cara a cara con sus habitantes y estudiar con precisión científica las condiciones en las que viven.
