El observador italiano Manlio Dinucci nos presenta las palabras exactas del presidente estadounidense Donald Trump ante los participantes en el Foro Económico Mundial de Davos.
Megalomanía imperial.
La ley de los piratas.
Como si nada hubiese sucedido, el consejo europeo sobre Ucrania del 18 de diciembre puso entre paréntesis todo lo que los mismos dirigentes europeos habían concedido en Berlín, el 15 de diciembre, a los negociadores estadounidenses. Los participantes en ese consejo europeo reafirmaron que la OTAN desplegaría tropas en Ucrania y que pretenden juzgar a Rusia.
La Unión Europea —con excepción de Eslovaquia y Hungría— se contradice constantemente, con lo que reafirma su proyecto de guerra contra Rusia, a la vez que aprueba el rearme de Alemania. Al mismo tiempo, Estados Unidos dice luchar contra los narcotraficantes en el mar Caribe y contra Irán en el océano Índico, cuando en realidad amenaza a Venezuela e Irán con sendas intervenciones militares.
- Un apoyo constante a las fuerzas armadas ucranianas, que deben mantenerse en tiempo de paz en 800.000 hombres para defender su territorio;⛔
- Una «fuerza multinacional para Ucrania» suministrada por la coalición europea de voluntarios y respaldada por Estados Unidos, incluso a través de operaciones en el interior de Ucrania;⛔
- Un compromiso jurídicamente vinculante a adoptar medidas para la seguridad en caso de futuro ataque armado, incluyendo el uso de la fuerza armada;⛔
- La necesidad de que Rusia pague reparaciones a Ucrania por los daños causados: con ese fin los bienes soberanos rusos en la Unión Europea han sido inmovilizados. [Sigue sin aceptarse el plan de utilizar esos fondos rusos para financiar a Ucrania. Pero, durante los dos próximos años, la Unión Europea entregará a Kiev otros 90.000 millones de euros provenientes de su propio presupuesto, o sea de los bolsillos de los contribuyentes europeos. Nota de Red Voltaire].⛔
- El fuerte apoyo a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
Escenarios de guerra
Nuestro colaborador italiano Manlio Dinucci estima que el presidente estadounidense Donald Trump no es el antimperialista que dice ser sino otro continuador de la política de siempre de Estados Unidos. Por consiguiente, Dinucci señala a Trump como responsable del incidente con drones en Polonia, de las provocaciones contra Venezuela y del bombardeo israelí contra Qatar.
El gran juego de la guerra.
El presidente estadounidense Donald Trump sigue creando incertidumbre. Amenaza al presidente ruso Vladimir Putin y al mismo tiempo declara que todo lo que está sucediendo es culpa del ucraniano Volodimir Zelenski. De todo lo que dice Trump, sus aliados del G7 sólo retienen lo que les conviene y ahora se preparan para celebrar la victoria de los nacionalistas integristas ucranianos y para financiar la reconstrucción de Ucrania. Poco importa que no exista tal «victoria» y que no haya dinero para pagar la reconstrucción de la que tanto hablan. Para los dirigentes occidentales la guerra es sólo un juego, pero somos nosotros quienes la pagamos.
Washington caput mundi
Mientras que el presidente Trump negocia con Ucrania y con Irán en busca de una paz hipotética, su administración sigue adelante con la política asesina de su predecesor. Los intentos de restaurar la paz no deben evitar que veamos que, en esta lucha contra el tiempo y suspendiendo el financiamiento a las agencias de las Naciones Unidas, Estados Unidos provoca más sufrimiento que cuando financia directamente las guerras.
Incapaz de bloquear el avance económico de China, país que tiene de su lado a Rusia y a un número creciente de naciones del Sur Global, miembros del grupo BRICS, Estados Unidos recurre a las herramientas militares, intensificando el despliegue de sus propias fuerzas y las de sus aliados alrededor de China.
Al mismo tiempo, Estados Unidos y las demás potencias occidentales siguen adelante con la destrucción sistemática de las Naciones Unidas, cuya autoridad es completamente ignorada por Israel, que mantiene bloqueada la ayuda en alimentos destinada a la población de la franja de Gaza. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anuncia que se han agotado las reservas de alimentos en Gaza, donde más de 65.000 niños y adolescentes se hallan en un estado de salud crítico y son víctimas de malnutrición aguda. En total, 1,1 millones de niños y adolescentes palestinos sufren cotidianamente a causa del hambre.
Las agencias de las Naciones a cargo de la alimentación y de los refugiados se ven obligadas a restringir duramente sus presupuestos a causa de un derrumbe sin precedente del financiamiento por parte de los principales donantes —sobre todo de parte de Estados Unidos, pero también de parte de otros países, como Alemania, Reino Unido y los miembros de la Unión Europea, que ahora «han dado la prioridad a los gastos en el sector de la defensa, empujados por sus crecientes temores ante Rusia y China».
El Programa Mundial de Alimentos, que proporciona ayuda alimentaria urgente a más de 340 millones de personas que luchan contra el hambre, ha advertido que 58 millones de personas corren peligro de morir de hambre en todo el mundo. El derrumbe del financiamento internacional a esas agencia de la ONU está dejando más víctimas que las guerras.
Cero aranceles… y ¡cero soberanía!
La jefa del gobierno italiano, Giorgia Meloni, posa como aliada del presidente estadounidense Donald Trump. Pero, si Meloni ha logrado obtener del presidente Trump una exoneración de aranceles para los productos italianos, el precio de esa concesión de Washington es la sumisión de Italia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca a la primer ministro de Italia, Giorgia Meloni, con todos los honores. Pero no fue sólo para hablar de aranceles.
Eso lo confirmó la misma Giorgia Meloni al declarar: «Cuando hablo de Occidente, no hablo de un espacio geográfico, hablo de civilización. Y puedo afirmar que esta civilización es más fuerte».
La jefa del gobierno de Italia confirma así la visión de un mundo unipolar dominado por Occidente, que se ve a sí mismo como único exponente de la «civilización» y que, encabezado por su «Estado Guía», los Estados Unidos de América, utiliza la fuerza militar, política y económica para tratar de mantener el predominio que está perdiendo en un mundo en pleno cambio.
Basándose en esa visión, Italia se ata todavía más a Estados Unidos, sometiéndose a sus dictados y asumiendo así el papel del «aliado más cercano», que es en realidad el papel del vasallo más obediente a la hora de ejecutar las órdenes.
La primera exigencia de Estados Unidos que la primer ministro Meloni se apresura a acatar es la de incrementar el gasto anual de Italia en el sector militar hasta un 2% del PIB, lo cual equivale a 42.000 millones de euros anuales, o sea un gasto promedio diario de 115 millones de euros de fondos públicos destinados al gasto militar.
Estados Unidos quiere ahora que los países de Europa vayan todavía más lejos y que dediquen al sector militar al menos un 5% del PIB. Para Italia eso equivale a alrededor de 115.000 millones de euros al año, o sea un promedio diario de 288 millones de euros.
Además, como país miembro de la OTAN —bajo las órdenes de Estados Unidos—, Italia sigue apoyando militarmente a Ucrania y, como miembro del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, Italia participa en el suministro a Kiev de ayudas militares por un monto total de 24.000 millones de dólares —los fondos que aporta Italia no provienen del ministerio de Defensa sino de otros ministerios, como el de Economía y Finanzas.
Al mismo tiempo, Italia tendrá que importar de Estados Unidos mayores volúmenes de GNL (Gas Natural Licuado), pagándolo mucho más caro de lo que antes pagaba por el gas ruso. Después de que la Unión Europea decidió anular los aranceles a los productos industriales estadounidenses, Trump ha dicho que la UE debe eliminar el desbalance comercial favorable a Europa comprando a Estados Unidos al menos 350.000 millones de dólares en productos energéticos.
Simultáneamente, Italia —que en 2019 había firmado con China un ventajoso memorándum de entendimiento sobre el intercambio comercial bilateral, entendimiento no renovado por el gobierno de Giorgia Meloni en 2024— tendrá que reducir sus transacciones con China, con las subsiguientes pérdidas económicas para la parte italiana.
De hecho, lo que Estados Unidos está exigiendo a los países de Europa es que reduzcan drásticamente sus vínculos económicos con China si quieren que Washington reduzca o anule sus aranceles a los productos europeos.
Y ya no se trata solamente de una guerra económica. Estados Unidos está incrementando su despliegue militar alrededor de China, tanto directamente como a través de la OTAN, en la que Italia es uno de los países más comprometidos.
De visita en Tokio, el secretario general de la OTAN dijo que «Japón es uno de socios más valiosos y estamos reforzando nuestra cooperación». Por su parte, el ministro de Defensa japonés declaró: «La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania demuestra que no podemos dar por garantizada nuestra seguridad. China, Corea del Norte y Rusia intensifican su cooperación y su preparación militar, socavando la seguridad mundial y eso significa que lo que sucede en el área euroatlántica es importante para la región Indo-Pacífico y viceversa».
Este trabajo resume brevemente el contenido de la revista de prensa internacional Grandangolo Pangea transmitida el viernes 18 de abril de 2025 por el canal de televisión italiano Byoblu
Grandes movimientos de guerra en Europa bajo las órdenes de Estados Unidos.
AYUDA HUMANITARIA DE ESTADOS UNIDOS Y BOMBAS, TAMBIÉN ESTADOUNIDENSES, SOBRE GAZA.
Estados Unidos lanzó en paracaídas algunos cientos de miles de raciones de comida sobre las playas de Gaza y ahora anuncia que va a construir una isla artificial para llevar ayuda a los civiles palestinos hambreados por el implacable asedio israelí. Pero eso no permitirá a Washington disimular su responsabilidad en la matanza de palestinos. El gobierno de Estados Unidos ha suministrado, y sigue haciéndolo, las armas que el ejército de Israel está utilizando para masacrar a la población en la franja de Gaza y para destruir toda huella de la cultura palestina.
- 37.534 personas asesinadas o desaparecidas;
- 13.430 niños asesinados;
- 8.900 mujeres asesinadas;
- 364 miembros del personal médico asesinados;
- 269 secuestrados;
- 132 periodistas asesinados;
- 71.920 personas heridas;
- 17.000 niños han perdido a sus padres;
- 32 hospitales han quedado fuera de servicio;
- 53 centros sanitarios han quedado fuera de servicio;
- 700.000 pacientes han contraído enfermedades infecciosas;
- 350.000 pacientes con enfermedades crónicas han quedado sin posibilidades de recibir tratamiento;
- 270.000 viviendas han sido destruidas;
- 400 escuelas y universidades han sido destruidas;
- 500 mezquitas han sido destruidas;
- 290 sitios arqueológicos han sido destruidos.
El presidente Biden anuncia ahora, en su discurso sobre el Estado de la Unión, que ha ordenado a las fuerzas armadas estadounidenses iniciar una misión urgente para construir en el Mediterráneo, en la costa de Gaza, una especie de muelle temporal que podría recibir grandes barcos cargados de comida, de agua potable, de medicinas y de refugios temporales.
Pero su administración sigue apoyando militarmente, y en el plano político, el genocidio que Israel está perpetrando en Palestina.
Y Biden nos asegura que «Estados Unidos encabeza los esfuerzos internacionales por aportar más asistencia humanitaria a Gaza».
Este texto es un breve resumen de la revista de prensa internacional Grandangolo transmitida el viernes 8 de marzo de 2024 por el canal de televisión italiano Byoblu.
«Soberanía» frente a Bruselas, pero no ante Washington.
«La cuestión fundamental en Italia en marzo fue el asunto de la soberanía. El resultado de las elecciones mostró a los italianos que querían recuperar su soberanía, el control de su país. Basta ya de reglas que llegan de Bruselas».Pero Bannon no dijo nada de las reglas que vienen de Washington.
Quien ejerce presión sobre Italia no es sólo la Unión Europea ―dominada por los poderosos círculos económicos y financieros, principalmente alemanes y franceses, temerosos de que se rompan «reglas» que favorecen sus intereses. De manera menos evidente, pero no menos invasiva, une fuerte presión se ejerce sobre Italia desde Estados Unidos, que teme una ruptura de las «reglas» que someten a Italia a los intereses económicos y estratégicos estadounidenses. Eso es parte de las políticas que Washington adopta hacia Europa, a través de distintas administraciones y de métodos diversos pero siempre con el mismo objetivo: mantener a Europa bajo la influencia estadounidense.
La principal herramienta de esta estrategia es la OTAN. El Tratado de Maastricht estipula, en su artículo 42, que
«La Unión respeta las obligaciones de determinados Estados miembros, que consideran que su defensa común se realiza dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)».Y el protocolo 10 sobre la cooperación estipula que la OTAN «sigue siendo la base de la defensa» de la Unión Europea.
Actualmente, 21 de los 27 países miembros de la Unión Europea ―con un 90% de la población de la Unión― pertenecen a la OTAN, cuyas «reglas» permiten a Estados Unidos conservar, desde 1949, el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la alianza en Europa así como todos los demás cargos de mando claves. Esas «reglas» también permiten a Estados Unidos determinar las opciones políticas y estratégicas de la alianza atlántica poniéndose de acuerdo ―por debajo de la mesa― fundamentalmente con Alemania, Francia y Reino Unido y haciendo que las apruebe el Consejo del Atlántico Norte, en cuyo seno ―según las «reglas» de la OTAN― las decisiones se toman siempre por unanimidad… pero sin voto.
La entrada en la OTAN de los países del este que antes fueron miembros del Pacto de Varsovia, o que fueron parte de Yugoslavia o incluso de la URSS ―entre ellos Ucrania y Georgia, que de hecho ya son miembros de la OTAN―, ha permitido a Estados Unidos vincular a esos países más a Washington que a Bruselas. Así ha logrado Washington empujar a Europa a una nueva guerra fría, convirtiéndola en la primera línea de un enfrentamiento cada vez más peligroso con Rusia, enfrentamiento que además favorece intereses políticos, económicos y estratégicos de Estados Unidos.
Resulta emblemático el hecho que, precisamente durante la semana en que en Europa se debatía enconadamente la «cuestión italiana», desembarcó en el puerto belga de Amberes ―sin que hubiese ninguna reacción significativa― la 1.ª División de Caballería (Estados Unidos), proveniente de Fort Hood, en Texas. Desembarcaron en Amberes 3.000 soldados estadounidenses con 87 tanques de asalto Abrams M-1, 125 vehículos de combate Bradley, 18 cañones autopropulsados Paladin, 976 vehículos militares y equipamiento militar diverso para desplegarse en 5 bases en Polonia, desde donde serán enviados a la frontera rusa.
Así siguen «mejorando la rapidez y contundencia de las fuerzas de Estados Unidos en Europa», con un gasto ―desde 2015― de 16.500 millones de dólares.
Precisamente mientras mientras los tanques enviados por Washington desembarcaban en Europa, Steve Bannon incitaba a italianos y europeos a «recuperar su soberanía» ante Bruselas.
Fuente: http://www.voltairenet.org/article201331.html
Los F-35 israelíes ya están en guerra
«Estamos volando con los F-35 por todo el Medio Oriente y ya hemos atacado 2 veces en 2 frentes diferentes».Estaban presentes los principales representantes de las fuerzas aéreas de 20 países, entre los que se encontraba Italia.
El general israelí no especificó dónde operaron sus F-35 pero dejó entrever que uno de los ataques fue en Siria. Además, se dio el lujo de mostrar imágenes de los F-35 israelíes volando sobre Beirut, la capital del Líbano. Es posible que esos aviones también hayan sido utilizados ya en misiones, que quizás no fueron necesariamente de ataque, contra Irán.
Israel, uno de los 12 «socios mundiales» del programa F-35, dirigido por la empresa estadounidense Lockheed Martin, fue el primer país en comprar el nuevo caza estadounidense de 5ª generación, rebautizándolo con la denominación «Adir», o sea «Poderoso». Israel ha recibido hasta ahora 9 de los 50 F-35 que hay en su pedido, todos del modelo A (de despegue y aterrizaje convencionales) y es probable que finalmente compre 75. Podría hacerlo fácilmente ya que Israel recibe de Estados Unidos una ayuda militar anual de unos 4.000 millones de dólares.
El entrenamiento de los primeros pilotos israelíes que utilizarían los F-35 se inició en julio de 2016, en la base Luke de la fuerza aérea estadounidense en Arizona. Después de seguir un curso de más de 3 meses en Estados Unidos para obtener la calificación que les permite pilotear ese avión, esos pilotos tienen que efectuar varios meses de entrenamiento en «vuelo real» en Israel. Hasta ahora, 30 pilotos israelíes han recibido esa formación. El 16 de septiembre de 2017, la fuerza aérea de Israel declaró en disposición operativa su primera escuadrilla de F-35.
Israel también participa en el programa del F-35 con su industria militar. Israel Aerospace Industries fabrica las alas de ese avión de guerra; Elbit Systems-Cyclone produce componentes del fuselaje; y Elbit Systems Ltd está desarrollando un sistema de visión integrada para el casco de tercera generación que portarán todos los pilotos de F-35.
Así que lo que el comandante de la fuerza aérea de Israel anunció de hecho es que el F-35 está por fin «probado en combate», lo cual tiene un primer resultado práctico: dar un impulso al programa del F-35, un avión de guerra que sólo había cosechado hasta ahora problemas técnicos y que necesita continuas modernizaciones, con gastos adicionales que inflan todavía más el costo ya enorme del programa. El complejo programa informático del F-35 ha sido modificado hasta ahora más de 30 veces y requiere constantes actualizaciones.
Por todas esas razones, la presidenta de Lockheed Martin, Marillyn Hewson, quien se hallaba entre los participantes de la conferencia sobre la «superioridad aérea», recibió con regocijo el anuncio del comandante de la fuerza aérea de Israel.
El anuncio de que Israel ya ha utilizado sus F-35 en acciones reales de guerra suena además como una advertencia a Irán. El F-35A, la versión que Israel ha recibido, está concebido fundamentalmente para el uso de armas nucleares, principalmente de la nueva bomba atómica estadounidense B61-12, dotada de un sistema de guía de precisión, bomba que ya está en su fase final de realización y que Estados Unidos, además de desplegarla en Italia y en otros países europeos, casi seguramente tiene previsto poner también entre las manos de Israel, la única potencia nuclear del Medio Oriente, hoy en posesión de un arsenal nuclear estimado entre 100 y 400 armas atómicas.
Las fuerzas israelíes están integradas al sistema electrónico de la OTAN, en el marco del «Programa de Cooperación Individual» con Israel, país que sin ser miembro de la alianza atlántica dispone sin embargo de una misión permanente en el cuartel general de la OTAN en Bruselas. Ese programa justificó la participación de Italia, Alemania, Francia, Grecia y Polonia, junto a Estados Unidos, en Blue Flag 2017, el ejercicio internacional de guerra aérea más grande realizado en toda la historia de Israel, que incluyó ensayos de ataque atómico.
Fuente: http://www.voltairenet.org/article201283.html
Falsificaciones «made in USA» y mentiras «made in Italy».
Para justificar la guerra de 2003 contra Iraq, Estados Unidos acusó a ese país de poseer armas de destrucción masiva. El secretario de Estado Colin Powell presentó al Consejo de Seguridad de la ONU una serie de «pruebas», que a fin de cuentas resultaron falsas, como el propio Powell admitiría finalmente en 2016.
«Pruebas» análogas son presentadas hoy en día para justificar el ataque contra Siria realizado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia. El general Kenneth McKenzie, director del estado mayor conjunto en el Pentágono, presentó el 14 de abril un informe, acompañado de fotos satelitales, sobre el Centro de Investigación y Desarrollo de Barzeh, situado en Damasco, la capital siria. El informe definía aquella instalación como «el corazón del programa sirio de armas químicas».
Ese Centro, que constituía el principal objetivo del bombardeo occidental, fue atacado con 76 misiles crucero (57 Tomahawk lanzados desde navíos y submarinos y 19 AGM-158 JASSM, misiles crucero lanzados desde aviones). El objetivo fue destruido, según anunció el general, «haciendo retroceder en años el programa sirio de armas».
No ha sido necesario esta vez esperar 13 años para confirmar que las «pruebas» son falsas.
Un mes antes del ataque, el 13 de marzo de 2018, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) había comunicado oficialmente los resultados de su segunda inspección ―realizada en el Centro de Barzeh, en noviembre de 2017― y del análisis de las muestras recogidas muy recientemente, en febrero de 2018:
«El equipo de inspección no observó ninguna actividad contraria a las obligaciones derivadas de la Convención sobre Armas Químicas».No es casualidad que el Centro de Barzeh haya sido bombardeado y destruido justo antes de la tercera visita de los inspectores de la OPAQ. Siria, Estado miembro de esa organización, terminó su desarme químico en 2014.
Pero Israel, que no acepta la Convención sobre las Armas Químicas, no se ha sometido a ningún control, algo que el aparato político-mediático no dice. Pero sí acusa a Siria de tener y utilizar armas químicas.
El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, declaró que Italia, aunque apoya «la acción limitada y dirigida a golpear la fabricación de armas químicas», no participó en ella.
En realidad, esa acción militar se decidió y se planificó en la sede de la OTAN, como lo demuestra el hecho que el Consejo del Atlántico Norte fue convocado inmediatamente después del ataque. En esa reunión, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia «informaron a los aliados sobre la acción militar conjunta en Siria» y los aliados expresaron oficialmente «su pleno apoyo a esta acción». Gentiloni declaró además que «el apoyo logístico que aportamos sobre todo a Estados Unidos no podía de ninguna manera traducirse en el hecho que del territorio italiano partieran acciones directamente dirigidas a golpear Siria».
En realidad, el ataque contra Siria desde el Mediterráneo fue dirigido por el Mando de las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Europa, que tiene su cuartel general en Nápoles-Capodichino [Italia], bajo las órdenes del almirante James G. Foggo III, que comanda simultáneamente la Fuerza Conjunta de la OTAN, cuyo cuartel general está en Lago Patria, en Nápoles.
La operación militar contó con el apoyo de la base aeronaval de Estados Unidos en Sigonella [Italia] y de la estación estadounidense MUOS de transmisiones navales de Niscemi (ambas en la isla italiana de Sicilia).
Como lo muestran los seguimientos de radar, los drones espías estadounidenses RQ-4 Global Hawk, que despegaron de la base de Sigonella, tuvieron un papel fundamental en el ataque contra Siria, operación que contó además con el apoyo de aviones cisterna que garantizaron el reabastecimiento en vuelo de los aviones atacantes.
Italia comparte por tanto la responsabilidad de un acto de guerra que viola las normas más elementales del derecho internacional.
No sabemos todavía cuáles serán las consecuencias de ese acto de guerra pero lo cierto es que alimenta el fuego de la guerra. Aunque Gentiloni asegure que «no puede ser el principio de una escalada».
Fuente: http://www.voltairenet.org/article200792.html
Israel, Italia y la «diplomacia de los cazas»
Fuente: http://www.voltairenet.org/article199098.html
La Unión Europea en plena conquista de neocolonias.
El mito de la OTAN desnuclearizada
«Cada Estado parte [de este Tratado] que tenga en su territorio armas nucleares, bajo la posesión o control de otro Estado, debe garantizar la rápida salida de esas armas».Así que hay supuestamente una Italia que, gracias a una OTAN «flexible», desalojaría de su territorio las bombas B-61 de Estados Unidos y rechazaría la instalación de las nuevas B61-12, retirándose además del grupo de países que —como estipula la OTAN— «proporcionan a la alianza aviones equipados para transportar bombas nucleares, sobre las cuales Estados Unidos conserva el control absoluto, así como el personal entrenado para ello». Hay supuestamente una Italia que, manteniéndose dentro de la OTAN, se retiraría del Grupo de Planificación Nuclear, cuyo presidente es… Estados Unidos.
Además, agrega el artículo, «Italia está dispuesta a asumir un papel dirigente en el seno de la OTAN para clarificar la ausencia de contradicción intrínseca entre el Tratado del Atlántico Norte y la prohibición de las armas nucleares». Con ese objetivo, «Italia está actualmente bien posicionada para promover en el seno de la OTAN el coloquio sobre el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares».
Entonces, existe supuestamente una Italia que, además de concretar su propio desarme nuclear, se dedicaría a promover la desnuclearización de la OTAN, la alianza que —en la estrategia que sus miembros, Italia entre ellos, adoptaron por unanimidad— considera «las fuerzas nucleares estratégicas, principalmente las de Estados Unidos, como la suprema garantía de la seguridad».
Sin dudar de la buena fe de quienes publicaron el artículo basándose en la información que les dieron, hay que decir claramente que una Italia y una OTAN como la que describe ese trabajo simplemente no existen. Muy dura será la batalla que habrá que librar para que se llegue a realizar lo estipulado en el Tratado de la ONU sobre la Prohibición de las armas nucleares. Los obstáculos que se oponen a ese objetivo son gigantescos, comenzando por los poderosos y omnipresentes intereses del complejo industrial-militar de toda la zona OTAN.
El gobierno italiano, con los otros 28 miembros del Consejo del Atlántico Norte, ha rechazado en bloque e incluso atacado el Tratado de la ONU. Los parlamentarios del Partido Democrático italiano que firmaron el compromiso de la ICAN junto a los del Movimiento 5 Estrellas y algunos más deberían, en efecto, librar una batalla política contra su propio gobierno y su propio partido, que se halla en primera línea en cuanto al rearme de la OTAN, incluso en materia de rearme nuclear. Los que estén dispuestos a hacerlo, tendrán que demostrarlo.
Pero eso no basta. «El desarme no es una cuestión de especialistas sino que debe convertirse en una preocupación de todos», señalaba el 11 de noviembre, en Il Manifesto, Renato Sacco, coordinador nacional de Pax Christi Italia. Y precisaba que es necesaria «una movilización de la base, de la sociedad civil, pero también de las parroquias y comunidades católicas, para obligar al gobierno a sumarse a él».
Fuente: http://www.voltairenet.org/article198805.html
Las Guerras de la Galaxia, de la ficción a la realidad.
En el imaginario colectivo, las armas espaciales son las que hemos visto en las películas de ciencia ficción de la saga STARWARS. Pero, sin que nos diésemos cuenta, porque de eso no se habla en los medios de comunicación, ese tipo de armas se ha hecho realidad.
La carrera armamentista, incluyendo el armamento nuclear, hace tiempo que se ha extendido al espacio. La encabeza Estados Unidos, que apunta cada vez con más empeño al control militar del espacio. El 16 de junio de 2017, inmediatamente después de asumir su cargo, la nueva secretaria adjunta a cargo de la fuerza aérea de Estados Unidos, la señora Heather Wilson, anunció una reorganización general destinada a reforzar las operaciones espaciales integrándolas más y más a las de la US Air Force. Objetivo declarado: «Organizar y entrenar fuerzas capaces de vencer en cualquier futuro conflicto que pueda extenderse al espacio».
El responsable de los sistemas militares espaciales es el Mando Estratégico (StratCom), que es también responsable del armamento nuclear y de las ciberarmas. «Tenemos fuerzas espaciales y ciberespaciales superiores que son fundamentales para el estilo de guerra estadounidense en cada teatro de operaciones en el mundo entero», escribió en febrero pasado el comandante del StratCom, general John Hyten, subrayando que «nuestras fuerzas nucleares son seguras y están listas en todo momento» y que «si fallara la disuasión, estamos dispuestos a utilizarlas».
Para los estrategas del Pentágono, tener la superioridad en el espacio significa ser capaces de atacar a un adversario militarmente fuerte, paralizar sus defensas, golpearlo con armas nucleares y, si fuese un adversario dotado también de armamento nuclear, neutralizar su respuesta. Para lograr ese objetivo, el Pentágono está incorporando armas nucleares, sistemas espaciales y ciberarmas a la «gama completa de las capacidades globales de ataque», tanto en la Tierra como en el espacio.
El 7 de mayo, después de 718 días en órbita alrededor de la Tierra, aterrizó en Cabo Cañaveral el transbordador espacial Boeing X-37 de la US Air Force, capaz de maniobrar en el espacio y de regresar a su base de forma autónoma. Los más grandes expertos estiman que el Boeing X-37 —que acaba de realizar en el espacio su cuarta misión «top secret»— sirve probablemente para experimentar con armas destinadas a destruir los satélites enemigos y «cegarlo» en el momento de atacarlo.
Al mismo tiempo, están en fase de desarrollo varias armas láser, ya sometidas a ensayos por el navío USS Ponce (LPD-15) en el Golfo Pérsico. La firma Lockheed Martin anunció el 16 de marzo que ha fabricado un potente sistema de láser que será instalado en un vehículo especial de las fuerzas terrestres estadounidenses para la realización de una serie de pruebas. También en marzo, el general Brad Webb declaró que este mismo año un avión AC-130 recibirá un arma láser para la realización de ataques contra objetivos terrestres. El 3 de abril, científicos de la universidad Macquarie dijeron haber creado en laboratorio un súper láser similar al de la «Estrella de la Muerte» de STARWARS, destinado a futuras aplicaciones espaciales.
Estados Unidos lleva ventaja en ese sector. Pero, como sucede con todos los sistemas de armas, otros países, principalmente Rusia y China, están desarrollando tecnologías militares similares. En 2008, Moscú y Pekín propusieron un acuerdo internacional para impedir el despliegue de armas en el espacio. Pero la administración Bush y más tarde la administración Obama se negaron a abrir negociaciones en ese sentido.
O sea, mientras que en la sede de la ONU se desarrolla una negociación para lograr la prohibición jurídica de las armas nucleares —negociación en la que no participan las potencias nucleares, ni los países miembros de la OTAN— por otro lado sigue acelerándose, impulsada por Estados Unidos, la carrera para la militarización del espacio, que forma parte de la preparación de la guerra nuclear.
Fuente: http://www.voltairenet.org/article196915.html













