LA TRAGEDIA Y LA FARSA

En «El 18 Brumario de Luis Bonaparte», Karl Marx recordaba una sentencia de Hegel que hacía referencia a que todos los grandes hechos, y los principales personajes, se presentan dos veces en la historia: «pero» —corregía Marx al maestro— «Hegel se olvidó de agregar que la primera vez aparecen como tragedia y la segunda como farsa».

Lo que estamos viendo en Venezuela estos días es la versión «caribeña» de la tragedia que se vivió en esa Unión Soviética en que Lenin convirtió al impero ruso. Un destilado grotesco, de menor toxicidad —no lo tenía difícil— que la del experimento bolchevique, pero también mortífero. Y de nuevo, otra vez, a través del hambre.