Es la primera vez que un pueblo agredido por la fuerza militar más importante de la Historia se defiende atacando las bases militares y las inversiones de su adversario en el extranjero. Esta es una manera de hacer la guerra adaptada a la era de la globalización y ningún estratega fue capaz de preverla. Este conflicto no se parece a ninguno anterior y es el primero en el que un país considerado de mediana importancia podría imponerse frente a una fuerza monstruosa.
Aunque los «grandes» medios occidentales nos dicen lo contrario, los Guardianes de la Revolución no son fanáticos sedientos de sangre. Y tampoco cometieron masacres «contra su propio pueblo» en enero pasado. Son patriotas que defienden su país y su civilización y que luchan contra la explotación imperialista. Hoy nos están dando una verdadera lección de coraje con su enérgica respuesta a la agresión militar contra el pueblo de Irán.
UNA GUERRA DE LOS SIONISTAS REVISIONISTAS
El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, es hijo del historiador Benzion Netanyahu, quien fue secretario personal del padre del sionismo revisionista, Vladimir Zeev Jabotinsky. Los Netanyahu siempre han respaldado el «sionismo revisionista» frente a los seguidores del «sionismo» a secas. Estos últimos, encabezados por Theodor Herzl, planteaban la construcción de un «Estado judío», mientras que Jabotinsky reclamaba la creación de un «Imperio judío».
En 1921, en su Ucrania natal, Jabotinsky estableció una alianza con el líder de los nacionalistas integristas ucranianos, Simón Petliura, para acabar con los bolcheviques. A pesar de esa alianza, Petliura siguió organizando pogromos contra los judíos que Jabotinsky decía defender. Cuando aquella contradicción flagrante salió a la luz, Jabotinsky tuvo que renunciar a su cargo de administrador de la Organización Sionista Mundial.
Durante el proceso que llevó al estallido en Europa de la 2GM, Jabotinsky mostró su entraña fascista con la creación en Roma, de una milicia, el Betar, bajo la protección del Duce Benito Mussolini. Al inicio del conflicto mundial, Jabotinsky se fue a un país neutral, Estados Unidos, que no entró en guerra sino después del bombardeo japonés contra Pearl Harbor.
Jabotinsky falleció en los primeros meses de la 2GM, pero sus hombres continuaron la lucha que él había emprendido junto a los fascistas y los nazis. Aunque pueda parecer chocante, los sionistas revisionistas seguidores de Jabotinsky negociaron constantemente con el III Reich. Hasta las últimas semanas de la 2GM, el líder sionista revisionista húngaro Rezso Kasztner —conocido como «Rudolf Ysrael Kastner»— mantuvo contactos secretos con el Obersturmbannführer SS Adolf Eichmann, quien estaba a cargo de la logística organizada alrededor de la aplicación de la «Solución Final» para garantizar el exterminio de los eslavos, los judíos y los gitanos[1].
Benyamin Netanyahu siempre ha sido un sionista revisionista. Pero, políticamente oportunista, se abstuvo de poner en práctica su ideal[2]. Esa parte de su carrera política quedó atrás el 29 de diciembre de 2022, con la formación, con la ayuda y el respaldo del estadounidense Elliott Abrams, de una coalición de supremacistas judíos[3].
Poco a poco, Benyamin Netanyahu se vuelve cada vez más osado. En febrero de 2024, amenaza a los anglosajones con revivir la «pandilla Stern» o Lehi[4], que asesinó en 1948 al representante especial de la ONU en Palestina; el 23 de agosto de 2025, declara en hebreo su apego a la creación de un «Gran Israel»; y el 15 de septiembre de 2025 llama a convertir la democracia israelí en una «súper Esparta»[5].
