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Megalomanía imperial.

El observador italiano Manlio Dinucci nos presenta las palabras exactas del presidente estadounidense Donald Trump ante los participantes en el Foro Económico Mundial de Davos.


El discurso del presidente estadounidense Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, el 21 de enero, ocupa los titulares de los grandes medios, políticos y comentaristas «expertos» en geopolítica le dedican horas y horas de debate.

Pero nadie, prácticamente ninguno de los grandes medios, nadie nos dice qué fue lo que dijo exactamente Donald Trump en Davos... Lo que dijo llega al público sólo a través de artículos escritos, reportajes y talk-shows que actúan como filtros.

En Grandangolo, siguiendo nuestro método habitual, hacemos lo contrario, escuchamos y leemos el texto oficial completo, y buscamos los fragmentos originales que a continuación ofrecemos a ustedes. Nuestro objetivo es poner las palabras frente a la realidad de los hechos:

«Estados Unidos es el motor económico del planeta. Y cuando América [léase “Estados Unidos”] prospera, el mundo entero prospera. Siempre ha sido así».

«Gracias a mi aplastante victoria electoral, Estados Unidos evitó el catastrófico derrumbe energético que golpeó todas las naciones europeas que siguieron la “Nueva Estafa Verde”, quizás el mayor chiste de la historia. La “Nueva Estafa Verde”, molinos de viento por todas partes, está destruyendo sus tierras».

«Bajo mi dirección, la producción de gas natural de Estados Unidos ha alcanzado su máximo histórico; la producción de petróleo de Estados Unidos ha aumentado en 730.000 barriles diarios. Y la semana pasada compramos 50 millones de barriles sólo en Venezuela.
Y Venezuela ganará más dinero en los próximos 6 meses que lo que ganó en los 20 últimos años. Todas las principales compañías petroleras están entrando en Venezuela con nosotros. La dirección de Venezuela ha sido excelente. Han sido muy, muy inteligentes».

«Cada aliado de la OTAN tiene la obligación de estar en condiciones de defender su propio territorio. El hecho es que ninguna nación o grupo de naciones está en condiciones de garantizar la seguridad de Groenlandia, con excepción de Estados Unidos. Somos una gran potencia, mucho más grande de lo que la gente pueda imaginar. Pienso que lo descubrieron hace dos semanas, en Venezuela.
Ya lo vimos durante la 2GM, cuando Dinamarca cayó bajo la dominación de Alemania después de sólo 6 horas de combate y fue totalmente incapaz de defenderse y de defender Groenlandia. Sin nosotros, ahora todos ustedes hablarían alemán y quizás un poco de japonés».

«Groenlandia es un territorio vasto, casi completamente deshabitado y subdesarrollado, situado en una posición estratégica clave entre Estados Unidos, Rusia y China, pero desprovisto de defensas».

«No hay tierras raras. Para llegar a esas tierras raras habría que atravesar cientos de metros de glaciar. No es por esa razón que necesitamos Groenlandia. La necesitamos para la seguridad estratégica nacional e internacional».

«Esa enorme isla no protegida es parte de América del Norte, en la frontera septentrional del hemisferio occidental. Es nuestro territorio. Es por consiguiente un interés fundamental para la seguridad de los Estados Unidos de América».

«Estoy tratando de iniciar negociaciones inmediatas para discutir sobre la adquisición de Groenlandia por los Estados Unidos de América, exactamente como compramos muchos otros territorios durante nuestra historia, como lo han hecho numerosas naciones europeas».

«Eso no constituiría una amenaza para la OTAN. Eso mejoraría fundamentalmente la seguridad de toda la alianza. Estados Unidos está siendo tratado de manera muy injusta por la OTAN. Lo digo a usted directamente».

«Lo que nosotros hemos obtenido de la OTAN ha sido sólo proteger a Europa de la Unión Soviética y ahora de Rusia. Los hemos ayudado tantos años. Nunca hemos obtenido nada, aparte de pagar por la OTAN y hemos pagado durante muchos años por la OTAN, hasta mi llegada. Nosotros hemos pagado el cien por ciento de la OTAN porque ellos no pagaban sus cuentas».

«Yo, yo he hecho mucho más por ayudar la OTAN que cualquier otro presidente antes que yo. He obtenido que la OTAN pague el 5%. Algo que nadie creía posible. Decían que nunca iríamos más allá de 2%. Pero ahora están pagando 5%».

«Todo lo que queremos es obtener Groenlandia, incluyendo los derechos y la propiedad, porque es necesario poseerla para defenderla.
Todo lo que queremos de Dinamarca, por la seguridad nacional e internacional y para mantener a distancia a los enemigos potenciales muy peligrosos, es esa tierra en la que construiremos el Golden Dome, el escudo espacial más grande que se haya construido nunca, que también defenderá Canadá».

«Así que queremos un pedazo de hielo para proteger el mundo. Y ellos no nos lo dan. Nunca hemos pedido otra cosa. Podíamos habernos quedado con ese pedazo de tierra pero no lo hicimos. Así que tienen una alternativa. Pueden decir «sí» y nosotros estaremos muy agradecidos. O pueden decir «no» y lo recordaremos».

Edición de la revista de prensa internacional Grandangolo correspondiente al 23 de enero de 2026, transmitida por el canal de televisión italiano Byoblu.


La ley de los piratas.

Como si nada hubiese sucedido, el consejo europeo sobre Ucrania del 18 de diciembre puso entre paréntesis todo lo que los mismos dirigentes europeos habían concedido en Berlín, el 15 de diciembre, a los negociadores estadounidenses. Los participantes en ese consejo europeo reafirmaron que la OTAN desplegaría tropas en Ucrania y que pretenden juzgar a Rusia.

La Unión Europea —con excepción de Eslovaquia y Hungría— se contradice constantemente, con lo que reafirma su proyecto de guerra contra Rusia, a la vez que aprueba el rearme de Alemania. Al mismo tiempo, Estados Unidos dice luchar contra los narcotraficantes en el mar Caribe y contra Irán en el océano Índico, cuando en realidad amenaza a Venezuela e Irán con sendas intervenciones militares.

El Consejo Europeo reunido el 18 de diciembre de 2025

Enésima reelaboración del «plan de paz» para Ucrania, presentada por el Consejo Europeo, reunido en Bruselas, sólo 3 días después de la reunión de Berlín entre un grupo de dirigentes europeos y los representantes de la administración Trump. Veamos, en síntesis, el contenido de la Declaración Final:
«Los líderes apreciaron la fuerte convergencia entre Estados Unidos, Ucrania y europea. Los líderes estadounidenses, como los europeos, se comprometieron a colaborar para proporcionar:
  1. Un apoyo constante a las fuerzas armadas ucranianas, que deben mantenerse en tiempo de paz en 800.000 hombres para defender su territorio;⛔
  2. Una «fuerza multinacional para Ucrania» suministrada por la coalición europea de voluntarios y respaldada por Estados Unidos, incluso a través de operaciones en el interior de Ucrania;⛔
  3. Un compromiso jurídicamente vinculante a adoptar medidas para la seguridad en caso de futuro ataque armado, incluyendo el uso de la fuerza armada;⛔
  4. La necesidad de que Rusia pague reparaciones a Ucrania por los daños causados: con ese fin los bienes soberanos rusos en la Unión Europea han sido inmovilizados. [Sigue sin aceptarse el plan de utilizar esos fondos rusos para financiar a Ucrania. Pero, durante los dos próximos años, la Unión Europea entregará a Kiev otros 90.000 millones de euros provenientes de su propio presupuesto, o sea de los bolsillos de los contribuyentes europeos. Nota de Red Voltaire].⛔
  5. El fuerte apoyo a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
Los dirigentes reafirmaron que las fronteras internacionales no deben ser modificadas por la fuerza y que las decisiones sobre el territorio son cosa del pueblo ucraniano, y estuvieron de acuerdo en que ciertas cuestiones tendrán que ser resueltas en las fases finales de las negociaciones. Precisaron seguidamente que todo acuerdo deberá proteger la seguridad y la unidad a largo plazo del área euro-atlántica y el papel de la OTAN en cuanto a suministrar una fuerza de disuasión.

Rusia ha precisado en todo momento que no aceptará en ningún caso el despliegue de tropas occidentales en Ucrania, y mucho menos en el marco de la OTAN.

El porqué es evidente: la razón fundamental por la que Rusia intervino militarmente en Ucrania es que la OTAN, bajo las órdenes de Estados Unidos, se extendió cada vez más hacia el este y que, con el golpe de Estado de 2014 en Ucrania, este país fue utilizado para atacar a Rusia arremetiendo militarmente contra la población rusoparlante de Donbass y de Crimea.

Lo que Rusia pide hoy es no sólo recuperar esos territorios —que ya se reintegraron a la Federación Rusa por cierto mediante sendos referéndum populares— sino que no haya tropas occidentales —dotadas incluso de armas nucleares— cerca de sus fronteras, independientemente de que esas fuerzas militares sean o no tropas de la OTAN.

En resumen, la última variante del «plan de paz» hace imposible el fin de la guerra. Pero eso es precisamente lo que quieren quienes encabezan el partido de la guerra, aquellos que quieren una Europa desgarrada y por consiguiente todavía más sometida a la dominación estadounidense.

***

La Unión Europea da a Alemania luz verde en el terreno de los gastos militares. La Comisión Europea anunció que exime a Alemania de las normas presupuestarias habituales en el ámbito militar.

Como ejemplo emblemático, aunque no único, está el hecho que la firma alemana Rheinmetall está fabricando para Ucrania más munición de artillería de gran calibre que el volumen total que produce todo el complejo militar estadounidense. Las acciones de Rheinmetall se han revalorizado alrededor de 15 veces desde 2022. Esa empresa está valorada hoy en alrededor de 80.000 millones de dólares, más o menos como las grandes industrias de guerra estadounidenses Lockheed Martin y General Dynamics.

Al mismo tiempo, por primera vez desde su creación, la alemana Volkswagen ha detenido la producción de automóviles en una de sus fábricas en Alemania, la de Dresde, inaugurada en 2001. La explicación de esa medida está en el derrumbe de la demanda y los elevados aranceles que Estados Unidos le impone. Debido a ello, ya se auguran fuertes reducciones de salarios y numerosos despidos.

Ante la situación de desmantelamiento del derecho internacional tanto en la escena europea como en otros escenarios de guerra, regresa al primer plano la «ley de la piratería». En el mar Negro y en el Mediterráneo son cada vez más frecuentes los ataques contra tanqueros rusos perpetrados con drones, ataques formalmente ucranianos pero de hecho orquestados por la OTAN ya que su ejecución exige el uso de medios satelitales militares que sólo posee la OTAN.

La «ley de la piratería» también se impone en el mar Caribe, donde las fuerzas navales de Estados Unidos que asedian a Venezuela —el país que dispone de las reservas petroleras comprobadas más grandes del mundo— abordan y confiscan tanqueros cargados de petróleo venezolano. Lo mismo sucede en el océano Índico, donde fuerzas estadounidenses abordaron e incautaron un buque cargado de productos industriales chinos destinados a Irán, aduciendo se trataba de productos de doble uso —civil y militar— y que Irán podría usarlos para fabricar misiles que pudieran ser utilizados contra Israel.

Al mismo tiempo, Washington anuncia que venderá a Taiwán armamento moderno por un monto de 11.000 millones de dólares.

Este texto resume brevemente la revista de prensa internacional Grandangolo transmitida el 19 de diciembre de 2025 por el canal italiano de televisión Byoblu.

Escenarios de guerra

Nuestro colaborador italiano Manlio Dinucci estima que el presidente estadounidense Donald Trump no es el antimperialista que dice ser sino otro continuador de la política de siempre de Estados Unidos. Por consiguiente, Dinucci señala a Trump como responsable del incidente con drones en Polonia, de las provocaciones contra Venezuela y del bombardeo israelí contra Qatar.


EN EUROPA
«Drones provenientes de Rusia han violado el espacio aéreo polaco. Nuestras defensas antiaéreas garantizaron con éxito la defensa del territorio de la OTAN. Los miembros de la alianza han expresado su solidaridad y denunciado el comportamiento imprudente de Rusia. Es evidente que esta violación no es un incidente aislado». Eso declaró el secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, precisando que también participó en la operación un avión italiano: Un G550 CAEW[1] de la fuerza aérea italiana que despegó de la base aérea de Amari, en Estonia. Se trata de un avión que realiza funciones de mando, control y comunicaciones, un verdadero puesto de mando volador capaz de coordinar operaciones militares —proyectado y construido en Israel.

Al acusar a Rusia de haber violado deliberadamente el espacio aéreo polaco, la OTAN no menciona el hecho que Bielorrusia había anunciado antes haber derribado varios drones que se habían salido de su ruta a causa de las interferencias causadas por sistemas de guerra electrónica durante un enfrentamiento aéreo entre Rusia y Ucrania, y que las autoridades bielorrusas habían prevenido a Polonia y Lituania sobre el acercamiento de aquellos drones. Por cierto, la OTAN tampoco dice que no había rastros de explosivos entre los fragmentos de drones hallados en el este de Polonia.

El ministerio de Defensa de la Federación Rusa hizo saber que las fuerzas armadas rusas habían atacado durante la noche varias estructuras militares en la parte occidental de Ucrania y precisó que las fuerzas rusas no tenían objetivos en Polonia. El ministerio ruso de Defensa expresó incluso su disposición a abrir una consulta con Polonia sobre el incidente, pero esa propuesta rusa quedó sin respuesta.

La Unión Europea adoptó la misma posición que la OTAN. La presidente de la UE, la alemana Ursula Von der Leyen habló de «violación temeraria y sin precedente del espacio aéreo polaco y europeo por parte de Rusia». Y dijo: «La libertad de Ucrania es la libertad de Europa. Veintiséis países de la “coalición de voluntarios” han dicho estar dispuestos a ser parte de una fuerza de reaseguramiento en Ucrania en el contexto de un alto al fuego. Nadie ha apoyado a Ucrania como la Unión Europea, que hasta ahora ha otorgado casi 170.000 millones de euros en ayudas militares y financieras. Y habrá que otorgar otras. Al principio de este año emprendimos un plan que prevé dedicar 800.000 millones de euros al sector de la defensa. Naturalmente, la OTAN siempre seguirá siendo fundamental».

En otras palabras, los países de la Unión Europea se mantendrán en la OTAN, bajo las órdenes de Estados Unidos.

EN AMÉRICA LATINA
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que 8 buques de guerra estadounidenses equipados con 1200 misiles apuntan a su país. Naturalmente, el presidente Maduro ha puesto Venezuela en estado de alerta máxima.

Oficialmente, el despliegue de barcos de guerra estadounidense en aguas próximas a Venezuela estaría dirigido contra los cárteles de la droga, en ese y en otros países latinoamericanos. Pero en realidad ese despliegue naval trae a la memoria las intervenciones militares de Estados Unidos en numerosos países de Latinoamérica.

Recientemente, Washington elevó a 50 millones de dólares, la recompensa que ofrece por la captura del presidente Maduro, cuya reelección —en 2024— Estados Unidos se niega a reconocer.

En ese contexto, que hace pensar evidentemente en la preparación de un ataque contra Venezuela —país que cuenta con las más grandes reservas de petróleo confirmadas de todo el mundo—, la administración Trump también está posicionando en Puerto Rico —a unos 700 kilómetros de las costas venezolanas— aviones de guerra F-35 y tropas del cuerpo de Marines.

EN MEDIO ORIENTE
Israel acaba de bombardear Doha, la capital de Qatar, en un intento de eliminación física contra los negociadores del Hamás. En el ataque participaron al parecer 15 aviones israelíes que lanzaron una decena de misiles.

El presidente Donald Trump afirmó que la decisión de bombardear la capital de Qatar fue tomada por el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, sin contar con el gobierno de Estados Unidos.

Esa versión no es creíble: a solo una treintena de kilómetros del edificio bombardeado en Doha está la base aérea estadounidense de Al-Udeid, la más grande que Estados Unidos posee en toda la región. Por consiguiente, el mando de esa importante instalación militar estadounidense tuvo obligatoriamente que ser advertido previamente de que Israel iba a bombardear un edificio tan cercano a la base de Estados Unidos. Prueba de ello es el hecho que cuando los aviones israelíes penetraron en el espacio aéreo qatarí, el mando de la base estadounidense no activó ningún tipo de alarma ni efectuó acción alguna contra los aparatos atacantes.

Dicho claramente, la defensa antiaérea de la base de Estados Unidos en Qatar permitió que los aviones israelíes bombardearan la capital qatarí.

En esa misma región, es gracias al apoyo constante de Estados Unidos y la OTAN que el ejército de Israel sigue destruyendo tranquilamente lo poco que aún queda en pie en Gaza, sigue expandiendo la ocupación de Cisjordania y prosigue la masacre contra la población palestina, utilizando para ello tanto las bombas como el hambre.

El gran juego de la guerra.

El presidente estadounidense Donald Trump sigue creando incertidumbre. Amenaza al presidente ruso Vladimir Putin y al mismo tiempo declara que todo lo que está sucediendo es culpa del ucraniano Volodimir Zelenski. De todo lo que dice Trump, sus aliados del G7 sólo retienen lo que les conviene y ahora se preparan para celebrar la victoria de los nacionalistas integristas ucranianos y para financiar la reconstrucción de Ucrania. Poco importa que no exista tal «victoria» y que no haya dinero para pagar la reconstrucción de la que tanto hablan. Para los dirigentes occidentales la guerra es sólo un juego, pero somos nosotros quienes la pagamos.

Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países miembros del G7 se reunieron en Canadá del 20 al 23 de mayo.

Mientras se plantea la posibilidad de decretar «sanciones» contra Rusia, Donald Trump declara: «Putin está matando un montón de gente. ¿Qué diablos le pasa? Se ha vuelto absolutamente loco, lanza misiles y drones sobre las ciudades de Ucrania sin ningún motivo. Lo que Putin no entiende es que si no fuese por mí muchas cosas verdaderamente feas le habrían sucedido ya a Rusia, cosas realmente feas. ¡Está jugando con fuego!»

La agencia TASS reporta que el día que Putin visitó la región rusa de Kursk, ya liberada de las fuerzas ucranianas que la habían invadido, el helicóptero en el que viajaba estuvo en el epicentro de una oleada de drones ucranianos, finalmente destruidos por la defensa antiaérea rusa.

El nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, ha asegurado que «Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido ya no impodrán restricciones de radio de acción al uso por parte de Ucrania de las armas que sus aliados occidentales le suministran, lo cual significa que Ucrania podrá apuntar a objetivos situados más profundamente en Rusia».

Mientras tanto, «la crema» de Occidente —los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países del G7— se reunía en Canadá con los jefes del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de la Financial Stability Board (la Junta de Estabilidad Financiera). El ministro de Finanzas de Ucrania fue invitado a participar en ciertos momentos del encuentro.

En el comunicado final, los participantes declaran: «Condenamos la guerra continua y brutal de Rusia contra Ucrania y elogiamos la inmensa capacidad de recuperación del pueblo y de la economía de Ucrania. El G7 mantiene su compromiso de apoyar incondicionalmente a Ucrania en la defensa de su integridad territorial y de su derecho a existir, así como de su libertad, su soberanía y su independencia hacia una paz justa y duradera. Estamos de acuerdo en el hecho que la movilización del sector privado será importante para la recuperación y la reconstrucción de Ucrania, con costos que el Grupo del Banco Mundial ha estimado en 524 millardos de dólares».

Esta futura y colosal asignación de fondos públicos, en detrimento de los gastos sociales, se decidirá definitivamente en la conferencia que tendrá lugar en Roma, el 10 y el 11 de julio próximos.

Washington caput mundi

Mientras que el presidente Trump negocia con Ucrania y con Irán en busca de una paz hipotética, su administración sigue adelante con la política asesina de su predecesor. Los intentos de restaurar la paz no deben evitar que veamos que, en esta lucha contra el tiempo y suspendiendo el financiamiento a las agencias de las Naciones Unidas, Estados Unidos provoca más sufrimiento que cuando financia directamente las guerras.


«Trump y Zelenski se hablan, ensayos de paz en San Pedro», anuncia [la agencia italiana] ANSA al publicar la «foto histórica del encuentro», definido este como «una obra maestra de la diplomacia vaticana». Los representantes de Estados Unidos y Ucrania posaron así ante el mundo como los dirigentes que quieren la paz, mientras que Putin sigue haciendo la guerra.

Trump escribe: «Esto me hace pensar que [Putin] no quiere parar la guerra, sólo está entreteniéndome y quizás hay que combatirlo con sanciones».

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio advierte: «Estados Unidos pondrá fin a su mediación a menos que lleguen proposiciones concretas de Rusia y de Ucrania». De esa manera se sigue ignorando el insistente reclamo de Rusia sobre la necesidad de resolver, en el marco de negociaciones oficiales, las cuestiones de fondo que originaron la guerra.

Y al mismo tiempo siguen divulgándose las fake news afirmando que Rusia pretende invadir Europa. El Wall Street Journal clama en un titular: «Los movimientos militares rusos que crean alarma en Europa: Putin está extendiendo las bases y se prepara para mover más tropas en las regiones europeas fronterizas, lejos de Ucrania». En realidad es la OTAN la que acerca cada vez más sus bases, incluso bases nucleares, al territorio ruso, mientras que las potencias europeas se preparan para enviar tropas a Ucrania y siguen armando al régimen de Kiev.

La administración Trump dice querer poner fin al conflicto en Europa llevando adelante «la mediación en el conflicto», pero en el Medio Oriente esa misma administración entra en guerra contra Yemen —una guerra que los medios de prensa esconden cuidadosamente.

El CentCom, el mando de las fuerzas estadounidenses en el Medio Oriente anuncia oficialmente haber destruido en un solo mes más de 800 objetivos en Yemen. Esos ataques estadounidenses contra Yemen no sólo han matado combatientes, miembros del movimiento Ansar Allah, sino que también han causado las muertes de numerosos civiles. Se trata de una guerra que da continuidad a la estrategia de la administración Biden y que prepara otro conflicto muchos más peligroso: el que Estados Unidos e Israel están planificando contra Irán.

Simultáneamente, la administración, también dando continuidad a la administración Biden, intensifica su política contra China, la potencia que Estados Unidos ve con más aprehensión. En Río de Janeiro, durante la reunión de los ministros de Exteriores del grupo BRICS, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, declaró: «Por mucho tiempo, Estados Unidos se benefició inmensamente con el libre intercambio. Pero ahora utiliza los derechos de aduana como herramienta para imponer precios muy altos a otros países. Si hacemos compromisos y concesiones en silencio, el arrogante, después de haber ganado un centímetro, se apropiará de 3 millas».

Incapaz de bloquear el avance económico de China, país que tiene de su lado a Rusia y a un número creciente de naciones del Sur Global, miembros del grupo BRICS, Estados Unidos recurre a las herramientas militares, intensificando el despliegue de sus propias fuerzas y las de sus aliados alrededor de China.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y las demás potencias occidentales siguen adelante con la destrucción sistemática de las Naciones Unidas, cuya autoridad es completamente ignorada por Israel, que mantiene bloqueada la ayuda en alimentos destinada a la población de la franja de Gaza. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anuncia que se han agotado las reservas de alimentos en Gaza, donde más de 65.000 niños y adolescentes se hallan en un estado de salud crítico y son víctimas de malnutrición aguda. En total, 1,1 millones de niños y adolescentes palestinos sufren cotidianamente a causa del hambre.

Las agencias de las Naciones a cargo de la alimentación y de los refugiados se ven obligadas a restringir duramente sus presupuestos a causa de un derrumbe sin precedente del financiamiento por parte de los principales donantes —sobre todo de parte de Estados Unidos, pero también de parte de otros países, como Alemania, Reino Unido y los miembros de la Unión Europea, que ahora «han dado la prioridad a los gastos en el sector de la defensa, empujados por sus crecientes temores ante Rusia y China».

El Programa Mundial de Alimentos, que proporciona ayuda alimentaria urgente a más de 340 millones de personas que luchan contra el hambre, ha advertido que 58 millones de personas corren peligro de morir de hambre en todo el mundo. El derrumbe del financiamento internacional a esas agencia de la ONU está dejando más víctimas que las guerras.

Fuente: Manlio Dinucci

Cero aranceles… y ¡cero soberanía!

La jefa del gobierno italiano, Giorgia Meloni, posa como aliada del presidente estadounidense Donald Trump. Pero, si Meloni ha logrado obtener del presidente Trump una exoneración de aranceles para los productos italianos, el precio de esa concesión de Washington es la sumisión de Italia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca a la primer ministro de Italia, Giorgia Meloni, con todos los honores. Pero no fue sólo para hablar de aranceles.

Eso lo confirmó la misma Giorgia Meloni al declarar: «Cuando hablo de Occidente, no hablo de un espacio geográfico, hablo de civilización. Y puedo afirmar que esta civilización es más fuerte».

La jefa del gobierno de Italia confirma así la visión de un mundo unipolar dominado por Occidente, que se ve a sí mismo como único exponente de la «civilización» y que, encabezado por su «Estado Guía», los Estados Unidos de América, utiliza la fuerza militar, política y económica para tratar de mantener el predominio que está perdiendo en un mundo en pleno cambio.

Basándose en esa visión, Italia se ata todavía más a Estados Unidos, sometiéndose a sus dictados y asumiendo así el papel del «aliado más cercano», que es en realidad el papel del vasallo más obediente a la hora de ejecutar las órdenes.

La primera exigencia de Estados Unidos que la primer ministro Meloni se apresura a acatar es la de incrementar el gasto anual de Italia en el sector militar hasta un 2% del PIB, lo cual equivale a 42.000 millones de euros anuales, o sea un gasto promedio diario de 115 millones de euros de fondos públicos destinados al gasto militar.

Estados Unidos quiere ahora que los países de Europa vayan todavía más lejos y que dediquen al sector militar al menos un 5% del PIB. Para Italia eso equivale a alrededor de 115.000 millones de euros al año, o sea un promedio diario de 288 millones de euros.

Además, como país miembro de la OTAN —bajo las órdenes de Estados Unidos—, Italia sigue apoyando militarmente a Ucrania y, como miembro del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, Italia participa en el suministro a Kiev de ayudas militares por un monto total de 24.000 millones de dólares —los fondos que aporta Italia no provienen del ministerio de Defensa sino de otros ministerios, como el de Economía y Finanzas.

Al mismo tiempo, Italia tendrá que importar de Estados Unidos mayores volúmenes de GNL (Gas Natural Licuado), pagándolo mucho más caro de lo que antes pagaba por el gas ruso. Después de que la Unión Europea decidió anular los aranceles a los productos industriales estadounidenses, Trump ha dicho que la UE debe eliminar el desbalance comercial favorable a Europa comprando a Estados Unidos al menos 350.000 millones de dólares en productos energéticos.

Simultáneamente, Italia —que en 2019 había firmado con China un ventajoso memorándum de entendimiento sobre el intercambio comercial bilateral, entendimiento no renovado por el gobierno de Giorgia Meloni en 2024— tendrá que reducir sus transacciones con China, con las subsiguientes pérdidas económicas para la parte italiana.

De hecho, lo que Estados Unidos está exigiendo a los países de Europa es que reduzcan drásticamente sus vínculos económicos con China si quieren que Washington reduzca o anule sus aranceles a los productos europeos.

Y ya no se trata solamente de una guerra económica. Estados Unidos está incrementando su despliegue militar alrededor de China, tanto directamente como a través de la OTAN, en la que Italia es uno de los países más comprometidos.

De visita en Tokio, el secretario general de la OTAN dijo que «Japón es uno de socios más valiosos y estamos reforzando nuestra cooperación». Por su parte, el ministro de Defensa japonés declaró: «La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania demuestra que no podemos dar por garantizada nuestra seguridad. China, Corea del Norte y Rusia intensifican su cooperación y su preparación militar, socavando la seguridad mundial y eso significa que lo que sucede en el área euroatlántica es importante para la región Indo-Pacífico y viceversa».

Este trabajo resume brevemente el contenido de la revista de prensa internacional Grandangolo Pangea transmitida el viernes 18 de abril de 2025 por el canal de televisión italiano Byoblu

Grandes movimientos de guerra en Europa bajo las órdenes de Estados Unidos.

 

Las potencias occidentales siguen apostando a la escalada. Ahora acaban de autorizar al régimen de Kiev para utilizar las armas que ha recibido de Occidente, y para atacar objetivos en suelo ruso. En principio, quienes fabrican armas son responsables de el uso que se da al armamento que producen, pero en este momento Occidente esconde esa responsabilidad tras el derecho de Ucrania a defenderse. Y también se plantea la posibilidad de autorizar el régimen ucraniano para que utilice contra Rusia los misiles de largo alcance que le han entregado… mientras fingen no saber que esos misiles son inutilizables sin sus redes de satélites militares. Para terminar, también se plantean autorizar el uso de armas atómicas, lo cual sería una violación del Tratado de No Proliferación.

Algunos aliados de Estados Unidos ya habían ido más lejos. Hace varias semanas, el Reino Unido ya había autorizado Ucrania a utilizar los misiles británicos de largo alcance Storm Shadow en ataques contra cualquier punto de Rusia. Recientemente, Francia y Alemania asumieron la misma posición.

La decisión que el presidente Joe Biden acaba de anunciar se debe fundamentalmente a la presión que ejerció el secretario de Estado, Antony Blinken, a favor de la eliminación de las restricciones sobre el uso del armamento estadounidense por parte de Ucrania.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, fue el encargado de «preanunciar» la decisión de Washington a los miembros europeos de ese bloque bélico. Al intervenir en el consejo de la Unión Europea, el secretario general de la OTAN declaró: «Según el derecho internacional, Ucrania tiene derecho a la autodefensa. Y el derecho a la autodefensa incluye también el ataque contra objetivos militares dentro de Rusia».

Al mismo tiempo, Polonia anunció la compra de misiles de largo alcance a Estados Unidos y afirmó «estar dispuesta a albergar armas nucleares de la OTAN». Lo mismo hizo Suecia. Este pais, que acaba de sumarse a la alianza atlántica, dio a conocer que está «disponible para acoger armas nucleares estadounidenses en caso de guerra».

Francia puso a prueba un nuevo misil nuclear lanzado desde el aire y ha destinado un 13% de su presupuesto militar al fortalecimiento de su armamento nuclear.

En cuanto a los objetivos en Rusia contra los cuales estarían dirigidos los misiles de largo alcance que Estados Unidos y los demás países miembros de la OTAN entregan a Ucrania, Kiev divulgó recientemente que «un drone ucraniano tuvo como blanco un segundo radar militar ruso de largo alcance». Se trata de un radar de alerta temprana, concebido para identificar misiles balísticos, incluso hipersónicos, y otros objetos volantes incluso a 10.000 kilómetros de distancia de la instalación de alerta.

Es imposible que el ejército ucraniano tenga la capacidad necesaria para efectuar un solo ataque de ese tipo en la profundidad del territorio ruso. La situación del ejército ucraniano es actualmente tan difícil que Kiev ha promulgado una ley que le permite reclutar en las cárceles delincuentes condenados por delitos de derecho común, incluso criminales, que estén dispuestos a pelear en el frente para escapar a la prisión.

Además, un ataque como el anunciado por Kiev requiere el uso de una red de satélites militares que Ucrania simplemente no tiene. Eso indica que quienes dirigen ese tipo de ataque contra Rusia son en realidad las fuerzas armadas de Estados Unidos y de la OTAN, actuando estas últimas bajo las órdenes del Pentágono estadounidense.

Países que, como Italia, «acogen» armas nucleares estadounidenses, en violación del Tratado de No Proliferación, se ven así convertidos en la primera línea de un enfrentamiento nuclear con Rusia, enfrentamiento que hoy sería muchísimo más peligroso en tiempos de la guerra fría.

AYUDA HUMANITARIA DE ESTADOS UNIDOS Y BOMBAS, TAMBIÉN ESTADOUNIDENSES, SOBRE GAZA.

Estados Unidos lanzó en paracaídas algunos cientos de miles de raciones de comida sobre las playas de Gaza y ahora anuncia que va a construir una isla artificial para llevar ayuda a los civiles palestinos hambreados por el implacable asedio israelí. Pero eso no permitirá a Washington disimular su responsabilidad en la matanza de palestinos. El gobierno de Estados Unidos ha suministrado, y sigue haciéndolo, las armas que el ejército de Israel está utilizando para masacrar a la población en la franja de Gaza y para destruir toda huella de la cultura palestina.


El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibió afectuosamente a la primer ministro de Italia, Giorgia Meloni, en la Casa Blanca. Después de agradecerle el «inquebrantable apoyo de Italia a Ucrania», Biden habló con Meloni de la situación en Gaza, donde «la pérdida de vidas humanas es desgarradora».

Biden declaró después que, para ayudar a la población de Gaza, «efectuaremos lanzamientos de comida en Ucrania y trataremos de abrir otras vías de acceso en Ucrania».

Ese lapsus freudiano del presidente Biden quedó recogido en el video oficial divulgado en el sitio web del gobierno italiano y ha sido visionado por miles de miembros del gobierno y del parlamento, funcionarios locales y periodistas de los grandes medios. Parece que nadie puede poner en duda cualquier cosa que salga de la boca del presidente de Estados Unidos.

Lo que no puede permitir la corriente político-mediática dominante es que se publiquen los datos oficiales sobre los envíos de material militar de Estados Unidos a Israel.

Desde que Israel comenzó su arremetida contra Gaza, Estados Unidos le ha enviado —en poco más de un mes— 10.000 toneladas de armamento en 244 aviones de carga y en 20 barcos. Entre todo ese material militar había más de 15.000 bombas, incluyendo bombas de una tonelada, y 50.000 proyectiles de artillería.

Además, la administración Biden ha asignado a Israel más de 14.000 millones de dólares para la compra de más armamento estadounidense. Eso significa que la mayor parte de las 70.000 toneladas de bombas que han arrasado barrios enteros de viviendas y que han matado miles de civiles palestinos, ha sido suministrada a Israel por Estados Unidos.

El gobierno de Estados Unidos también ha puesto en manos de Israel los bulldozers de la firma estadounidense Caterpillar que, equipados especialmente con cierto tipo de blindaje, avanzan junto a los tanques israelíes aplastando bajo el peso de sus 64 toneladas todo lo que encuentran a su paso.

Las cifras del genocidio que se está cometiendo en Gaza hablan por sí solas. Hasta el día de hoy (viernes 8 de marzo de 2024) se cuentan:
  • 37.534 personas asesinadas o desaparecidas;
  • 13.430 niños asesinados;
  • 8.900 mujeres asesinadas;
  • 364 miembros del personal médico asesinados;
  • 269 secuestrados;
  • 132 periodistas asesinados;
  • 71.920 personas heridas;
  • 17.000 niños han perdido a sus padres;
  • 32 hospitales han quedado fuera de servicio;
  • 53 centros sanitarios han quedado fuera de servicio;
  • 700.000 pacientes han contraído enfermedades infecciosas;
  • 350.000 pacientes con enfermedades crónicas han quedado sin posibilidades de recibir tratamiento;
  • 270.000 viviendas han sido destruidas;
  • 400 escuelas y universidades han sido destruidas;
  • 500 mezquitas han sido destruidas;
  • 290 sitios arqueológicos han sido destruidos.

El presidente Biden anuncia ahora, en su discurso sobre el Estado de la Unión, que ha ordenado a las fuerzas armadas estadounidenses iniciar una misión urgente para construir en el Mediterráneo, en la costa de Gaza, una especie de muelle temporal que podría recibir grandes barcos cargados de comida, de agua potable, de medicinas y de refugios temporales.

Pero su administración sigue apoyando militarmente, y en el plano político, el genocidio que Israel está perpetrando en Palestina.

Y Biden nos asegura que «Estados Unidos encabeza los esfuerzos internacionales por aportar más asistencia humanitaria a Gaza».

Este texto es un breve resumen de la revista de prensa internacional Grandangolo transmitida el viernes 8 de marzo de 2024 por el canal de televisión italiano Byoblu.

Fuente: Manlio Dinucci 

«Soberanía» frente a Bruselas, pero no ante Washington.

A menudo hemos mostrado que la Unión Europea es sólo la fachada civil de un conjunto cuya parte militar es la OTAN. Sin embargo, Manlio Dinucci observa, a partir de la crisis institucional italiana, que esas dos vertientes no son equivalentes: Estados Unidos dirige la OTAN directamente y sin contar con nadie, pero también dirige indirectamente la Unión Europea.


Steve Bannon ―ex estratega de Donald Trump y teórico del nacional-populismo― ha expresado su apoyo entusiasta a la alianza italiana conformada por la Liga del Norte y el Movimiento 5 Estrellas para instaurar «el gobierno del cambio». En entrevista concedida el 26 de mayo a Sky TG24, Bannon declaró:
«La cuestión fundamental en Italia en marzo fue el asunto de la soberanía. El resultado de las elecciones mostró a los italianos que querían recuperar su soberanía, el control de su país. Basta ya de reglas que llegan de Bruselas».
 Pero Bannon no dijo nada de las reglas que vienen de Washington.

Quien ejerce presión sobre Italia no es sólo la Unión Europea ―dominada por los poderosos círculos económicos y financieros, principalmente alemanes y franceses, temerosos de que se rompan «reglas» que favorecen sus intereses. De manera menos evidente, pero no menos invasiva, une fuerte presión se ejerce sobre Italia desde Estados Unidos, que teme una ruptura de las «reglas» que someten a Italia a los intereses económicos y estratégicos estadounidenses. Eso es parte de las políticas que Washington adopta hacia Europa, a través de distintas administraciones y de métodos diversos pero siempre con el mismo objetivo: mantener a Europa bajo la influencia estadounidense.

La principal herramienta de esta estrategia es la OTAN. El Tratado de Maastricht estipula, en su artículo 42, que
«La Unión respeta las obligaciones de determinados Estados miembros, que consideran que su defensa común se realiza dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)».
Y el protocolo 10 sobre la cooperación estipula que la OTAN «sigue siendo la base de la defensa» de la Unión Europea.

Actualmente, 21 de los 27 países miembros de la Unión Europea ―con un 90% de la población de la Unión― pertenecen a la OTAN, cuyas «reglas» permiten a Estados Unidos conservar, desde 1949, el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la alianza en Europa así como todos los demás cargos de mando claves. Esas «reglas» también permiten a Estados Unidos determinar las opciones políticas y estratégicas de la alianza atlántica poniéndose de acuerdo ―por debajo de la mesa― fundamentalmente con Alemania, Francia y Reino Unido y haciendo que las apruebe el Consejo del Atlántico Norte, en cuyo seno ―según las «reglas» de la OTAN― las decisiones se toman siempre por unanimidad… pero sin voto.

La entrada en la OTAN de los países del este que antes fueron miembros del Pacto de Varsovia, o que fueron parte de Yugoslavia o incluso de la URSS ―entre ellos Ucrania y Georgia, que de hecho ya son miembros de la OTAN―, ha permitido a Estados Unidos vincular a esos países más a Washington que a Bruselas. Así ha logrado Washington empujar a Europa a una nueva guerra fría, convirtiéndola en la primera línea de un enfrentamiento cada vez más peligroso con Rusia, enfrentamiento que además favorece intereses políticos, económicos y estratégicos de Estados Unidos.

Resulta emblemático el hecho que, precisamente durante la semana en que en Europa se debatía enconadamente la «cuestión italiana», desembarcó en el puerto belga de Amberes ―sin que hubiese ninguna reacción significativa― la 1.ª División de Caballería (Estados Unidos), proveniente de Fort Hood, en Texas. Desembarcaron en Amberes 3.000 soldados estadounidenses con 87 tanques de asalto Abrams M-1, 125 vehículos de combate Bradley, 18 cañones autopropulsados Paladin, 976 vehículos militares y equipamiento militar diverso para desplegarse en 5 bases en Polonia, desde donde serán enviados a la frontera rusa.

Así siguen «mejorando la rapidez y contundencia de las fuerzas de Estados Unidos en Europa», con un gasto ―desde 2015― de 16.500 millones de dólares.

Precisamente mientras mientras los tanques enviados por Washington desembarcaban en Europa, Steve Bannon incitaba a italianos y europeos a «recuperar su soberanía» ante Bruselas.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article201331.html

Los F-35 israelíes ya están en guerra

El anuncio, ante la «Conferencia Internacional sobre la Superioridad Aérea» de Herzliya, sobre el uso en combate de los aviones de guerra furtivos F-35 por parte de Israel tiene un doble interés para el Estado hebreo. Por un lado, ningún participante objetó absolutamente nada cuando se proyectaron imágenes de varios F-35 israelíes violando el espacio aéreo libanés. Al no protestar, todos los presentes aceptaron implícitamente esa práctica ilegal. Por otra parte, también tomaron nota de la eficacia del nuevo aparato y de la superioridad que confiere a Israel el hecho de ser el único Estado de la región que dispone de aviones furtivos.


El general Amikam Norkin (ver foto), jefe de la fuerza aérea de Israel, anunció el 22 de mayo de 2018, en la conferencia sobre la «superioridad aérea» organizada en Herzliya (un suburbio de Tel Aviv):
«Estamos volando con los F-35 por todo el Medio Oriente y ya hemos atacado 2 veces en 2 frentes diferentes».
Estaban presentes los principales representantes de las fuerzas aéreas de 20 países, entre los que se encontraba Italia.

El general israelí no especificó dónde operaron sus F-35 pero dejó entrever que uno de los ataques fue en Siria. Además, se dio el lujo de mostrar imágenes de los F-35 israelíes volando sobre Beirut, la capital del Líbano. Es posible que esos aviones también hayan sido utilizados ya en misiones, que quizás no fueron necesariamente de ataque, contra Irán.

Israel, uno de los 12 «socios mundiales» del programa F-35, dirigido por la empresa estadounidense Lockheed Martin, fue el primer país en comprar el nuevo caza estadounidense de 5ª generación, rebautizándolo con la denominación «Adir», o sea «Poderoso». Israel ha recibido hasta ahora 9 de los 50 F-35 que hay en su pedido, todos del modelo A (de despegue y aterrizaje convencionales) y es probable que finalmente compre 75. Podría hacerlo fácilmente ya que Israel recibe de Estados Unidos una ayuda militar anual de unos 4.000 millones de dólares.

El entrenamiento de los primeros pilotos israelíes que utilizarían los F-35 se inició en julio de 2016, en la base Luke de la fuerza aérea estadounidense en Arizona. Después de seguir un curso de más de 3 meses en Estados Unidos para obtener la calificación que les permite pilotear ese avión, esos pilotos tienen que efectuar varios meses de entrenamiento en «vuelo real» en Israel. Hasta ahora, 30 pilotos israelíes han recibido esa formación. El 16 de septiembre de 2017, la fuerza aérea de Israel declaró en disposición operativa su primera escuadrilla de F-35.

Israel también participa en el programa del F-35 con su industria militar. Israel Aerospace Industries fabrica las alas de ese avión de guerra; Elbit Systems-Cyclone produce componentes del fuselaje; y Elbit Systems Ltd está desarrollando un sistema de visión integrada para el casco de tercera generación que portarán todos los pilotos de F-35.

Así que lo que el comandante de la fuerza aérea de Israel anunció de hecho es que el F-35 está por fin «probado en combate», lo cual tiene un primer resultado práctico: dar un impulso al programa del F-35, un avión de guerra que sólo había cosechado hasta ahora problemas técnicos y que necesita continuas modernizaciones, con gastos adicionales que inflan todavía más el costo ya enorme del programa. El complejo programa informático del F-35 ha sido modificado hasta ahora más de 30 veces y requiere constantes actualizaciones.

Por todas esas razones, la presidenta de Lockheed Martin, Marillyn Hewson, quien se hallaba entre los participantes de la conferencia sobre la «superioridad aérea», recibió con regocijo el anuncio del comandante de la fuerza aérea de Israel.

El anuncio de que Israel ya ha utilizado sus F-35 en acciones reales de guerra suena además como una advertencia a Irán. El F-35A, la versión que Israel ha recibido, está concebido fundamentalmente para el uso de armas nucleares, principalmente de la nueva bomba atómica estadounidense B61-12, dotada de un sistema de guía de precisión, bomba que ya está en su fase final de realización y que Estados Unidos, además de desplegarla en Italia y en otros países europeos, casi seguramente tiene previsto poner también entre las manos de Israel, la única potencia nuclear del Medio Oriente, hoy en posesión de un arsenal nuclear estimado entre 100 y 400 armas atómicas.

Las fuerzas israelíes están integradas al sistema electrónico de la OTAN, en el marco del «Programa de Cooperación Individual» con Israel, país que sin ser miembro de la alianza atlántica dispone sin embargo de una misión permanente en el cuartel general de la OTAN en Bruselas. Ese programa justificó la participación de Italia, Alemania, Francia, Grecia y Polonia, junto a Estados Unidos, en Blue Flag 2017, el ejercicio internacional de guerra aérea más grande realizado en toda la historia de Israel, que incluyó ensayos de ataque atómico.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article201283.html

Falsificaciones «made in USA» y mentiras «made in Italy».

Presentado como una operación tripartita, el ataque de Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra Siria estuvo enteramente coordinado por la OTAN. Exactamente igual que la agresión contra Iraq, iniciada hace 14 años, el bombardeo de las 3 potencias occidentales contra Siria se basó en una mentira que ya había sido desmentida oficialmente, antes de la agresión, por los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

El bombardeo occidental contra Siria estuvo coordinado, entre bambalinas, por la OTAN. En esta imagen, el general estadounidense Curtis Scaparrotti, Comandante Supremo de la Alianza Atlántica.

Para justificar la guerra de 2003 contra Iraq, Estados Unidos acusó a ese país de poseer armas de destrucción masiva. El secretario de Estado Colin Powell presentó al Consejo de Seguridad de la ONU una serie de «pruebas», que a fin de cuentas resultaron falsas, como el propio Powell admitiría finalmente en 2016.

«Pruebas» análogas son presentadas hoy en día para justificar el ataque contra Siria realizado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia. El general Kenneth McKenzie, director del estado mayor conjunto en el Pentágono, presentó el 14 de abril un informe, acompañado de fotos satelitales, sobre el Centro de Investigación y Desarrollo de Barzeh, situado en Damasco, la capital siria. El informe definía aquella instalación como «el corazón del programa sirio de armas químicas».

Ese Centro, que constituía el principal objetivo del bombardeo occidental, fue atacado con 76 misiles crucero (57 Tomahawk lanzados desde navíos y submarinos y 19 AGM-158 JASSM, misiles crucero lanzados desde aviones). El objetivo fue destruido, según anunció el general, «haciendo retroceder en años el programa sirio de armas».

No ha sido necesario esta vez esperar 13 años para confirmar que las «pruebas» son falsas.

Un mes antes del ataque, el 13 de marzo de 2018, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) había comunicado oficialmente los resultados de su segunda inspección ―realizada en el Centro de Barzeh, en noviembre de 2017― y del análisis de las muestras recogidas muy recientemente, en febrero de 2018:
«El equipo de inspección no observó ninguna actividad contraria a las obligaciones derivadas de la Convención sobre Armas Químicas».
No es casualidad que el Centro de Barzeh haya sido bombardeado y destruido justo antes de la tercera visita de los inspectores de la OPAQ. Siria, Estado miembro de esa organización, terminó su desarme químico en 2014.

Pero Israel, que no acepta la Convención sobre las Armas Químicas, no se ha sometido a ningún control, algo que el aparato político-mediático no dice. Pero sí acusa a Siria de tener y utilizar armas químicas.

El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, declaró que Italia, aunque apoya «la acción limitada y dirigida a golpear la fabricación de armas químicas», no participó en ella.

En realidad, esa acción militar se decidió y se planificó en la sede de la OTAN, como lo demuestra el hecho que el Consejo del Atlántico Norte fue convocado inmediatamente después del ataque. En esa reunión, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia «informaron a los aliados sobre la acción militar conjunta en Siria» y los aliados expresaron oficialmente «su pleno apoyo a esta acción». Gentiloni declaró además que «el apoyo logístico que aportamos sobre todo a Estados Unidos no podía de ninguna manera traducirse en el hecho que del territorio italiano partieran acciones directamente dirigidas a golpear Siria».

En realidad, el ataque contra Siria desde el Mediterráneo fue dirigido por el Mando de las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Europa, que tiene su cuartel general en Nápoles-Capodichino [Italia], bajo las órdenes del almirante James G. Foggo III, que comanda simultáneamente la Fuerza Conjunta de la OTAN, cuyo cuartel general está en Lago Patria, en Nápoles.

La operación militar contó con el apoyo de la base aeronaval de Estados Unidos en Sigonella [Italia] y de la estación estadounidense MUOS de transmisiones navales de Niscemi (ambas en la isla italiana de Sicilia).

Como lo muestran los seguimientos de radar, los drones espías estadounidenses RQ-4 Global Hawk, que despegaron de la base de Sigonella, tuvieron un papel fundamental en el ataque contra Siria, operación que contó además con el apoyo de aviones cisterna que garantizaron el reabastecimiento en vuelo de los aviones atacantes.

Italia comparte por tanto la responsabilidad de un acto de guerra que viola las normas más elementales del derecho internacional.

No sabemos todavía cuáles serán las consecuencias de ese acto de guerra pero lo cierto es que alimenta el fuego de la guerra. Aunque Gentiloni asegure que «no puede ser el principio de una escalada».

Fuente: http://www.voltairenet.org/article200792.html

Israel, Italia y la «diplomacia de los cazas»

El ejercicio aéreo multinacional Blue Flag 2017, organizado por Israel, permitió al Estado hebreo mostrar las capacidades del armamento que produce su industria de guerra, contando para ello con el respaldo del «Programa de Cooperación Individual» de la OTAN.


Los gobernantes europeos —desde la responsable de las Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, hasta el primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni, y pasando por el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel— se distanciaron formalmente de Estados Unidos e Israel en cuanto al tema del estatus de Jerusalén. ¿Está apareciendo una divergencia entre esos aliados?

Los hechos demuestran lo contrario. Poco antes de la decisión de Trump sobre Jerusalén como capital de Israel, pero ya con esa decisión «preanunciada», se realizó Blue Flag 2017, el mayor ejercicio internacional de guerra aérea en la historia de Israel, con la participación de Estados Unidos, Italia, Grecia y Polonia en esta tercera edición de esos juegos de guerra aérea, a los que Francia, Alemania y la India se incorporaron por primera vez.

Durante dos semanas pilotos de esos 8 países, 6 de ellos miembros de la OTAN, se entrenaron con 70 aviones en la base aérea de Ovda, en el desierto de Néguev, con ayuda de 1.000 militares como personal técnico y logístico.

Italia participó con 4 cazas Tornado del 6º Stormo de Ghedi —2 de ataque y 2 de guerra electrónica. Estados Unidos llevó siete F-16 de la 31st Fighter Wing destacada en Aviano (Italia). Dado que esos aviones están a cargo del uso de las bombas nucleares estadounidenses B-61, los pilotos italianos y estadounidenses se entrenaron seguramente, junto a los demás participantes, en la realización de misiones de ataque nuclear. Según lo informado oficialmente, tuvieron lugar más de 800 misiones de vuelo, simulando «escenarios extremos de combate, con vuelos a muy baja altitud y contramedidas electromagnéticas para neutralizar las defensas antiaéreas». En otras palabras, los pilotos se entrenaron para golpear objetivos con bombas y misiles no nucleares o nucleares.

Blue Flag 2017 mejoró «la cooperación y la rapidez operacional de las fuerzas aéreas participantes» y, al mismo tiempo «fortaleció el estatus internacional de Israel». En un artículo sobre la «diplomacia de los cazas», el diario israelí Haaretz describe como emblemática la visión de un Eurofighter alemán con la cruz de la Lutwaffe y de un F-15 israelí con la estrella de David despegando juntos por primera vez para la misma misión, o de cazas franceses que vuelven a Israel, donde fueron desplegados en secreto en 1956 para la campaña de Suez contra el Egipto de Nasser.

Haaretz concluye que «Blue Flag es la demostración de que son cada vez más los países dispuestos a comprometerse abiertamente como aliados estratégicos de Israel y a dejar de lado consideraciones políticas como la cuestión palestina. Mientras se desvanece la influencia de la diplomacia tradicional, está desarrollándose el papel de los comandantes militares en las relaciones internacionales».

Algo que se confirma con el encuentro entre el comandante de la fuerzas de combate italianas, el general Frigerio, y el comandante de la fuerza aérea israelí, el general Norkin. Ese encuentro entra en el marco de la Ley n° 94 del 17 de mayo de 2005, que institucionaliza la cooperación cada vez más estrecha entre las fuerzas armadas y las industrias de guerra de Italia e Israel.

Israel está de hecho integrado a la OTAN, en cuyo cuartel general tiene una misión oficial permanente, en el marco del «Programa de Cooperación Individual» ratificado en diciembre de 2008 —poco antes de la operación «Plomo fundido» contra Gaza. Ese programa estipula la conexión de las fuerzas israelíes, incluso las nucleares, al sistema electrónico de la OTAN.

Inmediatamente después de Blue Flag 2017, los pilotos israelíes —entrenados en los cazas italianos M-346— volvieron a bombardear a los palestinos en Gaza, mientras el primer ministro Gentiloni declaraba que «el futuro de Jerusalén, ciudad santa única en el mundo, debe definirse en el marco del proceso de paz» .

Fuente: http://www.voltairenet.org/article199098.html

La Unión Europea en plena conquista de neocolonias.

«Todo tiene que cambiar para que nada cambie», decía el poeta siciliano. La Unión Europea ha anunciado un gran plan de ayuda al desarrollo durante su quinta cumbre conjunta con los países de la Unión Africana. El geógrafo italiano Manlio Dinucci estima que tras los «nobles sentimientos» anunciados se esconde realmente una voluntad neocolonialista.


«Que el futuro de Europa también está en juego en África es algo que está, creo, muy claro, sobre todo para nosotros los italianos, por razones históricas y geográficas», declaró el primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni, durante su gira por África, del 24 al 29 de noviembre, donde visitó Túnez, Angola, Ghana y Costa de Marfil.

Gentiloni dijo la verdad… sin querer: Italia y Europa consideran hoy muy importante a África por las mismas «razones históricas y geográficas» que en el pasado, o sea cuando África estaba bajo su dominación colonial.

África es un continente muy rico en materias primas: oro, diamantes, uranio, coltán, cobre, petróleo, gas natural, manganeso, fosfatos, maderas preciosas, cacao, café, algodón y muchas más. Esos valiosos recursos, antes explotados por el viejo colonialismo europeo con métodos de tipo esclavista, hoy son explotados por el neocolonialismo europeo a través de grupos de poder y de gobernantes africanos corruptos, utilizando la fuerza trabajo local de bajo costo y aprovechando su propio control sobre los mercados internos e internacionales.

Eso es lo que confirma el viaje de negocios del primer ministro italiano Gentiloni, en calidad de viajante comercial de la ENI (Corporación Nacional de Hidrocarburos, siglas en italiano), que opera en países africanos como Argelia, Libia, Túnez, Egipto, Kenya, Liberia, Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, la República del Congo, Angola, Mozambique y Sudáfrica.

—Túnez, primera etapa de la gira de Gentiloni, es una importante base de la ENI, no sólo por el yacimiento de El-Borma sino también como vía de tránsito del gasoducto Transmed, que trae a Italia el gas argelino. 
—En Angola, Gentiloni asistió, con el presidente angoleño Lourenço, a la firma de un lucrativo acuerdo que asigna a la ENI un 48% de los derechos sobre el gran yacimiento Cabinda North. 
—En Ghana, Gentiloni visitó la gigantesca plataforma flotante de la ENI para la producción y almacenamiento de yacimientos offshore de más de 40.000 millones de metros cúbicos de gas y 500 millones de barriles de petróleo. 
—En Costa de Marfil donde la ENI compró un 30% de una gran área offshore rica en hidrocarburos, a través de su filial ENI Cote d’Ivoire Limited, que tiene su sede en Londres, Gentiloni participó en la 5ª Cumbre Unión Europea-Unión Africana, junto con Mogherini, a cargo de las relaciones exteriores de la UE, el presidente francés Macron y la canciller alemana Merkel. El tema central de la Cumbre fueron nuevas inversiones europeas en África con el noble propósito de «aportar nuevas esperanzas a los jóvenes africanos». Pero esas inversiones generalmente acaban favoreciendo la formación de élites africanas al servicio de los intereses neocoloniales.

Hasta en los países que obtienen los mayores ingresos gracias a la exportación de materias primas, la mayoría de sus habitantes viven en la mayor pobreza. Según los datos de la ONU, más de 2 terceras partes de la población del África subsahariana vive en condiciones de pobreza y más de un 40% vive en condiciones de pobreza extrema.

Son emblemáticos los ejemplos de Costa de Marfil y Ghana, por donde pasó Gentiloni. No sólo cuentan con grandes recursos energéticos sino que además son los primeros productores mundiales de cacao (con casi el 60% de la producción mundial). El cacao lo cultivan mayormente pequeños campesinos, que viven en la pobreza porque se ven obligados a vender los granos de cacao a precios muy bajos. Y son las transnacionales que fabrican el chocolate quienes obtienen ganancias muy elevadas. Es esa la manera como, según dijo Gentiloni, «se ayuda a los africanos en sus predios».

Durante 5 años, de 2010 a 2015, los países que más invirtieron en África fueron Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China, Sudáfrica e Italia. Pero en 2016, China pasó a la cabeza, seguida por los Emiratos Árabes Unidos e Italia, que, según declaró con orgullo Gentiloni, fue el año pasado el mayor inversionista europeo en África, con unos 12.000 millones.

Estados Unidos y la Unión Europea ven peligrar su papel dominante en las economías africanas por causa de China, cuyas empresas ofrecen a los países africanos condiciones mucho más favorables y construyen las infraestructuras que esos países necesitan: hasta ahora alrededor de 2.300 kilómetros de líneas férreas y 3.300 kilómetros de carreteras.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión Europea ven sus intereses amenazados por movimientos armados, como los Niger Delta Avengers que atacan las instalaciones de Shell y de otras compañías petroleras, entre ellas la ENI, responsables del desastre ecológico y social en el delta del río Níger.

Al ver que están perdiendo terreno en el plano económico, Estados Unidos y las grandes potencias europeas arrojan la espada en el plato de la balanza. El AfriCom de Estados Unidos, oficialmente con el pretexto de luchar contra el terrorismo, está extendiendo en África su red militar y reforzando allí su poderío a través de operaciones de fuerzas especiales, del uso de drones armados y proporcionando entrenamiento y armamento a fuerzas especiales africanas.

Francia, que durante los 50 últimos años emprendió en África más de 50 intervenciones militares públicamente, además de muchas otras intervenciones secretas, está intensificando las operaciones en el oeste de África, así como en el centro y el este de ese continente, donde mantiene 7.000 soldados y varias bases militares, principalmente en Mali, Senegal, Gabón y Costa de Marfil.

Italia, con presencia militar en Libia, Mali, Somalia y Yibuti, está solicitando la intervención de la OTAN en África. Según el primer ministro italiano, «La OTAN debe mirar hacia el sur. Si la mayor alianza militar de la historia no lo hace, se arriesga hoy a no estar a la altura de los desafíos contemporáneos». Así que la OTAN se prepara para mirar de nuevo hacia el sur, como en 2011, cuando agredió y destruyó con su guerra el Estado libio.

El mito de la OTAN desnuclearizada

La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, que acaba de ganar el Premio Nobel de la Paz, ha creído erróneamente que parlamentarios de la mayoría gubernamental italiana se habían comprometido a convencer a sus socios de la OTAN de que es necesario renunciar al armamento nuclear. En realidad, los compromisos de los países miembros de la OTAN son muy claros: según ellos, la seguridad de los miembros de la alianza atlántica se basa en la posesión de bombas atómicas.


«La OTAN ha sido tradicionalmente flexible a los deseos de sus miembros y ha estado abierta a disociaciones de parte de ciertas áreas políticas, como la planificación nuclear», afirma un artículo publicado en el sitio web de la ICAN (siglas en inglés de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares), que acaba de recibir muy merecidamente el Premio Nobel de la Paz 2017.

Italia tendría supuestamente permiso de la OTAN para integrarse al Tratado de la ONU sobre la prohibición de armas nucleares. Según el artículo, «más de 20 parlamentarios italianos han firmado el compromiso a trabajar a favor de la firma y ratificación del Tratado por parte del gobierno» y «el mayor grupo [de parlamentarios comprometidos] viene del principal partido de gobierno, el Partido Democrático».

Así que supuestamente existe una Italia que —luego de haber violado el Tratado de No Proliferación Nuclear recibiendo en su territorio armas nucleares estadounidenses e incluso preparándose para usarlas— estaría ahora dispuesta, gracias a la iniciativa de varios parlamentarios, a firmar y ratificar el Tratado de la ONU. En su Artículo 4 (§ 4), ese Tratado estipula:
«Cada Estado parte [de este Tratado] que tenga en su territorio armas nucleares, bajo la posesión o control de otro Estado, debe garantizar la rápida salida de esas armas».
 Así que hay supuestamente una Italia que, gracias a una OTAN «flexible», desalojaría de su territorio las bombas B-61 de Estados Unidos y rechazaría la instalación de las nuevas B61-12, retirándose además del grupo de países que —como estipula la OTAN— «proporcionan a la alianza aviones equipados para transportar bombas nucleares, sobre las cuales Estados Unidos conserva el control absoluto, así como el personal entrenado para ello». Hay supuestamente una Italia que, manteniéndose dentro de la OTAN, se retiraría del Grupo de Planificación Nuclear, cuyo presidente es… Estados Unidos.

Además, agrega el artículo, «Italia está dispuesta a asumir un papel dirigente en el seno de la OTAN para clarificar la ausencia de contradicción intrínseca entre el Tratado del Atlántico Norte y la prohibición de las armas nucleares». Con ese objetivo, «Italia está actualmente bien posicionada para promover en el seno de la OTAN el coloquio sobre el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares».

Entonces, existe supuestamente una Italia que, además de concretar su propio desarme nuclear, se dedicaría a promover la desnuclearización de la OTAN, la alianza que —en la estrategia que sus miembros, Italia entre ellos, adoptaron por unanimidad— considera «las fuerzas nucleares estratégicas, principalmente las de Estados Unidos, como la suprema garantía de la seguridad».

Sin dudar de la buena fe de quienes publicaron el artículo basándose en la información que les dieron, hay que decir claramente que una Italia y una OTAN como la que describe ese trabajo simplemente no existen. Muy dura será la batalla que habrá que librar para que se llegue a realizar lo estipulado en el Tratado de la ONU sobre la Prohibición de las armas nucleares. Los obstáculos que se oponen a ese objetivo son gigantescos, comenzando por los poderosos y omnipresentes intereses del complejo industrial-militar de toda la zona OTAN.

El gobierno italiano, con los otros 28 miembros del Consejo del Atlántico Norte, ha rechazado en bloque e incluso atacado el Tratado de la ONU. Los parlamentarios del Partido Democrático italiano que firmaron el compromiso de la ICAN junto a los del Movimiento 5 Estrellas y algunos más deberían, en efecto, librar una batalla política contra su propio gobierno y su propio partido, que se halla en primera línea en cuanto al rearme de la OTAN, incluso en materia de rearme nuclear. Los que estén dispuestos a hacerlo, tendrán que demostrarlo.

Pero eso no basta. «El desarme no es una cuestión de especialistas sino que debe convertirse en una preocupación de todos», señalaba el 11 de noviembre, en Il Manifesto, Renato Sacco, coordinador nacional de Pax Christi Italia. Y precisaba que es necesaria «una movilización de la base, de la sociedad civil, pero también de las parroquias y comunidades católicas, para obligar al gobierno a sumarse a él».

Fuente: http://www.voltairenet.org/article198805.html

Las Guerras de la Galaxia, de la ficción a la realidad.

Al inicio de la conquista del espacio, las grandes potencias acordaron en la ONU que no habría armas en el espacio. A pesar de ello, sin que se sepa si ese país ha violado o no ese principio, Estados Unidos/El Hogar de Satanás ha desplegado toda una gama de armamento destinado a destruir los satélites “enemigos”, supuestamente desde la Tierra.

La nueva secretaria adjunta a cargo de la US Air Force, Heather Wilson, junto a su jefe, el secretario de Defensa James Mattis.

En el imaginario colectivo, las armas espaciales son las que hemos visto en las películas de ciencia ficción de la saga STARWARS. Pero, sin que nos diésemos cuenta, porque de eso no se habla en los medios de comunicación, ese tipo de armas se ha hecho realidad.

La carrera armamentista, incluyendo el armamento nuclear, hace tiempo que se ha extendido al espacio. La encabeza Estados Unidos, que apunta cada vez con más empeño al control militar del espacio. El 16 de junio de 2017, inmediatamente después de asumir su cargo, la nueva secretaria adjunta a cargo de la fuerza aérea de Estados Unidos, la señora Heather Wilson, anunció una reorganización general destinada a reforzar las operaciones espaciales integrándolas más y más a las de la US Air Force. Objetivo declarado: «Organizar y entrenar fuerzas capaces de vencer en cualquier futuro conflicto que pueda extenderse al espacio».

El responsable de los sistemas militares espaciales es el Mando Estratégico (StratCom), que es también responsable del armamento nuclear y de las ciberarmas. «Tenemos fuerzas espaciales y ciberespaciales superiores que son fundamentales para el estilo de guerra estadounidense en cada teatro de operaciones en el mundo entero», escribió en febrero pasado el comandante del StratCom, general John Hyten, subrayando que «nuestras fuerzas nucleares son seguras y están listas en todo momento» y que «si fallara la disuasión, estamos dispuestos a utilizarlas».

Para los estrategas del Pentágono, tener la superioridad en el espacio significa ser capaces de atacar a un adversario militarmente fuerte, paralizar sus defensas, golpearlo con armas nucleares y, si fuese un adversario dotado también de armamento nuclear, neutralizar su respuesta. Para lograr ese objetivo, el Pentágono está incorporando armas nucleares, sistemas espaciales y ciberarmas a la «gama completa de las capacidades globales de ataque», tanto en la Tierra como en el espacio.

El 7 de mayo, después de 718 días en órbita alrededor de la Tierra, aterrizó en Cabo Cañaveral el transbordador espacial Boeing X-37 de la US Air Force, capaz de maniobrar en el espacio y de regresar a su base de forma autónoma. Los más grandes expertos estiman que el Boeing X-37 —que acaba de realizar en el espacio su cuarta misión «top secret»— sirve probablemente para experimentar con armas destinadas a destruir los satélites enemigos y «cegarlo» en el momento de atacarlo.

Al mismo tiempo, están en fase de desarrollo varias armas láser, ya sometidas a ensayos por el navío USS Ponce (LPD-15) en el Golfo Pérsico. La firma Lockheed Martin anunció el 16 de marzo que ha fabricado un potente sistema de láser que será instalado en un vehículo especial de las fuerzas terrestres estadounidenses para la realización de una serie de pruebas. También en marzo, el general Brad Webb declaró que este mismo año un avión AC-130 recibirá un arma láser para la realización de ataques contra objetivos terrestres. El 3 de abril, científicos de la universidad Macquarie dijeron haber creado en laboratorio un súper láser similar al de la «Estrella de la Muerte» de STARWARS, destinado a futuras aplicaciones espaciales.

Estados Unidos lleva ventaja en ese sector. Pero, como sucede con todos los sistemas de armas, otros países, principalmente Rusia y China, están desarrollando tecnologías militares similares. En 2008, Moscú y Pekín propusieron un acuerdo internacional para impedir el despliegue de armas en el espacio. Pero la administración Bush y más tarde la administración Obama se negaron a abrir negociaciones en ese sentido.

O sea, mientras que en la sede de la ONU se desarrolla una negociación para lograr la prohibición jurídica de las armas nucleares —negociación en la que no participan las potencias nucleares, ni los países miembros de la OTAN— por otro lado sigue acelerándose, impulsada por Estados Unidos, la carrera para la militarización del espacio, que forma parte de la preparación de la guerra nuclear.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article196915.html