Los aportes de Irán al derecho internacional.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha permitido a los Estados miembros de las Naciones Unidas comprobar que, desde su creacion, la ONU ha violado el derecho internacional en muy numerosas ocasiones. También ha permitido recordar que el derecho internacional clasifica un ataque como el de Estados Unidos e Israel contra Irán con el término «agresión»… y que 193 Estados, incluyendo a Israel y Estados Unidos, reconocieron en su momento el derecho de todo Estado agredido a considerar que son coagresores aquellos Estados que albergan bases militares de los Estados agresores.

Aunque los mueven razones diferentes, Israel y Estados Unidos asumen juntos la agresión contra Irán

Mientras nos preocupamos por las noticias de la guerra contra Irán o por las alzas de precios que provoca, el aspecto más importante del conflicto no se menciona en Occidente. Sin embargo, apoyándose en uno de los textos esenciales del derecho internacional, la República Islámica de Irán está proponiéndonos una lectura diferente de los compromisos que nuestros países contrajeron desde hace mucho.

ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS CONTRA IRÁN, 
UNA AGRESIÓN ILEGAL
Aunque es evidente que el 28 de febrero de 2026 Israel y Estados Unidos no tenían derecho a atacar Irán, somos muy pocos en decirlo públicamente. En Occidente no está de moda asumir las implicaciones de nuestras posiciones. Son pocos los que se atreven a sostener públicamente que Israel y Estados Unidos se comportan como bárbaros.

De manera general, el derecho internacional no es un código comparable a un código penal sino una serie de compromisos a los que deberían atenerse los Estados que han contraído esos compromisos. Se trata de que los Estados no se comporten como bárbaros, de que no recurran a la propaganda de guerra, de que renuncien a la colonización y de que reconozcan el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, de que renuncien a amenazar a otros Estados, de que renuncien a agredir a sus vecinos o a hacerse cómplices de agresiones iniciadas por otros.

Hubo que esperar hasta el 10 abril para que el representante permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, el embajdor Michael Waltz, declarara que la guerra tenía como objetivos «proteger a las fuerzas armadas estadounidenses en la región, garantizar la libre circulación del comercio marítimo en el estrecho de Ormuz y proteger a los aliados y socios regionales de Estados Unidos contra Irán y sus afiliados»[1]. Observen ustedes que esta justificación no tiene que ver con el inicio de la guerra sino con su continuación.

Simultáneamente, el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, explicaba que la guerra actual (la operación israelí «León rugiente») era sólo la segunda parte de la operación israelí «León rampante» y la justificaba con el hecho que Irán había respondido a los primeros bombardeos israelíes. El ministro israelí argumentaba también que en las manifestaciones de los partidarios del gobierno iraní se gritaba «¡Muerte a Israel!» y «¡Muerte a Estados Unidos!», lo cual demostraba, según él, que Irán quiere, desde hace mucho tiempo, exterminar a los israelíes. Seguidamente, el jefe de la diplomacia de Israel trataba de demostrar que Irán se disponía a fabricar una bomba atómica y que eso había llevado el gobierno de Israel a actuar antes de que fuese demasiado tarde. La carta del ministro israelí terminaba con un homenaje al «valiente pueblo iraní que trató de liberarse del yugo tiranico»[2].

Como de costumbre, Israel describía los hechos a partir del momento más conveniente para su argumentación y sin mencionar los hechos anteriores —el bombardeo del 1º de abril de 2024 contra la residencia del embajador de Irán en Damasco (Siria) y la posterior respuesta militar iraní del 1º de octubre de 2024, así como el ataque «preventivo» israelí del 13 de junio de 2025 contra Irán y la subsiguiente respuesta militar iraní. El hecho es que esas 3 operaciones contra Irán caen todas en la categoría de «agresiones», según la Carta de las Naciones Unidas.

Interpretar la consigna «¡Muerte a Israel!» como un deseo de exterminar la población israelí es absurdo. Es evidente que quienes gritan esa consigna no desean matar a los israelíes sino poner fin al Estado-canalla de Israel, que se autoproclamó el 14 de mayo de 1948. Irán no reconoce el Estado de Israel pero respeta a su población. Teherán sigue reclamando que se aplique el plan de partición de Palestina que las Naciones Unidas adoptaron el 29 de noviembre de 1947. Tel Aviv rechaza ese plan y es importante recordar que fueron terroristas judíos quienes asesinaron al mediador de las Naciones Unidas para su aplicación, el sueco Folke Bernadotte, el 17 de septiembre de 1948, cuando este mediador se hallaba en Palestina para estudiar las fronteras que iban a delimitar las zonas que las Naciones Unidas atribuirían a los judíos y a los árabes.