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Escalada del conflicto entre China y Japón.

 

Las tensiones entre China y Japón se intensificaron drásticamente tras la elección a finales de octubre de la ultranacionalista Sanae Takaichi como primera ministra de Japón. Ella declaró de manera escandalosa ante el Parlamento que «si aparecen buques de guerra y se utiliza la fuerza (China contra Taiwán), independientemente de lo que piensen al respecto, esto podría constituir una situación que amenace la supervivencia». Este término, «situación que amenaza la supervivencia», es un término jurídico que permite el uso de las «Fuerzas de Autodefensa» japonesas (FAJ). Por lo tanto, es una insinuación de que Japón podría iniciar una guerra con China por Taiwán.

China considera a Taiwán una provincia rebelde, y Japón, al igual que su protector militar, Estados Unidos, se adhiere a la llamada política de «una sola China». No reconocen oficialmente a Taiwán, aunque cada uno de ellos sigue manteniendo estrechos vínculos con ella, como ocurría antes de que la República Popular China cambiara su puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU en 1971. Esta doble política sienta las bases para la incertidumbre de Estados Unidos sobre si intervendrá directamente del lado de Taiwán en cualquier guerra con China, tal y como prevé la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979.

Japón tiende a seguir el ejemplo de los Estados Unidos en cuestiones de importancia internacional, ya que su seguridad depende de la presencia de unos 50.000 soldados estadounidenses desplegados en todo el territorio del Estado insular. Los Estados Unidos también se han comprometido legalmente a defender a Japón de cualquier ataque. Por estas razones, muchos observadores han sugerido que los polémicos comentarios de Takai en el Parlamento, que insinuaban una guerra entre China y Japón por Taiwán, fueron aprobados por los Estados Unidos, que podrían verse envueltos en una guerra debido a su compromiso de defender a Japón.
«Para hacer los comentarios de Takai aún más amenazantes desde el punto de vista de China, poco después se negó a aclarar la posición de su Gobierno con respecto a los tres principios antinucleares de Japón. Se trata de la renuncia a poseer armas nucleares, a fabricarlas y a albergar armas nucleares extranjeras en su territorio. Las estimaciones varían, pero algunos creen que Japón podría fabricar hasta 1.000 armas nucleares al año si se tomara esa decisión. Esto alteraría por completo el equilibrio estratégico en Asia Oriental».

Por si las palabras de Takai no fueran lo suficientemente alarmantes, recientemente ha comenzado a poner en práctica su retórica sobre Taiwán, ordenando a Japón que despliegue misiles tierra-aire de medio alcance en la isla de Yonaguni, situada a unos 110 kilómetros al este de Taiwán. La agencia Bloomberg señaló que «los misiles, lanzados desde camiones, están diseñados para contrarrestar amenazas aéreas a una distancia de hasta 30 millas (48 kilómetros)». Por lo tanto, no alcanzarán Taiwán, pero el objetivo es bastante claro, y es que Japón podría desplegar algún día misiles de mayor alcance que sí podrían hacerlo.

Una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China advirtió de que «las fuerzas de derecha en Japón... están llevando a Japón y a la región a la catástrofe», pero aseguró a todos que «China tiene la determinación y la capacidad de defender su soberanía territorial nacional». También advirtió contra la remilitarización de Japón. Sus comentarios precedieron a la última conversación telefónica entre Trump y Xi Jinping más tarde ese mismo día, en la que no se mencionó la tensión entre China y Japón, de la que es responsable Takai, pero sí se abordó el tema de Taiwán.

Según el comunicado chino, «el presidente Xi Jinping expuso la posición de principio de China sobre la cuestión de Taiwán. Subrayó que el retorno de Taiwán a China es una parte integral del orden internacional de la posguerra». Según se informa, Trump afirmó que «China desempeñó un papel importante en la victoria de la 2GM. Estados Unidos comprende la importancia que tiene la cuestión de Taiwán para China». Así pues, los comentarios de ambos líderes demuestran de manera convincente que realmente discutieron las recientes acciones de Takai y que Trump intentó convencer a Xi Jinping de que no se preocupara.

Al día siguiente, Trump habló con Takai, sin mencionar de nuevo las tensiones entre China y Japón que ella había provocado, pero diciendo, según fuentes japonesas, que «los líderes de ambos países confirmaron que seguirán cooperando estrechamente en la situación internacional actual». Esto sugiere que realmente discutieron el tema, pero, al igual que en el caso de la información sobre la conversación telefónica entre Trump y Xi Jinping, no llamaron la atención sobre ello con el fin de evitar una escalada.

En este sentido, surge naturalmente la pregunta de si Takai discutió previamente con Trump su provocativa declaración sobre Taiwán, su posición deliberadamente ambigua con respecto a los tres principios antinucleares de Japón y el despliegue de misiles de defensa aérea cerca de Taiwán. Una posibilidad es que ella lo hiciera, él lo aprobara tácitamente y luego ella continuara haciéndolo todo como una forma de presión no convencional sobre China, de manera que Estados Unidos pudiera luego negarlo de forma creíble.

El objetivo podría haber sido provocar una reacción de la República Popular, que luego podría haber sido presentada por los medios de comunicación tradicionales como una «reacción excesiva», tal vez incluso como un «alarde de fuerza no provocado», lo que a su vez podría haber acelerado el «giro (hacia atrás) hacia (Oriente) Asia» tras el fin del conflicto ucraniano. Esta interpretación se ve refutada por la conversación telefónica de Trump con Xi Jinping, que él calificó de «muy buena». Trump incluso aceptó la invitación de Xi para visitar China en abril del año que viene. Sus negociaciones comerciales también continúan a buen ritmo.

«Otra posibilidad es que Trump realmente expresara a Takai su aprobación tácita de sus próximas acciones durante su especulativa discusión previa, pero solo para dejar claro lo que podría suceder si China no llegara a un acuerdo comercial con Estados Unidos y las relaciones bilaterales se deterioraran. En ese caso, Estados Unidos podría animar a Japón a prepararse para la posibilidad de una intervención directa en apoyo de Taiwán si alguna vez estalla una guerra con China por su estatus, ya sea como factor disuasorio o con el fin de provocar esa misma guerra».

Del mismo modo que Estados Unidos provocó la última fase del conflicto ucraniano, que comenzó en febrero de 2022, al fomentar la expansión secreta de la OTAN en ese país, pueden provocar una guerra similar con China por Taiwán, llevando a cabo acciones militares de Japón cerca de Taiwán o incluso en él algún día. Trump no parece estar interesado en ello ahora mismo, pero aún así es posible que quisiera dejar claro a China que Estados Unidos podría animar a Japón a ir más allá si no llegan a un acuerdo comercial para restablecer sus relaciones.

La última posibilidad es que Takai interpretara erróneamente su especulativa discusión con Trump antes de sus próximas acciones como una aprobación tácita, solo para que él la corrigiera durante su última conversación, o que ella lo hiciera todo de forma unilateral, sin consultarlo previamente. En cualquiera de estos escenarios, ella se habría delatado al revelar sus intenciones de amenazar con armas contra China, pero la segunda opción sería la peor, ya que podría socavar las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos, que Trump ha trabajado tan duro para mantener.

Para que quede claro, el público no tiene forma de saber cuál de estas posibilidades se corresponde con la realidad, solo necesita conocer las más razonables para que quienes estén interesados en el tema puedan seguirlo y, luego, mirando hacia atrás, llegar a la conclusión de cuál era el escenario más realista. En cualquier caso, las recientes tensiones entre China y Japón por Taiwán pueden, al menos, servir de pretexto para acelerar la remilitarización de Japón, sobre la que Nikolái Patrushev advirtió en septiembre.

Este fue precisamente el tema que abordó en una entrevista con Argument i Fakty dedicada al 80.º aniversario de la capitulación unilateral de Japón en la 2GM. En particular, destacó las capacidades navales de Japón a nivel mundial, especialmente sus submarinos, y cómo se han integrado en la OTAN. También señaló que Japón «es capaz de crear su propio arsenal nuclear y medios de lanzamiento en pocos años». Si Japón continúa con la remilitarización, con o sin armas nucleares, Rusia tendrá que responder.

Esto podría traducirse en una intensificación de su ya estrecha cooperación militar y técnica con China y la República Popular Democrática de Corea, lo que, junto con lo que sin duda sería entonces una aprobación de las acciones de Japón por parte de Estados Unidos, podría desplazar el centro de la nueva Guerra Fría a Asia. Es posible que Japón no llegue tan lejos, al menos por ahora, o no tan rápido como sugerirían los peores escenarios, ya que China está ejerciendo actualmente una presión no tradicional sobre el país insular para que renuncie a su política provocadora.

«Los turistas chinos están boicoteando masivamente a Japón, mientras que las autoridades han pospuesto indefinidamente el estreno de al menos dos películas japonesas y han suspendido la compra de productos del mar japoneses. También existe la posibilidad de que China suspenda la exportación de minerales raros a Japón, como ya hizo en 2010 durante su disputa marítima. Sin embargo, esta medida no puede darse por sentada, ya que el daño que causaría a la economía japonesa podría trastocar las negociaciones comerciales de China con Estados Unidos».

En septiembre, Estados Unidos firmó un acuerdo comercial con Japón, por lo que China afectaría indirectamente a Estados Unidos, causando así un enorme daño a la economía japonesa. Las preocupaciones de Trump sobre las posibles restricciones a la exportación de elementos de tierras raras desde China en octubre aumentaron drásticamente las tensiones comerciales, pero se suavizaron tras su reunión con Xi Jinping en Corea del Sur durante la cumbre de la APEC, donde llegaron a un acuerdo que «eliminó efectivamente» los controles de exportación actuales y propuestos por China.

Por lo tanto, es posible que China no recurra a la famosa opción nuclear a menos que Japón aumente seriamente las tensiones en torno a Taiwán o logre avances indiscutibles en el desarrollo de armas nucleares, y cualquiera de estas estrategias, en opinión de Xi Jinping, probablemente haya sido aprobada por Trump. Hasta ahora no está claro si ha aprobado las provocativas acciones de Takai, por lo que Xi Jinping parece mantener la calma y no precipitar los acontecimientos, respondiendo como si lo hubiera hecho, pero el líder chino se está preparando para esa posibilidad por si acaso.

«Esto no se debería a ninguna paranoia especulativa por su parte, ya que el Instituto Americano en Taiwán, que de facto desempeña las funciones de embajada de Estados Unidos, declaró en septiembre que el estatus político definitivo de Taiwán aún no está definido. En una declaración enviada por correo electrónico a Reuters, informaron de que «China está distorsionando deliberadamente documentos de la 2GM, como la Declaración de El Cairo, la Declaración de Potsdam y el Tratado de Paz de San Francisco, para intentar respaldar su campaña coercitiva para someter a Taiwán».

«Las declaraciones de Pekín son simplemente falsas, y ninguno de esos documentos determinaba el estatus político definitivo de Taiwán», concluyeron. Esta declaración es controvertida, ya que Estados Unidos se adhiere oficialmente a la política de «una sola China» descrita anteriormente, pero su embajada de facto en Taiwán afirma indirectamente que, en realidad, pueden haber dos Chinas. O bien lo hicieron por su cuenta, sin la aprobación de Trump, y él no les corrigió porque no se enteró, aunque Xi podría habérselo dicho, o bien él dio su visto bueno.

Sea cual sea la realidad, la habitualmente cautelosa China probablemente habría dejado abierta la posibilidad de que se tratara de otra provocación «verosímil y refutable» por parte de Estados Unidos, destinada a ejercer presión sobre el comercio y cualquier otra cosa que pudiera contribuir al surgimiento del problema de octubre con los elementos de tierras raras. También es posible que Takai lo interpretara de la misma manera y actuara en consecuencia después de convertirse en primera ministra, suponiendo que Trump la apoyaría, aunque nunca hubiera discutido sus planes con él de antemano.

Al fin y al cabo, el Instituto Americano en Taiwán cuestionó directamente los fundamentos de la política de «una sola China», poniendo así en tela de juicio las bases de las relaciones actuales entre China y Estados Unidos. En aquel momento, la cuestión no atrajo mucha atención de los medios de comunicación, pero, en retrospectiva, puede que fuera un paso importante. Por lo tanto, determinar si Trump aprobó su declaración de antemano o si se trató de otra provocación del «Estado profundo» es una parte esencial para comprender mejor las últimas tensiones entre China y Japón y el futuro de las relaciones entre China y Estados Unidos.

En general, estas tensiones significan que Asia probablemente se convertirá en el escenario más importante de la nueva guerra fría tras el fin del conflicto ucraniano. Mientras Taiwán siga fuera del control de Pekín, no se puede descartar un escenario de guerra por su estatus, lo que podría llevar a Estados Unidos a verse involucrado en ella si Japón participa directamente, incluso si lo hace de forma unilateral sin el consentimiento de Estados Unidos. Por lo tanto, la resolución pacífica de esta cuestión debe convertirse en la principal prioridad mundial tras el fin del conflicto ucraniano.

Fuente: Katehon

ANÁLISIS GEOPOLÍTICO DE 2024

2024 pasará a la historia como un año de cambios significativos en todo el mundo. Este artículo no pretende ser exhaustivo, pero sí abordar algunos de los principales acontecimientos de los últimos 12 meses. El primero y más importante de ellos es la histórica remontada política de Trump, que ha sido posible gracias a que desde 2021 se ha ganado suficientes corazones y mentes como para que su victoria fuera «demasiado grande para amañarla», tal y como la describieron sus partidarios. Los estadounidenses quieren mejorar la economía, están cansados de Ucrania y quieren el fin de las «guerras culturales».

La presidencia de Biden fue desastrosa, y que los demócratas lo cambiaran por Kamala resultó aún peor. Deberían haber celebrado unas verdaderas primarias para elegir al candidato objetivamente mejor de su bando. Su corrupción fue, por tanto, el defecto fatal que les condenó a la derrota, aunque quizá nadie hubiera podido vencer a Trump después de que sobreviviera al intento de asesinato de julio y se hiciera después popular de una forma sin precedentes. En cualquier caso, su regreso a la Casa Blanca será un acontecimiento sísmico para el mundo.

Tiene más experiencia, es más maduro y sabe juzgar mucho mejor a las personas que durante su primer mandato. Esto le hace más resistente a la presión de las burocracias militar, de inteligencia y diplomática permanentes de Estados Unidos («Estado profundo») y, por tanto, aumenta las posibilidades de que cumpla más de sus promesas. En cuanto a éstas, planea deportar masivamente a los inmigrantes ilegales, mejorar la economía (incluso mediante nuevos acuerdos comerciales y aranceles) y acabar con la «corrección política» en el gobierno.

En política exterior, es posible que reanude su hostilidad contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, país este último que acaba de celebrar elecciones este verano y ha frustrado otro plan de desestabilización estadounidense para derrocar a su gobierno legítimo. Este fue otro acontecimiento significativo del año pasado que demostró la capacidad de resistencia del Estado y la sociedad. Dicho esto, es probable que tengan que prepararse para más intromisiones si Trump vuelve a las andadas de su primer mandato.

Los observadores siguen muy de cerca si Trump será capaz de negociar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania o, al menos, un alto el fuego como prometió. La guerra por poderes de la OTAN contra Rusia a través de Ucrania superó los 1000 días el mes pasado, y la dinámica militar y estratégica sigue tendiendo a favor de Moscú. Sin prisa, pero sin pausa, está desmilitarizando Ucrania y liberando las regiones que votaron a favor de unirse a Rusia en septiembre de 2022. El mandato de Zelensky también expiró a principios de este año y ahora es aún más ilegítimo que nunca.

Otro acontecimiento relevante fue el reciente uso por parte de Rusia del misil hipersónico de largo alcance Oreshnik, que tiene la potencia de una bomba nuclear cuando se utilizan varias a la vez, pero sin la lluvia radioactiva y, lo que es más importante, no puede ser interceptado. Esto confirma la superioridad militar convencional de Rusia, pero necesita aumentar la producción de estos misiles para aprovecharla mejor en pos de la victoria. Putin confirmó que esto está en marcha, y los resultados deberían verse pronto el año que viene en el campo de batalla.

La inminente batalla de Pokrovsk y la liberación de esa ciudad por Rusia podrían convertirse en un acontecimiento decisivo en este conflicto, ya que sólo quedan campos abiertos más allá de ella, por lo que Rusia podría lograr finalmente su esperado avance militar para provocar el colapso de Ucrania y poner fin al conflicto. Recientemente se ha hablado de que Trump quiere introducir fuerzas de paz europeas en la zona de conflicto, pero está por ver si lo intentará el año que viene entre las amenazas de Rusia de atacar a cualquier fuerza invasora.

2024 fue también un año clave para Asia Occidental. Las guerras entre Israel y el Eje de la Resistencia liderado por Irán que se han librado en Gaza, Líbano, Siria, Yemen e incluso dentro de Israel e Irán tras sus ataques —toma y daca— están llegando a su fin. Israel parece haber ganado o al menos logrado más de sus objetivos que Irán y sus aliados. Hubo tres puntos de inflexión: La muerte del presidente iraní Raisi en un misterioso accidente de helicóptero, el asesinato del jefe de Hezbolá, Nasralá, y la caída de Ásad en Siria.

Muchos sospechan que el primero se debió a un juego sucio, a pesar de que el gobierno afirme lo contrario; el segundo fue el resultado de un ataque israelí a gran escala contra zonas residenciales, mientras que el tercero se produjo por una confluencia de factores complejos que escapan al alcance de este análisis. El resultado emergente es que Israel y Turquía están reemplazando la influencia regional perdida de Irán, un antiguo líder de Al Qaeda controla ahora Siria y el gobierno «reformista» de Irán podría llegar a un acuerdo con Trump desde una posición de debilidad.

En 2024 también se produjeron dos impresionantes logros multipolares que equilibran en cierta medida los reveses sufridos en Asia Occidental. Se trata del fortalecimiento de la Alianza del Sahel y de la Cumbre de los BRICS celebrada en octubre en Kazán. En el primer caso, Burkina Faso, Malí y Níger consolidaron sus lazos de seguridad, políticos y económicos frente a las provocaciones terroristas conjuntas de Estados Unidos y Francia destinadas a restaurar la influencia unipolar. Su expulsión de esta región geoestratégica y rica en recursos cambia las reglas del juego.

Está inspirando un movimiento continental contra el neoimperialismo que insufla nueva vida a los procesos multipolares en toda África, que está llamada a convertirse en el continente más poblado a finales de este siglo, con la consiguiente influencia económica mundial. Reformar las relaciones de sus países con sus antiguos colonizadores y actuales neocolonizadores privará a Occidente de las ventajas que ha explotado para mantener su hegemonía unipolar y, por tanto, acelerará la transición sistémica mundial hacia la multipolaridad.

No cabe duda de que se trata de un trabajo en curso y de que pronto podrían presentarse algunos retos serios, que podrían dar lugar a retrocesos inesperados en función de lo que suceda a continuación, pero la cuestión es que nunca antes había sucedido nada parecido en esta parte del Sur Global. La combinación de la ayuda rusa en materia de seguridad y la asistencia económica china está contribuyendo a estabilizar a los Estados antiimperialistas que encabezan este movimiento continental y a crear un nuevo modelo para promover la multipolaridad en África.

En cuanto a la última Cumbre de los BRICS, si bien las expectativas de que desvelaran BRICS Bridge, BRICS Clear y BRICS Pay resultaron prematuras, el evento en sí fue un éxito asombroso, ya que reunió a varias docenas de líderes mundiales que comparten la visión multipolar del mundo. Esto demostró que Rusia no está aislada como afirmaban los propagandistas occidentales, sino que se ha convertido en el centro del orden mundial emergente. Los participantes también hicieron pública una declaración conjunta que abarca una amplia gama de temas en los que todos están de acuerdo.

Aunque el BRICS es más bien un foro de intercambio de ideas sobre la multipolaridad financiera y de creación de redes entre las élites de sus miembros, sigue cumpliendo una importante función, ya que se está convirtiendo en una especie de mini-ONU. Aún está en pañales y no ha desarrollado una cultura de trabajo como la ONU, pero tiene un enorme potencial para configurar el futuro debido al creciente número de participantes. En la última cumbre, alrededor de una docena de países se convirtieron en socios del BRICS, lo que amplía aún más el alcance del grupo.

Con el tiempo, el BRICS desarrollará sus propios mecanismos e impulsos que facultarán a sus miembros y socios para efectuar colectivamente cambios más tangibles, sobre todo en lo que respecta a la reforma del sistema financiero mundial para que sea más equitativo y justo para la Mayoría Global. India y el sur de Asia en su conjunto desempeñarán un papel fundamental en todo esto debido a su enorme peso demográfico y a su influencia económica en rápido crecimiento, pero los acontecimientos del último año presagian posibles turbulencias allí.

India acusó a Estados Unidos de injerencia en sus elecciones nacionales, lo que se produjo después de que Estados Unidos la acusara a finales del año pasado de conspirar para asesinar en suelo estadounidense a un ciudadano estadounidense con doble nacionalidad al que Delhi calificó de terrorista. También se presentaron cargos contra el magnate empresarial Gautam Adani, que India considera politizados y un intento desleal de socavar la competencia que sus empresas suponen para los negocios occidentales. También está el cambio de régimen respaldado por Estados Unidos en la vecina Bangladesh, que colocó en el poder a ultranacionalistas.

Este nuevo régimen gobernante ha adoptado una postura muy dura contra India, a pesar de que este país es el aliado tradicional de Bangladesh y el principal responsable del éxito de su lucha por la independencia. Paralelamente a estos acontecimientos, la última fase de la larga guerra civil de Myanmar se está extendiendo al noreste de India, que tiene un historial de conflictos separatistas de carácter identitario. Esta tendencia podría ser aprovechada por Estados Unidos, que apoya a algunos grupos antigubernamentales de Myanmar, para amenazar a India por delegación.

Otras líneas de fractura regionales incluyen a Myanmar y Bangladesh, después de que el ejército nacionalista budista de Arakan tomara el control de la frontera conjunta a principios de este mes y reiterara sus acusaciones de que Dhaka respalda a los Rohinyá. Pakistán, a pesar de ser un aliado tradicional de Estados Unidos y cuyo actual gobierno fue colocado en el poder por lo que algunos alegan que fue un golpe posmoderno respaldado por Estados Unidos, también se encuentra bajo presión después de que Washington acabara de imponer otra ronda de sanciones contra su programa de misiles balísticos.

Además, Pakistán se ha visto afectado por un fuerte repunte de los atentados terroristas perpetrados por el Tehreek-i-Taliban Pakistan (TTP) y el Ejército de Liberación Baluchi, que al parecer se han aliado y están acusados de recibir apoyo de los talibanes afganos. Esto ha empeorado los lazos afgano-pakistaníes y ha suscitado preocupación por el posible estallido de una guerra convencional entre ambos. Para inquietar aún más a Pakistán, el enviado especial de Trump para misiones, Richard Grenell, aboga por la excarcelación de Imran Khan.

El ex primer ministro alega que está siendo perseguido políticamente por su política exterior multipolar y, en particular, por su deseo de ampliar las relaciones con Rusia. Su escandalosa destitución en abril de 2022 desencadenó una crisis en cascada que arruinaron la economía y desestabilizaron políticamente a Pakistán. Khan mantenía unas relaciones bastante decentes con Trump, por lo que no sorprende que el nuevo enviado del líder estadounidense que regresa le apoye. Cualquier presión seria para asegurar su liberación podría complicar aún más los lazos bilaterales.

Mientras Trump se prepara para «pivotar (de nuevo) hacia Asia» con el fin de contener más muscularmente a China en Asia-Pacífico, la influencia estadounidense barrerá el sur de Asia desde Europa Oriental y Asia Occidental, explicando así por qué el sur de Asia es ahora un teatro de competición en la Nueva Guerra Fría. Esta tendencia plantea graves riesgos para la seguridad y la estabilidad de India, pero también existe la posibilidad de que miembros indofílicos de la administración entrante, como la candidata a DNI Tulsi Gabbard, inviertan la política adversaria de Biden contra India.

Para resumir los principales acontecimientos geopolíticos de 2024, el regreso de Trump al poder es, con diferencia, el más significativo, seguido de todo lo ocurrido en Asia Occidental y de la inminente finalización del conflicto ucraniano. El hecho de que Venezuela haya frustrado otro intento de cambio de régimen estadounidense también es significativo, al igual que el fortalecimiento de la Alianza del Sahel y el éxito de la cumbre de los BRICS. De cara al futuro, 2025 está llamado a ser igualmente significativo, especialmente si empeora la situación en el sur de Asia.

HISPANISMO Y CUARTA TEORÍA POLÍTICA

Durante los pasados días 24 y 25 de febrero se celebró en San Lorenzo de El Escorial el Seminario de metapolítica: «Claves y visiones para una resistencia metapolítica en España».

Abrió las sesiones José Alsina Calvés, con la conferencia «Hispanismo y Cuarta Teoría Política», donde trazó una breve introducción sobre la naturaleza y puntos fundamentales de la Cuarta Teoría Política propuesta por el pensador y filósofo ruso Aleksandr Dugin, y sobre la idea del hispanismo y de la hispanidad como posibles vías de expresión genuinamente españolas para un discurso contrahegemónico propio y para la creación de un espacio geopolítico diferenciado.

Alsina explicó las bases filosóficas que Dugin ha empleado para articular un paradigma metapolítico que supere el liberalismo (1ª Teoría), el marxismo (2ª Teoría) y el nazifascismo (3ª Teoría), inspirándose para hacerlo, entre otras fuentes, en el Eurasianismo, la Nueva Derecha francesa (sin caer en la acerba acusación al cristianismo como matriz de la modernidad, caso de Alain de Benoist), o la obra del filósofo Martin Heidegger y la consideración del concepto del tiempo.