El consultor militar ruso Andrei Martyanov sentencia la derrota de Estados Unidos e Israel frente a Irán.

En una semana, Israel decapitó las élites políticas iraníes, mientras que Estados Unidos destruyó gran parte del arsenal de Irán. Pero la República Islámica mantiene su respuesta militar contra las bases de sus agresores en el Golfo Pérsico y el Levante. Irán no ha caído. Es cierto que las minorías no se han levantado aún contra los persas, pero nadie había previsto la extraordinaria resistencia de la República Islámica.

Al corte de caja de hoy, no se ha cumplido ninguno de los dos objetivos primarios que acordaron Estados Unidos e Israel en su guerra preprogramada en Miami, desde el 29 de diciembre pasado, entre Netanyahu y Trump (analista británico Alastair Crooke dixit). Irán no ha capitulado ni se ha producido ningún «cambio de régimen»[1].

¡Todo lo contrario!: Irán acaba de elegir como líder supremo a Mojtaba, hijo del mártir Alí Jamenei[2], lo cual expuso la mendacidad de la «guerra de desinformación» de Israel, que había exultado la aniquilación de los 88 jurisconsultos de la Asamblea de Expertos en su cónclave para elegir al sucesor en Qom[3].

Es notoria la guerra de desinformación que libra con mayor intensidad «Occidente», dominado por los multimedia del «cártel Epstein»[4]. El muy solvente consultor ruso Andrei Martyanov, autor del libro La última guerra de Estados Unidos[5], acaba de sentenciar que «Se asienta el pánico. Estados Unidos e Israel ya perdieron la guerra» (¡megasic!) y «Lavrov proyecta que Irán obtendrá su bomba nuclear», mientras que «los países del Golfo descubrieron que son los perdedores»[6].

Martyanov se basa en «parámetros militares técnicos y tácticos» y expone el derribo de 3 aviones de ensueño de Estados Unidos F-15 en Kuwait, donde no debían estar sobrevolando (canciller iraní Araghchi dixit).

Comenta Martyanov que la «devastación» de la inesperada respuesta de Irán ha sido catastrófica, tanto en Israel (Tel Aviv y Bet Shemesh) como en las bases militares de Estados Unidos en las petromonarquías del golfo Pérsico (en particular, en Bahréin, sede de la Quinta Flota de Estados Unidos) que, abandonadas tristemente a su suerte por Trump, han recurrido a la mediación de Vladimir Putin.

Amén de la retirada de un portaviones de Estados Unidos en el golfo Pérsico, Andrei Martyanov aduce que al modelo del «Gran Israel» le queda sólo la «disuasión nuclear» y afirma que el bombardeo de la refinería de Aramco en Ras Tanura fue perpetrado en realidad por el Mossad para amarrar navajas contra Irán, mientras que Trump cumple la agenda de Israel[7].

Martyanov desmitifica el supuesto poder militar del «Gran Israel», que depende de los suministros de la OTAN y que, fuera de algunos logros científicos, «no es una gran potencia», salvo su avance en la industria farmacéutica.

Fulmina Martyanov que los «planes de Israel fracasaron miserablemente» y que, de paso, empinaron a Trump cuando hasta el portal jázaro Bloomberg expone que los «países asiáticos retiran su dinero de Estados Unidos», que «se encuentra en una muy precaria situación».

Andrei Martyanov se mofa de Macron (banquero de los Rothschild), quien alardea con incrementar el número de ojivas nucleares para «avanzar su disuasión atómica» y construir un nuevo submarino.

John Mearsheimer, notable profesor de la Universidad de Columbia, asevera que «Trump fue arrastrado por Israel y su enormemente poderoso lobby en Estados Unidos», mientras que lo único que «necesita Irán para ganar es sobrevivir y no acabar como peón de Israel y Estados Unidos»[8].

Hay que tener mucho cuidado con la doble narrativa diametralmente opuesta en boga: por un lado, la tradicional desinformación del «cártel Epstein» (Israel/anglósfera) —en medio de la total censura en Israel y el hiperbólico discurso de Trump—, que alega tener a Irán al borde de una derrota extintiva; y, por otro lado, las brillantes aportaciones en las redes alternativas de los estadounidenses Scott Ritter y el ex coronel Douglas MacGregor (que sirvió en el gabinete de Trump 1.0), y el británico Alastair Crooke, quienes dan por hecho la doble derrota catastrófica de Estados Unidos e Israel.

En el intermedio de ambas narrativas se coloca el Times of India que, pese a la reciente alianza del primer ministro Modi con Netanyahu, expone el cierre de tres embajadas de Estados Unidos en el Golfo con la solicitud del abandono de un millón (¡megasic!) de estadounidenses (incluyendo 200.000 en Israel) de 14 países del Medio Oriente[9].

Como que resaltan tantas «retiradas» de los supuestos «vencedores».

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