La Unión Europea ante los Estados Unidos de Donald Trump.

La Unión Europea, que parece despertar ante los Estados Unidos de Donald Trump, experimenta el mayor desconcierto ante la ruptura del vínculo transatlántico. Y sólo atina a reaccionar como lo ha hecho siempre ante cada crisis política, acentuando su federalismo y su dependencia de Washington. Su incapacidad para reaccionar de otra manera la conduce inevitablemente al fracaso

Prendedores de solapa en venta en la boutique de la Unión Europea, en Bruselas

La Unión Europea está siendo presa de la mayor confusión ante:

  • el doble juego de Washington con Moscú alrededor de Ucrania;
  • el secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro por el ejército de Estados Unidos;
  • los reclamos de Estados Unidos sobre Groenlandia.

La Unión Europea ha entendido, demasiado tarde, que Donald Trump hablaba en serio cuando dijo a los europeos, durante su primer mandato presidencial, que iban a tener que garantizar por sí mismos su propia seguridad. Y también han entendido que el vicepresidente J.D. Vance también hablaba en serio cuando declaró, en la Conferencia de Seguridad de Munich que lo que le inquietaba era «la amenaza interna, el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales, valores que comparte con los Estados Unidos de América»[1].