Tengo el honor de escribirle para señalar a la urgente atención del Consejo una grave violación de la soberanía y la integridad territorial del Afganistán y una grave contravención del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Los días 21 y 22 de febrero de 2026, durante el mes sagrado del Ramadán, la Fuerza Aérea del Pakistán llevó a cabo múltiples ataques aéreos en varias provincias del este y sureste de Afganistán, incluidas Paktika y Nangarhar. Los ataques se cobraron la vida de 17 civiles, entre los que había mujeres y niños, y dejaron heridos a muchos otros. Tuvieron como objetivo zonas residenciales en los distritos de Barmal y Urgun (provincia de Paktika), así como los distritos de Khogyani, Bihsud y Ghani Khel (provincia de Nangarhar).
Estos ataques aéreos constituyen una violación flagrante de:
a) El Artículo 2 4) de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso o la amenaza de uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado;
b) El principio fundamental de la soberanía estatal en virtud del derecho internacional;
c) El derecho internacional humanitario, en particular los principios de distinción, proporcionalidad y precaución en los ataques, que exigen a las partes distinguir entre civiles y combatientes y tomar todas las precauciones viables para evitar o minimizar los daños a la población civil;
d) Los principios de relaciones de buena vecindad y arreglo pacífico de controversias consagrados en la Carta.
No se trata de un incidente aislado. Entre el 9 y el 17 de octubre de 2025, Pakistán realizó ataques aéreos similares en varias provincias de Afganistán, que causaron al menos 37 muertos y 425 heridos entre la población civil, según datos documentados por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán. Otros ataques aéreos perpetrados el 25 de noviembre de 2025 en las provincias de Khost, Kunar y Paktika causaron la muerte de nueve niños y una mujer. A pesar del acuerdo de alto el fuego negociado por Qatar y Turquía el 19 de octubre de 2025, las violaciones han continuado, lo que demuestra un patrón de desprecio por la soberanía del Afganistán y la protección de la población civil.
El pueblo afgano ha sufrido más de cuatro decenios de conflicto e inestabilidad. Ha sido víctima del terrorismo y sufrido enormemente las devastadoras consecuencias de las redes terroristas y sus partidarios. Los afganos no deben soportar las consecuencias del fracaso de otros a la hora de hacer frente al terrorismo de manera coherente, responsable y sin distinción. Los ataques más recientes ocurridos durante el Ramadán, momento sagrado de paz, reflexión y compasión, representan un desprecio especialmente atroz por la vida humana, los valores islámicos y las normas internacionales.
Afganistán condena todas las formas de terrorismo sin excepción y rechaza categóricamente cualquier justificación de acciones militares unilaterales en su territorio. Las iniciativas de lucha contra el terrorismo, aunque necesarias, deben llevarse a cabo en pleno cumplimiento del derecho internacional y respetando la soberanía y la integridad territorial de los Estados. Las operaciones militares unilaterales socavan los principios en los que se basa el orden internacional y sientan un peligroso precedente que amenaza la paz y la seguridad regionales y mundiales.
Pakistán, como miembro del Consejo de Seguridad, no ha solicitado la autorización del Consejo para estos ataques, ni ha invocado el derecho de legítima defensa en virtud del Artículo 51 de la Carta de manera compatible con el derecho internacional. Estas acciones no pueden justificarse bajo ninguna interpretación del derecho internacional y representan una grave amenaza para la paz y la seguridad en la región.
Afganistán insta al Gobierno de Pakistán a que aborde cualquier preocupación legítima en materia de seguridad por medios pacíficos, incluidos el diálogo bilateral, los mecanismos de cooperación regional y la participación en el marco de las Naciones Unidas. Sin embargo, ese diálogo no puede avanzar de manera constructiva mientras se siga violando la soberanía del Afganistán y su población civil sea objeto de ataques mortales.
Habida cuenta de lo expuesto, la Misión Permanente de Afganistán solicita respetuosamente que:
a) El Consejo de Seguridad aborde urgentemente esta grave violación de la Carta y del derecho internacional;
b) El Consejo de Seguridad inste a Pakistán a que cese inmediatamente todas las operaciones militares en territorio afgano y respete la soberanía y la integridad territorial de Afganistán;
c) El Consejo de Seguridad condene estos ataques y la pérdida de vidas civiles, incluidas mujeres y niños;
d) El Consejo de Seguridad pida una investigación independiente e imparcial sobre estos ataques aéreos y su impacto en los civiles;
e) El Consejo de Seguridad reafirme los principios fundamentales de la Carta, incluida la prohibición del uso de la fuerza y el respeto de la integridad territorial;
f) El Consejo de Seguridad aliente a todas las partes a que resuelvan sus diferencias mediante el diálogo pacífico y de conformidad con el derecho internacional y los principios de las relaciones de buena vecindad.
Afganistán ha insistido constantemente en que la paz y la estabilidad en su territorio y en toda la región requieren esfuerzos conjuntos para apoyar el establecimiento de un Gobierno legítimo, responsable e inclusivo que refleje las aspiraciones y la voluntad del pueblo afgano y se comprometa a cumplir sus obligaciones nacionales e internacionales.
La Misión Permanente de Afganistán mantiene su compromiso de colaborar con el Consejo de Seguridad y la comunidad internacional en general para promover la paz, la estabilidad y el respeto del derecho internacional en nuestro país y en nuestra región. Estamos dispuestos a participar de manera constructiva en cualquier diálogo destinado a abordar las preocupaciones regionales en materia de seguridad por medios legales y pacíficos.
Le agradecería que hiciera distribuir la presente carta a los miembros del Consejo de Seguridad como documento del Consejo.

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