La generación Z, que multiplicó las manifestaciones en 2025 en los cinco continentes, libra hoy su lucha en Francia y en la India. Más allá de la legitimidad de sus reivindicaciones en relación con los problemas nacionales, resulta evidente que expresa, en todas partes, el mismo rechazo a la globalización.
La Generación Z global de centennials y postmillennials es el segmento de jóvenes entre 14 y 29 años impregnados por la tecnología digital y las crisis económicas de la globalización/desglobalización, que se han gestado en forma colectiva mediante imponentes protestas globales a través de las redes sociales.
Hoy la protesta de la generación Z global se manifiesta específicamente en Francia y la India.
La revuelta de jóvenes en Francia, principalmente estudiantes de secundaria, lleva ya 4 semanas y su medio de lucha principal son las redes sociales, sobre todo Tiktok. Su etiología se debe al deterioro de la educación pública: ausencia de profesores (muy mal pagados), aulas antihigiénicas, clases sobresaturadas, horarios abrumadores, en su conjunto, defectos desdeñados por el gobierno globalista del impopular presidente Macron, ex-empleado de los banqueros jázaros Rothschild.
La austeridad del presupuesto, consecuencia del modelo globalista de Macron —con una deuda de 119% del PIB— ha sacrificado el bienestar de los estudiantes y, por ende, ha descuartizado la educación para paliar la grave crisis de los bonos (a 10 años oscila 5%, el nivel más alto desde hace un cuarto de siglo): ¡clásica medida globalista!
Del presupuesto general del gobierno francés para 2027, la educación nacional constituye alrededor de 13% que, dependiendo de la coyuntura, viene en primer o segundo lugar después de la defensa. El globalista rusófobo Emmanuel Macron ha preferido financiar su guerra perdida en Ucrania contra Rusia, e incrementar el gasto militar, como sus aliados europeos (Alemania y Gran Bretaña), con el fin de prepararse a una guerra contra Rusia.
Así las cosas, los jóvenes estudiantes han sido inmolados en el altar globalista como chivos expiatorios para rescatar los bonos franceses e intensificar su patente hostilidad hacia Rusia.
Existe riesgo de contagio a toda Europa, desde España, pasando por Italia hasta Grecia[1].
Es totalmente absurdo, sobre todo en materia democrática, que una gerontocracia de globalistas decrépitos imponga su voluntad minoritaria a la mayoría juvenil, como el caso flagrante de un gran número de países donde se ha gestado la protesta de la generación Z global.
En India, el Partido Popular de las Cucarachas (Cockroach Janta Party, CJP) apareció en mayo pasado como una sátira política: creación del joven estratega en comunicación política Abhijeet Dipke[2].
