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LA TRISTEZA DEL PROGRE

Varias noticias ocurridas en el mismo día me plantean la pregunta de ¿por qué los progres se ríen tan poco? O lo que es peor ¿por qué se ríen cuando tocaría llorar y, sin embargo, desconocen lo que es la alegría de vivir? Y es que el «progre» es un completo desubicado cuya personalidad es llevada y traída por el viento de la corrección político y, por tanto, debe estar atento a lo que hace o deja de hacer, porque lo que generaba risas ayer, mañana puede sufrir el interdicto y, sin embargo, tendrá que reír cuando lo normal sería abochornarse o, simplemente, mirar al suelo avergonzado. Los ejemplos son muchos, variados y suceden de continuo.


GRETA, LA NIÑA QUE NO DEBERÍA ESTAR AHÍ
Fijaron, sin ir más lejos, en Greta Thunberg, niña enferma convertida en espectáculo mediático. Triste, a ratos patética. De infancia obsesivo-compulsiva que dice que se la han robado. Habitualmente, debería echar la culpa a papá y mamá, actores ambos, que deberían haberle enseñado a no sobreactuar. El «progre» ha convertido lo que es la felicidad propia de la infancia en algo condenable: «¿Cómo va a estar feliz Greta si el planeta muere?» Claro, es dramático. Y, por eso, en lugar de preocuparse de aquello que está al alcance de su mano, (ayudar a sus padres, aprender, formarse y combatir sus minusvalías psíquicas) Greta prefiere pontificar sobre lo que ignora y sobre un terreno en el que solamente la ciencia tiene la última palabra: ¡a ver si vamos a creer que reciclando basura o reutilizando bolsas de plástico vamos a salvar el planeta! Pero Greta, esa obsesiva «activista del planeta», vive rodeada de plásticos, come comida basura (las fotos que se han publicado sobre ella indican estas inconsecuencias) y la única diferencia con cualquier otro adolescente es que, a ella, sus padres —actores mediocres— la han vendido al peso a iniciativas mediático-progres, sacrificando su infancia, a cambio de un futuro seguro subsidiado por ONGs. Papá y mamá y el apoyo mediático progre han convertido en «salvadora del planeta» a una pobre niña con una larga lista de discapacidades mentales. En lugar de eso, deberían haberle enseñado a reír.

Esta campaña mediática para «salvar al planeta» incluye un nuevo elemento. Ser vegano. Si eres carnívoro estás por el genocidio. Fijo. Eres un asesino de seres vivos. El grupo de amigotes que brindaban con tintorro en torno a un estofado de buey o a unas costillas de cabrito, es, desde ahora, sospechoso. Sus risas ofenden la vida de los animales sacrificados. Pero, eso sí, no les toquen a los moros y a su «fiesta del cordero» porque degollar pertenece a su tradición ancestral. Lo vegano aplatana y hoy hacen falta seres aplatanados que no respondan a las crisis ni a esa marcha decidida y firme hacia el precipicio. Yo tuve mi experiencia —breve— vegetariana y todo el personal que acudía a ese tipo de restaurantes pertenecía al mismo modelo: circunspectos, blancuzcos, aspecto enfermizo, como si les faltara vitalidad. ¿Reír? Los he visto, aliñar una ensañada con la gravedad con la que se arrojan una paletada de tierra sobre un cadáver.

VEGANOS, SALVADORES DE POLLOS Y GILIPOLLOS
En realidad, si hubieran consultado a un nutricionista no vegetariano, les había explicado que acumulaban déficits vitamínicos. No me extraña que tengan la misma seriedad que Adán el día del padre. Sin olvidar que, a la vista de cómo se producen alimentos, especialmente vegetales (regados con verdaderos caldos de abonos químicos, vermicidas, fungicidas, herbicidas e insecticidas), comer compulsivamente vegetales supone atizarse una sobredosis de venenos químicos. La «prudencia alimentaria» recomienda comer productos variados para evitar precisamente el absorber determinados agentes químicos entre otras cosas.

Existe un caso extremo del que se ha hablado mucho en los últimos tiempos: esos progres veganos que consideran que su gran misión en la vida es asaltar gallineros y denunciar las condiciones de vida de los cerdos o de las vacas. Se nota que lo ignoran todo sobre los animales. Cuando se les oye decir seriamente que quieren evitar las violaciones de las gallinas o que nadie toque las tetas a las vacas sin su permiso, uno no puede por menos que pensar que nuestra civilización está pero que muy mal. Son progres, son así.

Lo mismo puede decirse de un gobierno que en dos años ha conseguido, como única realización, una sentencia favorable al traslado de un cadáver fallecido hace casi medio siglo. Como para estar orgulloso. Se frotan las manos y ríen: «Lo hemos logrado»… Para alguien normal, remover un cadáver de su tumba sería algo terrible, una odiosa profanación. Para los progres es su gran logro. Deberían de imitar a los independentistas catalanes y retorcer la historia como han hecho ellos: a fin de cuentas, si han tomado el 11 de septiembre de 1714 como el día en que se cercenaron las libertades de Cataluña en una guerra que fue de «sucesión a la corona de España» y no de «secesión de España», bien podría establecerse una nueva Ley de Memoria Histórica en la que resulte prohibido afirmar que los franquistas ganaran en la guerra civil. «La verdad es la mentira y la mentira la verdad», escribió Orwell como lema de su «Ministerio de la Verdad» en 1984.

El programa del PSOE y, no digamos, el de Podemos, está plagado de reivindicaciones dramáticas que encubren ese mal estado espiritual interior propio del progre, alejado de la alegría y de la vida. Se sabe que, en los hospitales, desde hace mucho, los médicos practican eutanasia a determinados pacientes aquejados de cáncer terminal y con permiso de pacientes o familiares. No es un plato de gusto, desde luego, para los que hemos pasado por esos trances. Pero el PSOE quiere legislar incluso el dolor como ha legislado los piropos.

LA TRISTEZA SEXUAL DEL PROGRE
Hete aquí otra prueba de que el progre no sabe reír. El piropo. Insultante… especialmente para el que no lo recibe. «¿Crees en el amor a primera vista o tengo que pasar otra vez delante de ti?», «camina por la sombra, no te vayas a derretir, bombón», «¿Desde cuándo las estrellas bajaron a la tierra?», «quien fuera gato para pasar siete vidas contigo»… ¿Algo de todo esto puede considerarse ofensivo, discriminatorio o sexista?

Y, es curioso, porque en el sexo es en donde la izquierda progre pone más el énfasis. El «progre» convierte el placer y la sexualidad en angustia y conflicto. Si por los progres fuera, la heterosexualidad estaría en entredicho y habría que rellenar un cuestionario para garantizar la corrección política del cada coito. Se desconfía del amor y se acepta el sexo sin ninguna restricción… sin embargo, en ningún momento de la historia como en este, esta receta ha generado un número tan elevado de disfunciones sexuales, parafilias, inhibidos y frustrados sexuales que hacen las delicias de la industria psiquiátrica.

Para el progre de estricta observancia, incluso la belleza es sospechosa. Es una exaltación sexista y machista. Mejor ser fea y descuidada, para evitar que te valoren por tu físico y no por tus cualidades (para eso ya está la política de cuotas que algunos proponen que se imponga en todos los puestos de trabajo). El «mens sana in corpore sano», es sexismo puro. La belleza, dicen los progres, puede encubrir bajeza moral. Y es más importante la altura ética (es decir, el progresismo) antes que la belleza siempre engañosa. El ideal femenino progresista es un cuerpo con sobrepeso, descuidado, con más pelo que una orgía de wookies, aspecto iracundo y, eso sí, liberada de cualquier servidumbre sexual…

«El ideal de belleza del progre»

En una vieja canción de montaña se decía: «Sólo palabras limpias, sólo verdades recias…». Todo eso causa rechazo en el progre que preferiría cantar: «Sólo onomatopeyas, sólo corrección política». Y así hemos llegado a donde estamos.

El valor de la risa es curativo. En los 90 hice un reportaje sobre «terapias de la risa». Pero la risa parece prohibida en la casa del progre: ni chistes de gays, ni de gangosos, ni de tartamudos, ni que contengan arquetipos sociales. Si por los animalistas fuera, se prohibirían incluso los chistes de peces («Que le dice un pez a otro… Nada»). Hay que ir con mucho cuidado, de lo que uno se ríe. La sociedad progre libertaria es la más tiránica y restrictiva que se ha conocido desde el ocaso de los dinosaurios. Durante unos años de mi vida, me relacioné con anarquistas: creedme, no hay nada más autoritario que un anarquista, perpetuamente preocupado de ser víctima de las pulsiones autoritarias reflejas y que impone ese criterio a los que están cerca suyo.

—PAPÁ, PAPÁ, YO NO SE REÍR. 
—PUES HAZTE TERRORISTA, IDIOTA...
Si se hubiera realizado un estudio taxonómico sobre el terrorismo político, hubiera resultado, sin duda, que la cara de todos ellos era el reflejo de su alma. No he visto rostros de personas más amargadas y con mayor intensidad de amargura y hundimiento interior, que el de algunos terroristas vascos, cuya opción era simplemente una forma de huir de su triste cotidianeidad y canalizar sus pulsiones de matarifes. Josu Ternera, sin ir más lejos, era el arquetipo del hombre que se olvidó de reír. Y no digamos algunos de los rostros más habituales del independentismo catalán de nuestros días.

Los «indepes», progres entre los progres, son seguramente el fenómeno político que más carcajadas ha generado en los últimos tiempos. Su exigencia de «democracia» y «libertad» cuando ellos mismos quieren imponer a más de la mitad del electorado, la voluntad de menos de la mitad del electorado, su negativa a reconocer que el «procés» ha concluido hace tiempo y nunca tuvo la más mínima posibilidad de prosperar, su defensa de la «identidad catalana» en unos momentos en los que ellos mismos la han desfigurado impulsando el proceso de islamización de Cataluña y esa interpretación de la historia de la que el Institut Nova Història es la quintaesencia, acumulan más carcajadas que las que pueda generar la colección completa de clips de Leo Harlem, Ernesto Sevilla o Faemino y Cansado…

De acuerdo con el autor Miquel Izquierdo i Perán del Institut Nova Història, el El caballero de la mano en el pecho de El Greco sería un retrato de Joan Miquel Servent, es decir, de Cervantes y Shakespeare a la vez, nada más y nada menos.

Entiendo perfectamente que los progres sean los principales defensores del «cigarrillo de la risa». Usted y yo, seguramente, encontramos cada día miles de motivos para estallar en carcajadas (sólo con ver los informativos). Pero cuando se ha convertido la vida en un drama y se han asumido prejuicios y actitudes excéntricas, hace falta un estímulo para reír. De ahí que los progres desde hace 50 años hayan reivindicado el porro como tabla de salvación. Reír a cambio de un número en el sorteo de la esquizofrenia. Buena opción.

SEMBRAR TRISTEZA, EL GRAN LOGRO DEL PROGRESISMO
Los que somos padres, sabemos la satisfacción que produce en la pareja, la gestación y el nacimiento de un hijo. Educarlo siempre es un reto. Hoy, una de las pocas tareas heroicas que se pueden asumir es la de ser padres. Y digo «padres»: es decir, padre y madre. Pero esta fuente de satisfacción es rechazada por el progre, en beneficio de aquella mucho más triste y dramática que es la lucha por el aborto. Quizás este caso sea el más claro en el que el progre opta por la tristeza y lo negativo, antes que por la felicidad y la dicha de ser padres. Por eso, cuando alguien pone ante cualquier otro valor, la discusión sobre el aborto, sospecho de él y de las coordenadas mentales en las que se sitúa: es un progre, es decir, un tipo tristón.

El progre vive y proclama todo lo que ha sido considerado durante 3.000 años de historia de Europa como superfluo, estúpido o, simplemente, aberrante. El progre vive de todo lo que ha sido desechado. No es raro: en tiempo de telebasura, de comida-basura, de cultura-basura, de política-basura, de información-basura, los valores que comparte deben ser, necesariamente, basura. Se alimentan hoy de lo que nadie ha querido consumir ayer. Que les aproveche.

Termino con una imagen espeluznante. Esa analfabeta estructural, verdadera tonta del bote, que ejerce como alcaldesa de Barcelona, ofreció en las fiestas de la Merced un espectáculo absurdo: un estriptís gay para niños. Claro está que la mente de alguien que ya colocó como «asesora de prensa» a una individua cuyo único mérito había sido orinar ante la Puerta de Brandenburgo, o colocar hace unos meses un tobogán, también para niños, en forma de vagina en la Festa de la Terra, demuestra que su cerebro no da más de sí. Es la alcaldesa bajo cuyo mandato Barcelona se ha convertido en capital mundial de la delincuencia. Entiendo perfectamente que cada vez menos barceloneses rían… Sembrar la tristeza, finalmente, es el único logro, el gran logro del progresismo. Yo creo, incluso, que es su única intención.

Fuente: Ernesto Milá

ANULADAS POR FRAUDE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN AUSTRIA...


Contra todo pronóstico, contra lo que cabía esperar, el Tribunal Constitucional austriaco ha declarado nulas e invalidado los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales austriacas. Se trata de una gran victoria de las fuerzas identitarias que apoyaron la candidatura de Norbert Hofer y del FPÖ.

El Tribunal Constitucional estima que las elecciones del pasado 22 de mayo registraron irregularidades generalizadas y que la victoria por el estrecho margen de 30.000 votos recibidos por correo que proclamó al candidato ecologista vencedor, Alexander van der Bellen, no debe ser tenido en cuenta.

Las elecciones deberán repetirse a principios de octubre o a finales de septiembre. A pesar de que el presidente del Tribunal Constitucional ha declarado tras la lectura de la sentencia que «nadie es el ganador, salvo la democracia», lo cierto es que está muy claro quién ha ganado y a quien le han robado votos.

Es la segunda vez en una semana que la Unión Europea sufre una sacudida desde sus cimientos. Después del Brexit, cuando se daba por conjurado el «peligro xenófobo y racista» que hubiera representado una victoria del FPÖ, la UE ha sido la gran perdedora de esta semana. Los partidos que defienden la identidad nacional han impuesto respeto a la legalidad democrática: después de esto ¿quién se atreverá a definir al FPÖ como «peligro para la democracia». El único peligro es el de quienes organizaron sistemáticamente el falseamiento de los resultados y que están del lado de los «partidos eurosumisos».

El escrito de 150 páginas presentado por el FPÖ dando cuenta de todas las irregularidades que tuvieron lugar, fue completado con un pormenorizado estudio del Tribunal Constitucional que añadió otros más: se abrieron los sobres antes del plazo, votaron menores de 16 años. Fueron llamados 90 testigos y muchos de ellos reconocieron que no se cumplió la ley electoral sobre todo a la hora de contabilizar los votos recibidos por correo.

EL FRAUDE EN LAS ELECCIONES AUSTRIACAS FUE MASIVO

De: INFO|KRISIS/Ernesto Milá

Una semana después de las elecciones presidenciales austriacas del pasado 22 de mayo, Heinz Christian Strache, presidente del FPÖ, denunciaba las irregularidades que se habían cometido en las votaciones y en el recuento de los votos, manifestando que, de confirmarse, el partido presentaría una denuncia ante los tribunales. Pasados unos días el 5 de junio, el FPÖ cumplió lo prometido. Poco a poco se han ido sabiendo algunas características del fraude que marcan el camino a otros regímenes para bloquear el ascenso de los identitarios. No solamente hubo fraude, sino fraude masivo.

Heinz Christian Strache

Lo apretado de los resultados (50,3% de los votos para Alexander Van der Bellen, candidato de una heteróclita coalición ecológico-izquierdista (globalista en una palabra) y un 49,7% para el candidato del FPÖ) hace que el porcentaje de votos fraudulentos fuera decisivo. El pasado 8 de junio, Strache, presentó un informe de 150 páginas al Tribunal Constitucional austriaco, en el que presentaba lo que se calificó como «numerosas irregularidades y disfuncionamientos en el recuento de los votos». Obviamente, la parte más impugnada eran los votos por correspondencia que fueron los que dieron la victoria al candidato ecologista, mientras que el recuento en las urnas había dado la victoria a Hofer, candidato del FPÖ. Las irregularidades afectan a ¡97 de las 117 oficinas de voto regionales! que recibieron dichos votos por correo. Al menos 573.000 votos fueron contados antes de que los representantes de la Comisión Electoral estuvieran presentes para garantizar la limpieza del proceso.

El objetivo de esta denuncia formulada por el FPÖ es que se repita el recuento de votos por correo con garantías suficientes. Para ello, el Tribunal Supremo debe dar una sentencia favorable, constatar que la ley ha sido violada y conculcadas las garantías electorales en detrimento del FPÖ y, finalmente, reconocer que el resultado final de las elecciones habría cambiado, lo que parece evidente si tenemos en cuenta el estrecho margen que dio la victoria al candidato siniestro. La sentencia puede demorarse un año.

El hecho de que en estas elecciones, el número de votos recibidos por correo fuese inusualmente alto y que, habitualmente, en todas las consultas electorales anteriores, los votos se repartieron entre todas las candidaturas presentadas, casi en la misma proporción, a los recontados en los colegios electorales, choca con el hecho de que en esta ocasión beneficiaron masivamente al candidato izquierdista, haciendo sospechar un fraude masivo en dicho voto por correo, disparando además todas las alarmas de cara a las próximas elecciones presidenciales francesas de 2017.

La campaña del FPÖ se realizó bajo el lema «Austria primero». La campaña que hubiera dado la victoria a este partido de no mediar el fraude electoral masivo, se centró en la denuncia del multiculturalismo, la inmigración masiva y la globalización. El apoyo masivo de la candidatura de Norbert Hofer se debió al rechazo creciente del electorado hacia el desinterés o la inconsciencia demostrada por el resto de partidos del «establishment» ante el proceso de pérdida de identidad austriaca, el aumento de la violencia en la calle/delincuencia y la falta de respuesta de los poderes públicos.

Norbert Hofer, la cara amable de la derecha europea

Lo más sorprendente es que el fraude en la segunda vuelta de las elecciones austriacas estaba en el aire al conocerse los resultados. Obviamente, los partidos que han gestionado Austria desde 1945, eran perfectamente conscientes de que en esta segunda vuelta había algo nuevo: la posibilidad de que la victoria se les escapara por primera vez en setenta años. No es que estas formaciones «no desearan» la victoria del candidato del FPÖ, es que esta «no podía» producirse. Nadie duda, ni en medios periodísticos ni políticos, que el 2 de mayo, los resultados electorales austriacos fueron falseados en beneficio del candidato ¿progresista?, fraude en el que participaron funcionarios del Estado con el visto bueno de los estados mayores de los partidos del «establishment». El propio presidente de la República saliente, Heinz Fischer, debió reconocer al diario Die Presse el 2 de junio pasado que «deploraba la conculcación inaceptable de las reglas del derecho».

Incluso el abogado constitucionalista Heinz Mayer, miembro del Comité de Apoyo para la elección del candidato Alexander Van der Bellen, ha reconocido que se produjeron «negligencias inconcebibles» en el recuento de los votos por correo. En lo que respecta al presidente de la comisión electoral, Robert Stein, no supo cómo responder a las preguntas de los periodistas que le daban casos concretos de fraude, y solamente acertó a decir: «No podemos aceptar todos los reproches formulados por el FPÖ, pero sería también inconcebible que se pretenda que todo ha pasado conforme a las reglas constitucionales»… Finalmente, el escándalo ha debido ser reconocido por el mismo director de campaña del candidato ecologista, en el curso de unas declaraciones al diario Die Kronen Zeitung, quien ha estimado que los recursos presentados por el FPÖ estaban «justificados».

El «establishment» se resiste a ceder el puesto y está dispuesto a alterar los fundamentos mismos del sistema democrático. Encarcelamiento de los dirigentes de Amanecer Dorado en Grecia, fraude electoral masivo en Francia, asesinato de Pim Fortuyn en Holanda… la pregunta es: ¿Qué harán en Francia para las presidenciales del 2017?

Fuente: http://info-krisis.blogspot.com.es/2016/06/el-fraude-en-las-elecciones-austriacas.html

EL FRONT NATIONAL CONTRA KARIM BENZEMA: ¡QUE SE VAYA A JUGAR A ARGELIA!

De: INFO|KRISIS/Ernesto Milá


La polémica que han generado en Francia las declaraciones de Karim Benzema/jugador del Real Madrid es una falsa polémica. Se quejó Benzema de no haber sido convocado para la Eurocopa «por racismo». Benzema dijo que el seleccionador francés Deschamps «se ha plegado a la presión de una parte racista de Francia».

La cosa tiene todavía más gracia en la medida en que en la selección francesa de fútbol, los jugadores de origen europeo suponen una ínfima minoría. Los nombres de Evra, Sagna, Pogba, N’Golo Kanté, Kingsley Coman, Sissokó y varios más, dan que pensar sobre si queda algo de «francés» en la selección. Difícilmente, el seleccionador Deschamps, podría ser «racista» con Benzema pero no con todos los demás.

Una encuesta publicada el domingo en Francia daba la razón en un 95% a Deschamps. Desde luego, a Benzema no le ayuda las noticias que se conocen sobre su vida: musulmán practicante de origen argelino, observa rigurosamente el ayuno del Ramadán. Los accidentes de tráfico que ha sufrido desde que empezó a jugar con el Real Madrid, en torno a los cuales siempre ha existido un halo de misterio (en uno de ellos iba acompañado de un rapero francés amigo suyo), han sido extremadamente contradictorios. Sobre el rapero, Rohff las noticias que llegan de Francia son, desde luego, poco edificantes: agresión contra los dueños de un comercio hace un par de años que acabó con uno de los empleados en coma.

Tampoco ayuda a la imagen de Benzema el haber mantenido relaciones sexuales con Zahia Dehar, una prostituta francesa de origen magrebí cuando ésta tenía 16 años. En el caso resultó implicado también otro jugador internacional de la selección francesa: Hatem Ben Arfa. Pero lo que ha supuesto la gota que ha desbordado el vaso ha sido su vinculación a la extorsión contra el futbolista francés Mathieu Valbuena. La fiscalía francesa ha acusado a Benzema de pedir dinero a cambio de la no difusión de un vídeo de contenido sexual en donde aparece Valbuena. Desde el 4 de diciembre de 2015, la Federación Francesa de Fútbol vetó a Benzema para la selección hasta que no se aclare judicialmente el caso.

Entre todas las reacciones contrarias a las declaraciones de Benzema, sin duda, la más comentada ha sido la de Marion Maréchal-Le Pen, diputada en la Asamblea Nacional y dirigente del Front National. En su cuenta de Twitter, Marion Le Pen escribió un post/mensaje en el que puede leerse: «Nacido y formado en nuestro país #Benzema se ha convertido en multimillonario gracias a una Francia a la que ahora escupe. Indigno». Y, «¡qué se vaya a jugar a su país si no está contento!».

La posición de Benzema es tan indefendible que incluso el muy multiculturalista y miembro del lobby pro-inmigracionista, Manuel Valls, primer ministro francés ha optado por recordarle que su exclusión no se debe a motivos racistas, sino éticos. Otro tanto le ha recordado Lilian Thuram, ex-jugador de la selección gala, de raza negra, ex-jugador de la selección francesa: «Habría sido extraordinario que Benzema se convierta en el capitán, pero habría hecho falta que fuese impecable/intachable». Y es que está muy extendido en Francia que cuando a un argelino se le cierra alguna puerta, la que sea, éste lo atribuya a «racismo y xenofobia».

Fuente: http://info-krisis.blogspot.com.es/2016/06/el-front-national-contra-karim-benzema.html

INDEPENDENTISMO Y YIJADISMO ¿MISMO COMBATE?

De: INFO|KRISIS/Ernesto Milá


Se acercan elecciones y en las elecciones todo vale, incluso la inmoralidad y la mentira. Todo vale si logra atraer un solo voto. Todo vale, especialmente para políticos degenerados y de moralidad dudosa. No es, por tanto, extraño que en pleno período electoral, fuentes del Ministerio del Interior sostengan la vinculación de 140 islamistas con la CUP y con ERC… lo que tiene como resultado para las mentes sensibles y poco críticas el «confirmar» que el independentismo y el islamismo son lo mismo, actúan de común acuerdo y discurren por idéntica senda. Error en el mejor de los casos y mentira, pura y simple, en el más habitual.

Primero Aznar y luego Zapatero explicaron nuestra presencia en Iraq el primero y en Afganistán el segundo para «combatir el terrorismo», con lo que se tendía a realizar una amalgama entre ETA y… la insurgencia en esos países, cada vez más teñida de islamismo. Y, sin embargo, los dos fenómenos no tuvieron nunca nada que ver. Ahora, el ministerio del interior, ha redescubierto la fórmula. Era casi de cajón que lo hiciera.

Hay que situar las cosas en su justa medida: una cosa es que ERC y la CUP sean islamófilos y, en su papanatismo irreprimible vean en el islamismo implantado en Cataluña a un aliado y otra muy diferente el que la otra parte, los islamistas, consideren al independentismo como su hermano natural. De hecho, el primer y gran problema del soberanismo catalán es la imposibilidad de una Cataluña independiente que, literalmente, se la comerían los islamistas a corto (o cortísimo plazo).

Hasta ahora, el soberanismo catalán ha intentado hacer de los inmigrantes, y de los islamistas en particular, a «nuevos catalanes» como lo hizo antes con los ciudadanos procedentes de otras regiones del Estado. Obviamente, los soberanistas no han advertido una «pequeña diferencia»: entre un murciano y un catalán, entre un gallego y un catalán existe una contigüidad antropológica y cultural, mientras que con un inmigrante magrebí o subsahariano, lo que hay es una brecha antropológica y cultural. Sólo el tiempo disipa las quimeras y las fantasías y al soberanismo catalán le queda mucho por sufrir y por experimentar en este terreno.

Sobre Terra Lliure y las mediocridades soberanistas que participaron en lo que fue casi un juego de niños, cabe recordar que esta organización fue prácticamente inofensiva salvo para sus propios militantes que tenían la mala costumbre de que les estallaban las bombas que manipulaban en las manos (tres muertos propios y una víctima involuntaria causada en el curso de un atentado). Si no los llegan a detener, hubieran terminado todos haciéndose daño. El terrorismo no ha sido nunca un peligro en Cataluña y el soberanismo nunca ha tenido más garras que las de un minino recién nacido.

Terra Lliure

Negamos que en Cataluña haya existido terrorismo digno de tal nombre. En realidad, ha sido un simulacro, lo más habitualmente un juego de niños, lanzados por «armadores» y capitanes araña que tuvieron a bien situarse en la sombra. Nada más. En Cataluña no ha habido más terrorismo que el de ETA y del GRAPO, ayer. Y hoy no hay más redes terroristas que las islamistas. El resto es pura ficción.

Pensar en la colusión entre ERC y la CUP con el terrorismo islámico no pasa de ser un recurso pre-electoral, apto solo para votantes poco críticos y que satisface puntos de vista simplistas y conspiranoicos. La realidad, está en otro lugar. Ambos partidos, por muy islamófilos que se presenten olvidan el hecho esencial: la extrañeidad del islamismo en Cataluña y su inintegrabilidad en la sociedad catalana (como no se ha integrado en lugar alguno de Europa).

Fuente: http://info-krisis.blogspot.com.es/2016/06/independentismo-y-yihadismo-mismo.html

LA IGLESIA... ¿SABE A DÓNDE VA? ¿O VA A DÓNDE LA ENVÍA EL MUNDIALISMO?



En 2006, Benedicto XVI en el curso de una homilía en Ratisbona se atrevió a recordar la existencia de un vínculo entre «violencia» e «islam». En la actualidad, el «multiculturalismo» está instalado entre las ruinas de la Iglesia. ¿Dónde están las «misiones» evangelizadoras? En Filipinas, en Brasil, en África. Nunca en Europa: el primer continente en el que arraigó el cristianismo y en el que desde hace cuarenta años sigue un proceso creciente de debilitamiento. Tampoco las comunidades cristianas de Oriente Medio (que existen desde antes incluso que las europeas) merecen mucha atención por parte del Papa Bergoglio.

En efecto, entre los últimos viajes pastorales del Papa no se encuentra ningún país Europeo: Brasil. Corea, Kenia, Uganda, Filipinas, México, Albania (Albania pertenece al mundo islámico más que al europeo)… Europa no es, desde luego, una prioridad para la Iglesia. Y esto es lo que sorprende: cuando Bergoglio recibió el Premio Carlomagno el pasado 6 de mayo, amonestó a los gobiernos y a la sociedad europea, por la actitud tomada ante la inmigración y, entre otras barbaridades de traca, el «infalible» Bergoglio explicó con una seriedad pasmosa que «La identidad de Europa es ,y siempre ha sido, una identidad multicultural». Y, para colmo, como si no estuviera suficientemente clara su alineación con el «mundialismo» defendió la necesidad de «alcanzar una nueva síntesis» en un lenguaje parecido al de la new–age o los sectores más extremos de la ideología mundialista. Nadie puede dudar de que cuando Bergoglio alude a esa «nueva síntesis» está aludiendo, igualmente, al fin de la Iglesia. Lo que es peor, a la renuncia a resistir, a contraatacar o, simplemente, a defender las propias posiciones.

Sus viajes a Lampedusa y a Lesbos, para solidarizarse con los inmigrantes, van en la misma dirección. Así mismo, es extraño que al hablar de Europa, nunca aluda a la Europa de las Naciones, sino, significativamente, a la «Europa de los pueblos» dando por sentado que las comunidades de inmigrantes forman pueblos «diferenciados» de los europeos (como, por lo demás, ellos mismos se encargan de demostrar cada día siendo impermeables a la «integración»).

Por supuesto, Bergoglio coloca especial énfasis en no ofender al islam ni siquiera por todo aquello que están haciendo algunos fieles islámicos y que resulta indefendible: ha permanecido silencioso ante los avances (y la intolerancia) del islam africano; no ha dicho nada sobre los secuestros de niñas practicados por Boko Haram. Sus labios no se abrieron para protestar contra la sentencia de muerte sobre la sudanesa Meriam Ibrahim por el hecho de ser cristiana y cuya liberación se debió a otros. También cayó sobre Asia Bibi, que cumplirá dentro de poco cinco años a la espera de su ejecución por ser «infiel», ni ha respondido a las dos cartas que ésta le envió. ¿Por qué Bergoglio se obstina en ignorar las vergüenzas generadas en el mundo islámico? Por lo mismo que ha abandonado al catolicismo europeo y a las comunidades cristianas de Oriente: porque el Islam es la pieza fundamental de la doctrina que ha asumido, el «mundialismo».

Una de las noticias que hoy difunde la agencia de prensa vaticana es: «La Iglesia italiana abre sus puertas para acoger a la avalancha de inmigrantes» y exalta la actitud del párroco de Ventimiglia que abrió las puertas de su iglesia a 70 extranjeros que hasta ahora estaban albergados en el campamento de refugiados de la zona. El obispo de la zona declaró que estaba preparando el edificio del seminario provincial para idéntico fin. Por supuesto, la totalidad de inmigrantes albergados son musulmanes.

Localización de la ciudad de Ventimiglia

Se puede ignorar la realidad, pero ésta, antes o después, termina imponiéndose: políticas y actitudes como la adoptada por Bergoglio solamente pueden servir para construir minaretes sobre la ruina de las iglesias. Y, para colmo, en Europa.

Nadie controla el kale borroka barcelonés...

De: INFO|KRISIS/Ernesto Milá

La presencia de un diputado de la CUP en los incidentes que se han producido a lo largo de toda la semana en torno al «banco expropiado» de Gracia, ha podido dar la sensación de que este grupo «controlaba» a los okupas responsables de los incidentes. En realidad, no es así: los tres grupúsculos que han actuado en Barcelona: el independentista revolucionario (IR) y los anarquistas (Negres Tempestes y Áurea Negra) son completamente incontrolables. Harina de otro costal es que la CUP, y más en concreto, alguno de sus diputados, —Josep Garganté, en concreto— hayan querido dar la sensación de que tienen algún ascendiente sobre este movimiento.

De hecho, de lo que se está quejando el ayuntamiento de Barcelona es de que, en la actualidad, no tiene interlocutor válido. Estos grupos, simplemente, se niegan a negociar: en realidad, se niegan a cualquier cosa que no sea el que les dejen hacer lo que les dé la gana, sin ningún tipo de limitación. Con tal de que el ayuntamiento, claro está, les pague la luz, el recibo del agua y del gas, el alquiler, el IBI, la antena de televisión, la tasa de basura, los gastos de comunidad y las reparaciones (incluso los atascos en los fregaderos), algo de lo que tendrá que responder el anterior alcalde de Barcelona, Xavier Trías, que compró la «paz social» costeando 65.000 euros a los okupas del «banco expropiado» para que solamente molestaran a los vecinos, pero no para que una desocupación que hubiera podido tener los mismos efectos que la de Can Vies hace dos años, hubiera sacado a flote ante toda la opinión pública la existencia del problema. Trías, en efecto, puede ser procesado por «malversación de caudales públicos».

C.S.A. Can Vies, Barcelona-Sants

Los incidentes de Can Vies sacaron a la superficie algo que ya existía, como mínimo, desde finales de los años 90: la existencia en Barcelona de un fuerte y agresivo movimiento okupa que había ido consolidándose a medida que, tanto en Cataluña como en Barcelona, se evidenciaba la debilidad de los poderes públicos. Tanto el GRAPO como ETA, en los últimos años de existencia, habían hecho del movimiento okupa barcelonés un campo preferencial de captación. Pero, al mismo tiempo, pronto se evidenció que el mundo okupa era muy permeable a las infiltraciones policiales. El GRAPO, prácticamente, resultó desarticulado completamente por depender en su última etapa de estos círculos. Otro tanto le ocurrió a ETA que, a partir de 1998 evitó completamente captar en esos medios.

En cuanto al independentismo catalán, siempre ha permanecido al margen y de espaldas a estos colectivos. Básicamente, los pequeños grupos okupas barceloneses están compuestos por anarquistas, buena parte de los cuales proceden de Italia y de Chile. En lo que se refiere a la CUP, siempre ha intentado «abrirse a movimientos sociales», de ahí que haya hecho causa común con los okupas barceloneses… pero eso no implica ni que los «controle», ni mucho menos que los dirija, ni siquiera que tenga la más mínima influencia sobre ellos.

Los incidentes de Can Vies, hace dos años, demostraron la excepcional violencia que estos grupúsculos desempeñan. Ante ellos, tienen a unos Mossos d’Esquadra con órdenes expresas de evitar solamente destrozos en el mobiliario urbano, pero sin realizar detenciones (una detención excita en la noche siguiente la violencia de estos grupos para pedir la libertad del detenido). En Can Vies se llegó a la absurda situación de que, una vez realizado en desalojo, se procedió a la demolición del inmueble, pero la violencia de los incidentes hizo que los trabajos se interrumpieran y el inmueble, medio demolido, se entregara de nuevo a los okupas.

La debilidad congénita de las autoridades catalanas procede del tiempo en que Joan Saura, dirigente de Iniciativa per Catalunya-Verds, estuvo al frente de la Consellería de Interior. Durante ese tiempo, puso especial énfasis en que los Mossos d’Esquadra respetaran los «derechos humanos». Durante el mandato de Saura en interior (2006-2010), la situación se «pudrió» en Barcelona y el movimiento okupa, reforzado especialmente por activistas italianos, se convirtió en «intocable». Las cosas no variaron con la presencia de su sucesor Felip Puig (CiU), en el cargo.

En este momento, con el proceso soberanista empantanado, con el apoyo de las CUP al gobierno Puigdemont en el aire, parece difícil que el gobierno de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona opten por una solución de fuerza, o simplemente que piensen exclusivamente en el bienestar de los vecinos (antes de que los incidentes violentos hayan alterado su vida, años de fiestas, broncas, ruidos, les han causado molestias constantes). De momento la alcaldesa de Barcelona ha transferido la responsabilidad de la crisis y su solución… a los «vecinos».

Las fotos y los vídeos de los incidentes muestran una brutalidad que solamente tuvo precedentes en Barcelona hace dos años en los incidentes de Can Vies. Unos destrozos y una violencia de la que solamente son responsables los que han permitido la degradación de la vida ciudadana en Barcelona con su falta de autoridad. Cuando se paga para comprar la «paz social», el precio, siempre, resulta demasiado alto.

Fuente: http://info-krisis.blogspot.com.es/2016/05/nadie-controla-el-kale-borroka.html