Mostrando entradas con la etiqueta Teosofía Original. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teosofía Original. Mostrar todas las entradas

MAITREYA A LA LUZ DE LA VERDADERA TEOSOFÍA

 

«Maitreya Buda (el último Bodhisattva o Visnú en el avatar de Kalki) el décimo 'mensajero' esperado en la tierra. (…) Pero éste será la Única Sabiduría y se encarnará colectivamente en toda la humanidad, no en un sólo individuo». (Lamas And Druses Article by H. P. Blavatsky, The Theosophist, June, 1881).

Algunos términos de búsqueda utilizados con frecuencia por los visitantes de este sitio son «Blavatsky y Maitreya», «Teosofía/Maitreya» y «¿qué dijo Blavatsky sobre Maitreya?» Debido a que muchas personas se han estado preguntando sobre este tópico, pensamos que era necesario aclarar varios puntos al respecto.

Para algunos puede ser sorprendente, pero en realidad Blavatsky dijo muy poco acerca de Maitreya. El énfasis del Movimiento Teosófico en dicho personaje no comenzó hasta 1909, 18 años posteriores a la muerte de Blavatsky, y este enfoque fue iniciado por un «teósofo» inglés muy controvertido llamado Charles Webster Leadbeater.

En 1906 Leadbeater fue expulsado de la Sociedad Teosófica luego de admitir bajo juramento que realizó actos sexuales con niños a su cuidado. Sin embargo, sólo un par de años después Annie Besant —que pronto se convertiría en presidenta de dicha Sociedad— invitó a Leadbeater a reingresar y lo admitió para gran sorpresa y disgusto de muchos miembros.

El hecho de que Leadbeater nunca cambió su derrotero se desprende del enorme cúmulo de acusaciones, informes por testigos, quejas, casos judicializados e investigaciones policiales que continuaron acosando el resto de su carrera teosófica en todo el mundo hasta su muerte en 1934. Su permanente obsesión sexual y abuso infantil han sido bien documentados por varios investigadores, particularmente en el extenso estudio biográfico de Gregory Tillett llamado «The Elder Brother: A Biography of Charles Webster Leadbeater» y el documento en http://blavatskyarchives.com/ton2.pdf que contiene transcripciones legales inalteradas, informes jurídicos, confesiones y cartas gráficas escritas por Leadbeater a muchachos bajo su cuidado.

Para aquéllos que puedan tolerarlo, se puede encontrar más información en nuestros artículos «El 'cuerpo etérico' no existe» y «El caso Leadbeater».

En 1909 y poco después de ser readmitido y elevado a un lugar prominente por Besant, Charles afirmó haber descubierto a través de sus supuestos «poderes clarividentes» y «espirituales» que «la llegada de Maitreya era inminente». Pero debemos saber que esta «venida» es inicialmente una doctrina budista, pues se dice que Gautama Buda declaró que el próximo Buda vendría 5.000 años después que Él y sería aludido por el nombre indio de Maitreya.

Puesto que Gautama vivió hace 2.600 años, esto significaría que Maitreya no aparecerá en escena hasta dentro de otros 2.400. No obstante, Leadbeater aseveró que Maitreya primero se dejaría ver como Bodhisattva y Maestro del Mundo y más tarde sucedería a Gautama como Buda. Es más: anunció que Cristo y Maitreya son «la misma persona» y según él este ser —a quien llamó «Cristo-Maitreya» o «Señor Maitreya el Cristo»— era un «alma muy avanzada» que vivía en un cuerpo físico de nuestro plano tangible en algún lugar del Himalaya, y que eclipsó al «Maestro Jesús» al trabajar espiritualmente con él durante los tres años del ministerio público de este último. Así, de acuerdo con esta línea de pensamiento Jesús y Cristo son dos seres distintos.

Al parecer, sin perturbarse u olvidando el hecho de que comparar a Maitreya con Cristo es ofensivo para la mayoría de budistas y cristianos, Leadbeater declaró que la llegada de aquel avatar (o en otras palabras «Segunda Venida de Cristo») estaba cerca y tenía intención de reaparecer en el planeta por medio de otro individuo, esta vez un joven indio llamado Jiddu Krishnamurti, a quien Leadbeater había visto jugar cierto día en una playa india cercana al cuartel general de la Sociedad Teosófica en Adyar.

Jiddu Krishnamurti, fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual indio-estadounidense. Sus principales temas incluían la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global.

Para gran angustia del padre de Krishnamurti —que consideraba a Leadbeater como depredador e influencia corrupta para todos los niños— finalmente Charles y Besant lograron tomar la custodia del joven y así lo entrenaron cuidadosamente por los siguientes veinte años para su «misión» (y en lugar de «preparación» algunos podrían llamarlo «lavado de cerebro»). Para obtener más detalles sobre este período, véanse el libro de Tillett ya citado o cualquiera de las biografías en profundidad de Krishnamurti.

Basta con decir que al igual que Leadbeater, Besant y miles de teósofos en todo el mundo esperaban que Krishnamurti comenzara a desempeñar públicamente su papel, permitiendo así que se concretara la venida de Maitreya/Cristo; pero aquél niño, ahora convertido en un hombre inteligente, sorprendió a todos en 1929 al pronunciar un discurso en el cual renunciaba a esa posición, asegurando a sus oyentes que no era el vehículo para «Cristo-Maitreya» y que de hecho no existía tal personaje para posteriormente separarse de los teósofos. Cuando unos cincuenta años más tarde le pidieron que se refiriera a sus recuerdos sobre Leadbeater, Krishnamurti respondió: «Todo lo que diré sobre ese hombre es que era el mal».

Decepcionado, pero imperturbable, Leadbeater continuó promulgando la idea de que el «Señor Maitreya» regresaría pronto, pero los detalles exactos de cómo iba a ocurrir esto ahora se tornaron algo confusos y mal definidos. Más de 15.000 miembros dejaron la Sociedad Teosófica durante este período y Leadbeater murió unos años más tarde, pero no sin antes intentar organizar y ventilar el arribo de la «Madre del Mundo», aparentemente una especie de «segunda aparición de la Virgen María» mediante una joven india que, según él, era el vehículo elegido para este fin, tal como supuestamente fue Krishnamurti en el caso del «Maestro Mundial».

Pero para ese entonces, un número relativamente alto de teósofos había dejado de prestar atención a sus diversos planes y la idea nunca se concretó, pues se percataron que Leadbeater era un fraude consciente o simplemente estaba muy engañado.

Varios años después de aquel anuncio en 1909, una cristiana inglesa y devota llamada Alice Bailey se unió a la Sociedad Teosófica de Adyar y comenzó a estudiar con entusiasmo las enseñanzas de Leadbeater y Besant; sin embargo, más tarde se separó de la colectividad y comenzó su propia organización conocida como «Lucis Trust», además de la «Escuela Arcana». A lo largo de treinta años Bailey publicó más de veinte libros, de los cuales casi todos afirmaban haber sido «dictados directamente» por un «maestro tibetano» llamado Djwhal Khul.

Así como varios años antes Besant y Leadbeater eligieron rechazar, alterar y suprimir las enseñanzas teosóficas originales de H.P. Blavatsky y presentar las suyas en su lugar, la versión de «teosofía» que se encuentra en los libros de Bailey perpetúa los mismos inventos de ambos contradiciendo todos los postulados genuinos en casi su totalidad y prácticamente no hay nada en  común con aquéllos. Para más detalles al respecto véanse «El pseudo-ocultismo de Alice Bailey» y ¿«Maestro del Tíbet o sacerdote cristiano»? 

Desde su primer libro, Bailey demostró fe en Leadbeater al promulgar la enseñanza de que se avecinaba la segunda llegada de Cristo-Maitreya, y siempre escritos en tono claramente cristiano, estas obras desarrollaron un énfasis cada vez mayor en el tema hasta que en el momento de su muerte (1949) se hallaba escribiendo para abordar otros detalles. Informó a sus lectores que Maitreya adoptó una decisión definitiva en la Luna Llena de Géminis para 1945 con objeto de reaparecer públicamente en la escena mundial y en persona tan pronto como finalizaran los preparativos necesarios.

Aparentemente este personaje tenía intenciones de volar en avión desde su retiro en Asia y dar a la Humanidad la nueva enseñanza espiritual que necesita para producir la civilización y el vigor en la nueva Era de Acuario, aunque estaba implícito que en realidad no era probable que lo hiciera hasta después del año 2025; mientras tanto, el deber «inmediato y urgente» de los seguidores de Bailey era permitir que todo el mundo lo supiera y allanar el camino para el evento auspicioso mediante el pronunciamiento constante de una plegaria titulada «La Gran Invocación».

Aún admitiendo sin lugar a dudas su compromiso cristiano y que naturalmente prefirió el nombre de «Cristo» a «Maitreya» —y por tanto se refirió a éste en muchos libros únicamente mencionando al primero— dejó claro que ella estuvo totalmente de acuerdo con Leadbeater en cuanto a que Cristo y Maitreya «eran lo mismo».

En las últimas décadas, numerosas personas han afirmado ser Maitreya, al igual que muchos pretendientes a lo largo de la historia aseguraron encarnar a Jesús. Al mismo tiempo, los seguidores de Bailey y otros pseudoteósofos continúan difundiendo sus enseñanzas «leadbeaterianas» mientras que Benjamin Creme en Londres (acólito de Bailey) asegura a su amplia audiencia internacional que Cristo-Maitreya ha regresado y vive oculto en esa ciudad británica desde 1977, esperando pacientemente (cuando no sobrevuela en su «nave especial») el día en que por fin pueda revelarse al mundo. Mientras tanto, cientos o miles de entusiastas «promediumnidad» inundan internet diariamente con los «mensajes más recientes» recién llegados de Maitreya —y todos contradictorios entre sí— para quienes cada uno de ellos afirma ser el portavoz elegido.

Según él, la segunda venida profetizada por muchas religiones será en la forma de «Maitreya». Creme sostiene que Maitreya es el maestro que todas las religiones señalan y esperan. Siempre según Creme, este «maestro» ha recibido varios nombres, tales como: el Cristo, Mahdi, Krishna, o el Mesías. Creme dice que Maitreya es el «Avatar para la Era de Acuario».

Todas estas sandeces de fantasía e ilusión psíquica se remontan directamente a Leadbeater, quien hizo más daño a la causa de la espiritualidad moderna de lo que muchos han podido imaginar.

Hemos proporcionado esta descripción general de todo el asunto para demostrar lo extremadamente diferentes que son las enseñanzas teosóficas genuinas sobre Maitreya con respecto a este material posterior. Antes que revisemos lo poco que H.P. Blavatsky tenía que decir sobre Maitreya, debemos aclarar que la Sociedad Teosófica particular que fue comandada por Besant y Leadbeater en realidad es sólo una cuarta parte de todo el Movimiento Teosófico.

En consecuencia, es más correcto referirse a esa organización como «Sociedad Teosófica de Adyar» para evitar el error de pensar que es «la» colectividad homónima. De hecho existen tres estamentos internacionales diferentes y no relacionados que se denominan «Sociedad Teosófica». Una de ellas tiene su sede en Adyar (India), otra se ubica en Pasadena (California, EE.UU.) y la tercera, anteriormente asentada en Point Loma (en el mismo estado) tiene actualmente su base en Países Bajos. También se encuentra la Logia Unida de Teósofos, una asociación que también tiene alcance mundial. De estas cuatro ramas principales del Movimiento Teosófico sólo la Sociedad Adyar acepta las enseñanzas Leadbeater/Besant, mientras que las otras tres no tienen ninguna relación con ellas y se mantienen fieles a H.P. Blavatsky y William Q. Judge.

Lo que Blavatsky señaló acerca de Maitreya se puede resumir en los siguientes extractos y con referencias incluidas para aquéllos que deseen explorar con mayor profundidad:

*«Ningún teósofo verdadero aceptará jamás la noción de un Cristo encarnado o corporal o la 'segunda venida' de tal ser» («On Pseudo-Theosophy»).

*«Aquéllos que creen que Cristo es una persona o entidad son 'ignorantes'» («The Esoteric Character of the Gospels»).

[No hace falta decir que Blavatsky jamás comparó a Cristo con Maitreya, pues como ya dijimos todo eso fue un invento de Leadbeater. Según H.P.B. y los Maestros que la entrenaron, «Cristo» es sólo el nombre de un Principio espiritual, y además su visión de Jesús se puede encontrar en «Demoliendo mitos del cristianismo»].

*«En realidad, la enseñanza budista sobre la venida de Maitreya, el futuro Buda, se refiere al mismo evento futuro de la aparición del Avatar Kalki profetizado en las escrituras hindúes y el Sosiosh de la tradición zoroástrica. Son nombres diferentes para el mismo asunto» («The Theosophical Glossary», p. 202).

*«Como dicen los hindúes, es cierto que el Avatar Kalki (es decir, el Buda Maitreya) no aparecerá en la Tierra hasta el final del Kali Yuga, y ésta última es la 'Edad Oscura' que la humanidad está pasando actualmente. Comenzó hace 5.000 años 'en el momento de morir Krishna' y no terminará hasta aproximadamente el término de la Sexta Raza-Raíz. Ahora nos hallamos en la Quinta Raza e incluso el amanecer de la Sexta todavía está aún a miles de años en el futuro» («La Doctrina Secreta», 1: 384, 2: 483).

*«No aparecerán más 'Salvadores de la Humanidad' durante el resto del Kali-iuga. Ya se ha dado todo el conocimiento espiritual y la enseñanza que el hombre necesita, y ahora le corresponde a él hacer un esfuerzo y usarlo realmente» («La Doctrina Secreta» 1: 384, 2: 483).

El demonio Kali intenta matar una vaca y es detenido por el rey ario Parīkṣit, descendiente de los Pándavas. En nuestra civilización lo más parecido podría ser un socialista.

*«La procreación física y sexual no es más que una fase pasajera en la evolución humana. Poco a poco se modificará más adelante en la presente Quinta Raza-Raíz y desaparecerá en forma gradual durante la Sexta Raza. En las escrituras hindúes como el Visnú-purana se indica que cuando el avatar Kalki llegue al final del Kali-iuga, la procreación será únicamente por medios espirituales en lugar de fisiológicos, y los ocultistas más eruditos afirman esto porque lo saben». («La Doctrina Secreta», 2: 406, 415, 420, 483).

[En cuanto a la duración del Kali Yuga, las enseñanzas de H.P.B. y los Maestros siguen la cronología hindú que sostiene que éste es un período de 432.000 años, es decir, ¡desde que comenzó hace poco más de 5.000 años, esto significa que quedan casi 427.000 más! Pero en «La Doctrina Secreta» Blavatsky afirma varias veces que los números, cifras y cálculos reales deben permanecer en secreto y no pueden darse a conocer. Por lo tanto, no estamos obligados a cumplir estrictamente con la extensa cronología hindú, pero aún así el dato es evidente pues se dice que todavía quedan miles de años para el Kali-iuga y que el final de la Sexta Raza y el comienzo de la Séptima (momento en que aparecerá Maitreya) está muy lejano ya que todavía nos hallamos en la Quinta Raza].

*«Maitreya será el último de los Avatares y Budas y restablecerá la justicia sobre la Tierra». («La Doctrina Secreta», 1: 470, 2: 483).

*«En cierto sentido, todos los avatares y salvadores del mundo son encarnaciones del Logos Universal. Este también será el caso con la venida del Buda Maitreya». («La Doctrina Secreta», 1:470).

*«Existe algún tipo de conexión misteriosa o incluso de identidad entre Maitreya y Aryasanga, también conocido como Asanga. Éste último fue Arhat y discípulo directo de Gautama Buda en la India hace 2.600 años y fundó la primera escuela Yogacharya (…) la temprana academia Yogacharya de budismo puro que no es ni septentrional ni austral, sino absolutamente esotérica (…) ninguno de los libros Yogacharya genuinos se ha hecho público o comercializable».

Yogacharya es bien conocida como una escuela de filosofía budista, pero de ésta es sólo la versión posterior que el público tiene algún conocimiento. El sistema Yogacharya original siempre ha permanecido oculto y así su existencia y enseñanzas son desconocidas para las masas. Helena Blavatsky y sus Maestros Adeptos de la Hermandad transhimaláyica pertenecen a la escuela de budismo Yogacharya esotérica (véanse «Alaya, el Alma Universal» y “El 'yo' y el 'no-yo' en el budismo y la teosofía). Como se ve en esos textos fue Aryasanga quien creó dicha escuela, pero prácticamente la misma descripción y detalles dados para Aryasanga en «The Theosophical Glossary» también se especifican en la entrada para «Maitreya», donde también se describe a este último como un Arhat durante la época de Buda y luego estableció «una escuela filosófico-esotérica».

Estatua representando a Asanga, Templo Kofukuji, Nara, Japón

En la tradición budista tibetana siempre se sostiene que Aryasanga tenía una estrecha relación con el futuro Buda Maitreya, que durante sus períodos de intensa meditación ascendía a otros planos y allí recibió enseñanzas especiales de aquél que luego registró en cinco obras conocidas como los «Cinco libros de Maitreya». En el artículo «La Naturaleza de Buda» se dice que uno de esos textos llamado Uttara Tantra o Ratnagotravibhaga —recientemente traducido y publicado en inglés— es uno de los favoritos para los Maestros, pero también existe un texto secreto de Maitreya mencionado por H.P.B., el cual utilizó (como escribió a A.P. Sinnett) al componer «La Doctrina Secreta» con los Maestros K.H. y M.

*Independiente de quién o qué sea realmente Maitreya, el evento futuro conocido simbólica y alegóricamente como la 'Venida de Maitreya' o 'del Avatar Kalki' no será la aparición de un avatar individual o la figura de un mesías personal como se piensa a menudo, sino la encarnación de la sabiduría suprema (Adi-Buddhi en terminología teosófica) en toda la humanidad o en sentido colectivo; pero Blavatsky también afirma que no se puede decir ni explicar más sobre este tema porque aún no ha llegado el momento de nuevas aclaraciones. (artículo «Lamas and Druses»).

Y eso resume todo lo que H.P. Blavatsky enseñó acerca de Maitreya.

Hay dos objeciones principales que a veces se plantean en relación con lo anterior. Algunos dicen: «Pero ya hemos tenido suficiente de Kali-iuga y ahora necesitamos la Edad Dorada (Satya Yuga) en lugar de la oscura. Realmente no tendremos que soportar miles de años más de oscuridad, ¡y es hora de que comience la siguiente!»

A esto responderíamos: «¿Realmente crees que tus deseos personales y visión emocional del asunto pueden dominar la gran Ley Cíclica y alterar su rumbo destinado? Ninguno de nosotros desea prolongar el Kali-iuga, pero no tenemos nada que decir al respecto. La Ley siempre funciona y procede exactamente como debe y no se detiene sólo porque "los pequeños seres humanos estamos hartos del curso que hemos adoptado". El Kali-iuga terminará a su hora señalada y no antes... y ese momento no llegará hasta miles de años más».

Una objeción planteada con frecuencia por estudiantes de Alice Bailey y los seguidores de Leadbeater, Torkom Saraydarian, Benjamin Creme y otros es ésta: «No se dio el momento adecuado durante la vida de Blavatsky para anunciar que la reaparición del Cristo-Maitreya estaba cerca. Ella lo sabía todo, pero a propósito nunca dijo nada al respecto porque no tenía autorización. De aquí el rol de los teósofos posteriores que difundieron esa enseñanza».

A tal sofistería contestamos: «¿Qué evidencia tienen ustedes para esto, aparte del hecho de que convenientemente les permite descartar todas las discrepancias importantes y evidentes en un intento de dar más “peso” a sus creencias preferidas? Y en segundo lugar, ¿realmente no les molesta que esta enseñanza central se origine a partir de un pederasta confeso (Leadbeater)? Por desagradable y desafortunado que sea, es un hecho que no puede negar ni ocultar, sin importar cuántas veces se mantenga bajo la alfombra. ¿O creen ustedes que los Maestros usan a esas personas como sus "agentes" y "mensajeros", a pesar de sus repetidas declaraciones escritas de que el discipulado requiere la máxima pureza moral?»

Fue la propia Blavatsky quien acuñó el término «pseudoteosofía», y en su artículo homónimo hizo algunas declaraciones que resultaron ser proféticas, comentando incluso que sería mejor para la Sociedad Teosófica perder a casi todos sus miembros que «convertirse en un espectáculo para el mundo a través de las exageraciones de algunos fanáticos y los intentos de varios charlatanes para beneficiarse de un programa ya hecho. Estos, al desfigurar y adaptar el ocultismo a sus propios fines inmorales y asquerosos, traen desgracia a todo el movimiento».

Continuó diciendo: «Si los falsos profetas de la teosofía deben dejarse intactos, los verdaderos estarán muy pronto confundidos con lo falso, como ya ha sucedido. Es casi el momento de aventar nuestro maíz y tirar la paja», y agrega que «los falsos profetas, los pretendientes» y «los papanatas de mente débil» deben ser desafiados porque «no creemos en permitir la presencia de elementos falsos en la teosofía».

En una carta escrita no mucho antes de que falleciera Willam Judge, su colega y co-fundador de la Sociedad Teosófica en Nueva York, H.P.B. aseveró: «La noche anterior, sin embargo, se me mostró una visión general sobre el estado actual de la teosofía y sus sociedades. Vi a algunos teósofos serios y confiables en una lucha a muerte con el mundo en general, y con otros miembros nominales y ambiciosos. Los primeros son más numerosos de lo que podéis pensar, y prevalecieron a medida que os manteníais en Estados Unidos, si sólo permanecéis firme en el programa de los Maestros y fiel a vos mismo. Y anoche lo vi [Maestro M.] y ahora me siento fuerte, como si me volviera el alma al cuerpo para luchar por la teosofía y los pocos individuos leales hasta mi último aliento».

Y hoy los estudiantes de H.P. Blavatsky están decididos a hacer lo mismo, listos para luchar por la verdadera teosofía hasta su último aliento si es necesario, independientemente de cuántos puedan sentirse «ofendidos».

«Éstos son algunos de nuestros enemigos más insidiosos. Al amparo de la filosofía de la Sabiduría-Religión consiguen crear una jerga mística que, por de momento, es efectiva y les permite engañar a los aspirantes ocultos e inclinados místicamente aunque ignorantes, y guiarlos como ovejas en casi cualquier dirección con la ayuda de una muy pequeña cantidad de clarividencia. (…) El karma los alcanza cuando menos se espera. Pero ¿es posible que nuestra Sociedad se mantenga alerta y siga siendo respetada, a menos que sus miembros estén preparados en el futuro, como un sólo cuerpo teosófico, para lidiar con calumnias y esas viles caricaturas de sus ideales más elevados?» (H.P. Blavatsky, «Five Messages to the American Theosophists», p. 15-16, segundo mensaje).

EL PRINCIPIO CRÍSTICO O CHRISTOS


De acuerdo con la teosofía original (escritos y enseñanzas de los Maestros y HPB, a quien llamaron su «agente directo» y/o mensajera). Cristo no es un ser o entidad de ningún tipo. Tampoco es otro nombre para Maitreya, ni el «Maestro de Maestros» ni el «Instructor del Mundo». Y tampoco existe semejante «verdad» como la «segunda venida» o «reaparición» de Cristo, pues éste nunca tuvo una primera llegada, jamás ha aparecido ni podrá presentarse.

¿Por qué? Simplemente porque Cristo (del griego Christos) es un término simbólico para el Principio Divino del Espíritu puramente impersonal y universal que está presente en todo.

Estas ideas que acabamos de mencionar brevemente NO son parte de la teosofía, sino constituyen el foco de un sistema muy contradictorio que es difundido como tal y de hecho se deriva casi en su totalidad de revelaciones clarividentes y autoproclamadas de C.W. Leadbeater, casi 20 años después que falleciera H.P.B. La verdadera y trágica historia sobre el engaño y abuso que rodea a esta farsa pseudoteosófica se ha relatado en los artículos «Maitreya a la luz de la Teosofía Original», «¿Maestro del Tíbet o sacerdote cristiano?» «El caso Leadbeater» y «La conspiración jesuita y la Iglesia Católica Romana».

Las palabras de los Maestros y H.P.B. muestran claramente que las ideas sobre Cristo presentadas y popularizadas por C.W. Leadbeater, Annie Besant y Alice Bailey —por no mencionar a sus «continuadores» como Torkom Saraydarian y Benjamin Creme— en su opinión no son nada sino blasfemia, ignorancia y contenido antiteosófico. No representan a la «sabiduría eterna» y son supersticiones cristianas y mentiras teológicas reenvasadas para un público moderno y crédulo que se mantiene adrede en la oscuridad respecto a sobre qué aborda realmente la teosofía, y al mismo tiempo no son lo suficientemente valientes para abandonar su preferencia personal por la religión cristiana y su figura del
«Salvador».

La mayoría de quienes hoy se autodenominan «cristianos esotéricos» o «gnósticos» no representa nada de eso. ¿Cuántos de ellos realmente conocen la profunda filosofía subyacente y el significado del cristianismo gnóstico prístino y los evangelios relacionados con él? ¿Cuántos de ellos tienen una verdadera comprensión de la teosofía real, la enseñanza esotérica que subyace a todas las religiones del mundo? Por esto mismo HPB una vez escribió: «Hasta ahora sólo he encontrado cacofonía y confusión en las opiniones de los esoteristas cristianos».

Entonces, ¿qué tiene que decir el gnosticismo real acerca de Cristo o Christos? ¿Cómo se ve este concepto en las genuinas enseñanzas teosóficas? La siguiente compilación de citas lo dejará en claro y también servirá para resaltar una de las muchas contradicciones de vital importancia que existen entre la teosofía auténtica y su imitación barata, falsificada y cristianizada.

Por el Maestro K.H.
«Que estos desafortunados y engañados cristianos sepan que el Cristo real de cada creyente es el Vach, la 'voz mística', mientras que el hombre llamado Jeshu era un mortal como cualquiera de nosotros, un adepto, más por su inherente pureza e ignorancia del mal real, que por lo que había aprendido con sus rabinos iniciados y el rápido degeneramiento (en ese período) de los hierofantes y sacerdotes egipcios» (carta a A.P. Sinnett).

Por Helena Blavatsky
«Tomemos a Pablo, leamos lo poco del original que queda de él en los escritos que se atribuyen a este hombre valiente, honesto y sincero, y veamos si alguien puede encontrar allí una palabra para mostrar que con la palabra 'Cristo' Pablo quiso decir algo más que el ideal abstracto de la divinidad personal que mora en el hombre. Para Pablo, Cristo no es una persona, sino una idea encarnada. 'Si alguno está en Cristo, es una nueva creación' y renace, como después de la iniciación, porque el Señor es el espíritu del hombre. Pablo fue el único de los apóstoles que entendió las ideas secretas que subyacen en las enseñanzas de Jesús, aunque nunca lo había conocido» (Isis sin Velo, vol. 2, p. 574).

«Christos no es ni el Cristo de las Iglesias, ni tampoco el Jesús de los Evangelios; es sólo un Principio impersonal» («The Kabalah and the Kabalists»).

«Nótese bien que con los gnósticos 'Christos' significaba el principio impersonal, el Atman del Universo y el Atma dentro del alma de cada hombre, y no Jesús» («La Doctrina Secreta», vol. 1, p. 132).

«Ningún verdadero teósofo aceptará jamás un Cristo encarnado o un Dios antropomorfo, y menos aún un 'Pastor' en la persona de un Papa» («On Pseudo-Theosophy»).

«(…) la 'venida de Cristo' significa la presencia de aquél en un mundo regenerado, y no denota en absoluto la verdadera venida en cuerpo del 'Cristo' Jesús; éste no debe ser buscado en el desierto, ni 'en las cámaras interiores', ni en el santuario de ningún templo o iglesia construida por manos humanas, porque Cristo —el verdadero SALVADOR esotérico— no es un hombre, sino el PRINCIPIO DIVINO en cada persona. El individuo que se esfuerza por resucitar al espíritu crucificado en él por sus propias pasiones terrestres, enterrado profundamente en el 'sepulcro' de su carne pecaminosa; y aquél que tiene la fuerza para remover la piedra de materia en la puerta de su propio santuario interior, ése tiene a Cristo resucitado en él». («The Esoteric Character of the Gospels»).

«El Cristo de la ciencia esotérica es el Christos del Espíritu, un principio impersonal y completamente distinto de cualquier Cristo o Jesús encarnado». (nota a pie de página en respuesta al «ESOTERICISM OF CHRISTIAN DOGMA» del Abbé Roca).

«La teosofía (…) acalla los '¡aquí!' y '¡hélo aquí!', y declara que Cristo, como el reino de los cielos, están dentro. (…) Con el advenimiento de la teosofía, la locura del Mesías seguramente ya tuvo su momento y contempla su perdición». («MODERN APOSTLES AND PSEUDO-MESSIAHS | Lucifer, Vol. VI, No. 35, July, 1890, pp. 379-383»).

«Escribo en cada carta que un Cristo divino (o Christos) nunca ha existido bajo una forma humana, fuera de la imaginación de los blasfemos que han materializado un principio universal y totalmente impersonal». («REPLY TO THE MISTAKEN CONCEPTIONS OF THE ABBÉ ROCA CONCERNING MY OBSERVATIONS ON CHRISTIAN ESOTERICISM | Le Lotus, Paris, Vol. II, No. 13, April, 1888, pp. 3-19»).

Al materializar la figura central del Nuevo Testamento y al imponer el dogma de la Encarnación, el cristianismo establece una doctrina diametralmente opuesta a los principios del esoterismo budista e hindú y la gnosis griega. Por lo tanto, siempre habrá un abismo entre Oriente y Occidente mientras no ceda ninguno de estos dogmas».

«Los verdaderos cristianos murieron con el último de los gnósticos, y los creyentes de nuestros días no son más que los usurpadores de un nombre que ya no entienden. Mientras éste sea el caso, los orientales no se pondrán de acuerdo con los occidentales y ninguna mezcla de ideas religiosas sería posible entre ellas (...)».

«Se dice que después del Avatar Kalki ('el que se espera' como el Caballo Blanco del Apocalipsis) comenzará la Edad de Oro y cada hombre será su propio gurú (maestro espiritual o 'pastor') porque el Logos divino, cualquiera sea el nombre que se le dé [Krishna, Buda, Sosiosh, Horus o Christos, en tanto Principio Universal] reinará en cada mortal regenerado». Entonces, no puede haber duda de un 'Pastor' común a menos que ese personaje sea completamente metafórico. Además, los cristianos materializan el Christos de los gnósticos al localizar y aislar este gran Principio y negarlo a cualquier otro hombre excepto a Jesús de Nazaret (o al Nazar); sólo eso evita que tengan algún punto en común con los discípulos de la Sabiduría Arcaica...

Grabado en cobre, ilustración de una traducción al inglés de la obra Zaaken van den Godsdienst (‘asuntos de la religión’, 1790) del escritor neerlandés François Valentijn (1666-1727).

»Los teósofos occidentales aceptan el Christos como hicieron los gnósticos que precedieron al cristianismo, al igual que los vedantinos a su Krishna: distinguen al hombre corpóreo del Principio divino que lo anima en el caso del Avatar. Su Krishna, el héroe histórico, es mortal; pero el Principio divino (Visnú) que lo mueve es inmortal y eterno; Krishna, el hombre y su nombre, sigue siendo terrestre a su muerte y no se convierte en Visnú; éste sólo absorbe esa parte de sí mismo que había animado al Avatar, como también anima a muchos otros».

«La Iglesia de Roma era gnóstica, tanto como eran los marcionitas, hasta el comienzo e incluso mediados del siglo II; Marción, el famoso gnóstico, no se separó de ella hasta el año 136, y Tatiano la abandonó aún más tarde. ¿Y por qué la dejaron? Porque se habían convertido en herejes, según pretende la Iglesia; pero la historia de estos cultos aportada por manuscritos esotéricos nos da una versión completamente distinta. Nos dicen que estos famosos gnósticos se separaron de la Iglesia porque no pudieron aceptar un Cristo hecho carne, y así comenzó el proceso de materialización del principio crístico. Fue también entonces cuando la alegoría metafísica experimentó su primera transformación, esa metáfora que fue doctrina fundamental de todas las fraternidades gnósticas».

«Una vez unido a su Atman-Christos, el Ego pierde por ese acto la gran ilusión llamada egoísmo y percibe por fin la plenitud de la verdad; ese Ego sabe que nunca ha vivido fuera del gran Todo y que es inseparable de ello. Tal es el Nirvana, que para él no es más que el retorno a su condición o estado primitivo. Encarcelado en su mazmorra de carne y materia, había perdido incluso la concepción o el recuerdo de ese estado, pero una vez que la luz del Espíritu le ha revelado la ilusión de los sentidos, ya no confía más en las cosas terrenales porque ha aprendido a despreciarlas; el Hijo está ahora unido al Padre, ¡y de aquí en adelante el alma es una con el Espíritu! Y cuando un hombre ha llegado a este punto en la gnosis o teosofía, ¿qué tiene que ver él entonces con los dogmas de cualquier Iglesia?» (notas sobre el «ESOTERICISM OF CHRISTIAN DOGMA» del Abbé Roca).

12 ENSEÑANZAS TEOSÓFICAS FUNDAMENTALES


1. La teosofía postula la existencia de un Principio Divino, Absoluto, Infinito y Omnipresente que es el origen y sustrato de todo, la Causa sin Causa y Raíz sin Raíz, siendo así un principio impersonal, inmutable e incondicionado. Es la Realidad «eterna e irrepetible» que se encuentra más allá de toda definición e intento descriptivo, y es AQUÉLLO a lo que se hace referencia en el hinduismo como Brahman o Parabrahman, en el budismo como Adi-Buddhi y Ein-Sof para los cabalistas. No es una «persona» ni «ser» de ninguna clase, pues sería engañoso y falso representarlo como «Dios», ya que tampoco se trata de eso. Se puede hablar mejor de ello como la ENERGÍA o CONSCIENCIA infinitas y eternas que son y están en todo.

2. Toda la Vida es única y divina. Cada ser vivo es divino y espiritual en su esencia más íntima o su verdadero Ser. En la parte más elevada de nuestra constitución (el Ser Superior), cada persona es literalmente el Brahman mencionado anteriormente.

3. Existen muchas almas y sólo un Espíritu. Todos somos almas individuales, pero en nuestra constitución más elevada todos somos literalmente uno y lo mismo, por cuanto no poseemos espíritus individuales. «Así como el mismo Sol brilla sobre cada cuerpo en esta Tierra, así el mismo Espíritu brilla e ilumina cada alma». (Krishna en el Bhagavad Gita), y nuevamente esto representa al Brahman ya descrito.

4. El universo es una manifestación cíclica y periódica que nace del Principio Divino mediante evolución (no creación), y así este Universo permanece y progresa durante un tiempo increíblemente largo para luego desintegrarse de forma gradual y desaparecer reabsorbiéndose en Brahman. Finalmente y durante un periodo análogo al de su existencia previa, renace en un nivel más elevado que el anterior.

5. El universo y todo lo que contiene está en constante proceso de evolución. El progreso de la materia y las formas objetivas es innegable, pero el aspecto más importante en esto es el desarrollo gradual de las entidades invisibles internas (o almas) a través de esas coberturas materiales. Nosotros descendimos a este plano físico como una «chispa divina» y nos abrimos paso en el ámbito humano al experimentar los reinos mineral, vegetal y animal en el pasado. Ahora nos hallamos en la fase de desarrollo con miras a la conciencia de nuestra verdadera naturaleza espiritual.

6. Las entidades humanas poseen una naturaleza séptuple, es decir, cada persona consta de siete «principios» o componentes. Tres de éstos son inmortales y perduran de vida en vida, mientras que los otros cuatro duran sólo una existencia y se renuevan con cada nacimiento sucesivo. La Tríada Superior consiste en:
  • Nuestro Ser Divino, el espíritu eterno y puro llamado Atman en teosofía; 
  • Nuestra alma espiritual —o vehículo para la radiación de la luz de dicho espíritu— llamada Buddhi, 
  • El alma humana individual, sinónimo con «mente»; éste es nuestro Ego (en el verdadero sentido de la palabra), el «yo» o individualidad permanente, la parte que reencarna y denominada Manas.
El Cuaternario Inferior se compone de:
  • La naturaleza pasional o elemento del deseo, descrito en sentido figurado como «alma animal» y conocida como Kama;
  • La naturaleza, fuerza o energía vital que nos mantiene vivos durante la encarnación física, llamada Prana; 
  • El cuerpo astral, marco y molde sutil e invisible, sobre y alrededor del cual se construye el cuerpo físico, también descrito como «cuerpo energético» —o vía por la que fluye Prana hacia nuestra cobertura material— y denominado Linga Sharira, y 
  • El cuerpo físico que en realidad no es más que nuestra capa exterior y el vehículo durante la vida para la manifestación de todos los demás principios, llamado Sthula Sharira.
7. La reencarnación es el medio evolutivo para el alma humana. El cuerpo físico y la personalidad que tenemos hoy son sólo algunos de los muchos que hemos ocupado a lo largo de nuestra larga odisea de aprendizaje. En el esquema general, esta vida presente equivale sólo a un capítulo o página en todo el «libro de vidas» de nuestra alma, y asimismo las circunstancias, situaciones y condiciones de cada existencia fueron formadas por nuestras propias acciones previas, independiente de si estábamos conscientes o no de ello. En el pasado creamos nuestro presente y en la actualidad forjamos el futuro; nadie puede escapar de la reencarnación, pues se trata de una Ley de la Naturaleza. El ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento sólo llega a su fin cuando el individuo ha alcanzado la verdadera perfección espiritual, la libertad de todo deseo, y se reúne conscientemente con lo divino que puede ser llamado nirvana, moksha o reabsorción en Brahman.

8. Toda la vida está gobernada por la Ley del Karma, y todo en el universo se halla bajo su dominio. Esta es la regla infalible e increíblemente amplia de causa y efecto, acción y reacción, secuencia y consecuencia. Lo que sembramos se cosechará eventualmente, y lo que se recolecta fue plantado con anterioridad. Este es el camino, medio y método por el que el universo mantiene su armonía y equilibrio, lo cual sería imposible a menos que la gran Ley ajustara constantemente la acción a la reacción y viceversa. Es una norma perfecta e inalterable, impersonal y justa. En realidad no hay injusticia, pues cada uno de nosotros recibe exactamente lo que merece para bien o mal. La Ley del Karma es el destino creado por uno mismo. De igual forma, karma y reencarnación están inextricablemente unidos y se explican mutuamente.

9. Lo que llamamos «muerte» es en realidad una transición o un cambio de estado; nuestro verdadero ser nunca muere. Cuando ocurre el fallecimiento, dejamos en la tierra nuestros cuerpos físico-astral y la fuerza de Prana. Posteriormente ingresamos en lo que podría llamarse «plano astral» o atmósfera psíquica que rodea el plano tangible, y denominada Kama-Loka en teosofía. En ese lugar nos hallamos inconscientes con un estado de aturdimiento o sueño, y experimentamos el proceso de separación de nuestra naturaleza inferior-mortal de aquélla superior e inmortal, y cuando esto se completa decimos que ha ocurrido la «segunda muerte». El principio de Kama y los elementos inferiores, terrenales y sensuales de Manas permanecen en Kama-Loka como un caparazón inconsciente y sin alma que eventualmente se desvanece o desintegra. Mientras tanto, el alma entra en el «estado de gestación» o periodo de profunda inconsciencia e inacción, antes de despertar al fin en el «nivel celestial» que en teosofía se llama devachán y no es un lugar ni ubicación, sino un estado. Es el «cielo» para los sueños del individuo, creado de modo involuntario a partir de su propia conciencia y que representa perfectamente el tipo de vida futura en que creyó, pensó y esperó durante su pasar terrenal. El estado devachánico dura exactamente de acuerdo con la cantidad o fuerza de karma positivo acumulado por el individuo durante la última existencia, y tras ello inevitablemente tiene lugar la reencarnación. A menudo las almas muy materialistas y orientadas a la sensorialidad se reencarnan bastante rápido, pero para otros el período de Devachán puede durar décadas, siglos o incluso miles de años.

10. La teosofía postula que prácticas como espiritismo, mediumnidad y canalización son perjudiciales para vivos y muertos. Las almas difuntas no pueden vernos, y aparte de un número muy pequeño de excepciones, es imposible que el alma de una persona fallecida se comunique con quienes permanecen en la tierra a través de un médium, y tampoco puede ver ni saber sobre lo que está sucediendo en nuestro plano físico. Devachán no sería un estado de perfecta felicidad, paz o alegría si el individuo en esa condición todavía estuviera conectado de alguna manera con el ámbito material. La naturaleza es lo suficientemente sabia para crear un abismo infranqueable entre el estado celestial y el terrestre, de modo que los fallecidos están completamente fuera de nuestro alcance «aquí abajo». Las principales excepciones a esta regla son los muertos por suicidio, asesinato y de modo violento, quienes permanecen en Kama-Loka durante el resto de la vida que estaban destinados a experimentar en la tierra. Es posible que médiums y canalizadores se pongan en contacto con ellos, pero esto es espiritualmente ilegal y puede generar resultados muy graves; por ello, esas entidades deben dejarse en paz y permitirles avanzar sin obstáculos en su eventual camino ascendente. En este caso lo que se contacta «exitosamente» en sesiones de espiritismo son principalmente «cascarones» inconscientes y desprovistos de alma que quedan en Kama-Loka, y debido a que esos remanentes retienen un cierto grado de memoria, pueden repetir de manera automática y ciega algunos detalles e informaciones. Los canalizadores simplemente se engañan al creer que se están comunicando con la persona real, mientras que de hecho es sólo su «cadáver psíquico», los restos desechados de la vieja personalidad. El espiritismo, la mediumnidad y todas las formas de canalización psíquica fueron condenadas de forma unánime por tradiciones espirituales y filosóficas a lo largo de los siglos, especialmente en Oriente.

11. Se recalca la importancia vital del altruismo, la generosidad, la compasión y llevar una vida de ayuda y servicio para otros. Como teósofos sostenemos que la hermandad universal no es simplemente un ideal noble, sino un hecho sempiterno en la Naturaleza. Todo proviene de una Fuente porque el UNO es Todo, y por tanto si vivimos sólo para nosotros, incurrimos en egoísmo. Todos somos parte del conjunto y no existe separación en el universo. El deseo personal, la ambición, la codicia y la lujuria son formas de egoísmo y éste constituye la gran maldición en la Humanidad y es causa del sufrimiento para millones. De esta forma, la enseñanza teosófica tiene en muy alta estima el ideal del Bodhisattva, el sacrificio personal y la renuncia a la dicha eterna para permanecer siempre en la tierra como un servidor desinteresado y eficaz y ayudante de la raza humana, sin buscar recompensas individuales.

12. Todas las religiones son iguales en su esencia esotérica; de esta manera existe una enseñanza oculta, que subyace en cada religión y es anterior y trascendente a todas ellas, constituyendo la verdad misma. Todas las religiones contienen una parte de esa verdad, algunas en mayor grado que otras. El hinduismo y el budismo son los credos «más verdaderos», pero en su forma popular y pública a veces están distorsionados que son engañosos. En este contexto, el propósito del movimiento teosófico es enseñar la verdad tal como es y libre de todas las limitaciones y restricciones del dogma religioso, la creencia y la teología. La filosofía universal inalterada fue preservada y protegida a lo largo de los siglos por iniciados, adeptos y maestros de ciertas hermandades secretas en el Oriente. Los voluminosos escritos y enseñanzas de H.P. Blavatsky presentan y demuestran esta enseñanza en el grado permitido por aquellos maestros que fueron sus instructores. En ocasiones esa «verdad» que acabamos de mencionar se ha llamado sabiduría antigua, sabiduría eterna o conocimiento divino; de hecho, la palabra «teosofía» se deriva del griego theosophia que literalmente designa ese triple significado.

Los teósofos son perfectamente libres de pertenecer a cualquier religión, pero también saben que en realidad ello no es esencial ni que se identifiquen con ningún sistema determinado. De esta forma, el lema del Movimiento Teosófico es «no existe religión más elevada que la Verdad».

La teosofía permite y estimula activamente la libertad de pensamiento y la autonomía espiritual y mental, dentro de los límites y responsabilidades que conlleva el ejercicio saludable de dicha facultad.

TEOSOFÍA, LA SABIDURÍA ANTIGUA

El término «sabiduría antigua» es de uso popular en la actualidad y casi todo y nada está clasificado bajo esa denominación por personas que parecen no saber de qué están hablando. Pregúnteles lo que entienden por ese término y probablemente contestarán diciendo que era «algo sabio que se dijo en la antigüedad».

El hecho es que la Sabiduría Antigua es una noción muy definida y específica, al mismo tiempo siendo universal y no sectaria. Representa un cuerpo completo de Conocimiento, un sistema vasto, perfecto e invariable de datos, instrucción y orientación. Es la unidad natural y síntesis de religión, filosofía y ciencia, por cuanto contiene la respuesta a cada pregunta y la solución a todo problema. En una frase, es la Verdad Eterna.

«Sabiduría antigua» es sólo un nombre que se ha aplicado al Gran Conocimiento, pues también se le llama: Sabiduría Eterna/Divina, Ciencia Divina, Gnosis, Atma-Vidya, Brahmavidya, Gupta-Vidya, Sanatana Dharma, Filosofía Esotérica, Ciencia Esotérica, Filosofía Oculta, Ciencia Sagrada, Religión-Sabiduría y Doctrina Secreta.

Se trata de la enseñanza esotérica que subyace en todas las religiones del mundo, y además es la fuente arcaica y primitiva de toda la verdad que puede encontrarse en los diversos credos, filosofías y ciencias en el globo.

Este Conocimiento nunca se ha entregado en su plenitud al público. Por un lado, la presente humanidad no está lo suficientemente evolucionada para ser capaz de comprender semejante información, y por el otro el abismal egoísmo y enfoque personal que caracteriza a gran parte de la especie humana conduciría rápidamente a la profanación y al uso indebido y peligroso de tal información poderosa.

Independiente de lo mucho que podamos aprender o asimilar de nuestro estudio personal y práctica de la Sabiduría Antigua, nuestro conocimiento de ella todavía es muy limitado en comparación con aquéllos que han sido iniciados en sus grandes verdades y secretos. ¿Cómo se han iniciado tales individuos? Se han hecho dignos de ello a lo largo de numerosas vidas, practicando una implacable autodisciplina, abnegación y autodominio, a la vez que se han purificado de todo deseo personal, lujuria, egoísmo y ambición. Como un acto definido y real, han renunciado a su vida y toda existencia personal separatista, con el único propósito y aspiración de ser un verdadero y eficaz ayudante de la humanidad, un servidor desinteresado de sus semejantes.

Asimismo se les ha sometido a innumerables y continuas pruebas, dentro de cuyas fallas algunas podían resultar en la pérdida del alma. Luego, encontrándose por fin en contacto real y comunicación con algunos de los Maestros de Sabiduría, algunos Adeptos de esa Hermandad oculta —pero real— que guía y vigila la evolución espiritual humana han hecho juramentos solemnes y promesas sagradas al ser admitidos en la Gran Fraternidad para convertirse un día en Maestro o Adepto por derecho propio.

De vez en cuando y siempre de acuerdo con la ley cíclica, se envía al mundo a uno de tales Iniciados con una misión particular. A veces el deber se limita a un pueblo o nación específicos, y antes de la aparición de la imprenta y los cómodos viajes internacionales esto era casi inevitable.

En ocasiones estos personajes dan una enseñanza exotérica a las masas (que consideran será de mayor beneficio para esa gente en particular y en ese momento especial) y reservan una instrucción esotérica más profunda y poderosa —o legado real de la Verdad Atemporal— para un grupo relativamente pequeño de discípulos y estudiantes, elegidos o autorizados para recibir dicha enseñanza luego de demostrar diligentemente su valía y comprometerse a guardar el secreto a cualquier costo.

Tales Maestros-Iniciados nunca intentan llamar la atención sobre sí mismos como individuos. Jamás reclaman ninguna grandeza personal ni pretenden mantener una «alta posición espiritual» o ser «iniciados en cierto nivel». Tenderán a hablar de sí mismos con humildad y autodesprecio, y a menudo prefieren no decir nada sobre ellos mismos ocultando deliberadamente su verdadera naturaleza y conocimiento —ya sea por su propia seguridad o evitar ser adorados ciegamente por seguidores y estudiantes— al realizar ciertos actos y cometer «errores» intencionados que a la vista de los espiritualmente ciegos harán que parezcan menos o de otra manera respecto a lo que realmente son. Sin embargo, todo el tiempo saben quiénes representan realmente, conocen lo que deben realizar y cómo hacerlo.

El último trimestre del siglo XIX fue un período de enorme importancia en la historia y evolución de la humanidad, ya que grandes ciclos convergieron al mismo tiempo, lo que representa un suceso muy raro e infrecuente. La primera fase de 5.000 años del Kali Yuga debía cerrarse entre fines de 1897 y principios de 1898, al tiempo que la Era de Piscis se desvanecía rápidamente y la Nueva Era de Acuario comenzaba de forma gradual su curso de 2.155 años desde los albores del nuevo siglo en 1900.

En el Tíbet del siglo XIV, Tsong Kha-pa —reencarnación de Gautama Buda— habían ordenado que la Hermandad Esotérica en adelante enviaría a uno de sus miembros al mundo occidental en el último cuarto de cada siglo, con el objetivo de provocar un mayor despertar e iluminación espirituales. Se sabía y entendía que sólo 25 años particulares en cada centuria podían usarse activamente para este propósito, pues tales eran y son las restricciones reales del Karma.

Tíbet, gran viaje al Himalaya

Ahora el «ciclo del centenario» como lo llamaron los Maestros coincidió con el cierre de los otras dos etapas. Por tanto, alguien tenía que aparecer y ser presentado al mundo; una persona con suficiente poder, conocimiento y capacidad para marcar una diferencia real y duradera no sólo para Occidente u Oriente, sino respecto de toda la Humanidad.

La «basura de las edades» tuvo que ser removida drásticamente de la mente humana para que las semillas de la Verdad pudieran sembrarse y llegar a su plena fructificación, aunque ni los Maestros ni su Mensajero se hicieron ilusiones sobre las enormes dificultades, los obstáculos y la oposición tanto visibles como invisibles que estarían en camino hacia el cumplimiento de dicha misión.

Ese gran «alguien» apareció en, a través de y como una mujer rusa llamada Helena Petrovna Blavatsky. Un puñado de quienes estuvieron más cerca de H.P.B. (como ella prefería autodenominarse) llegaron a reconocer y percatarse de que en realidad era un Iniciado masculino-oriental que había asumido esa personalidad femenina-europea con tal de cumplir la misión de los Maestros al máximo nivel y en la medida de lo posible. Los Maestros declararon que, aunque era conocida en el mundo como «H.P.B.», Ellos la llamaban por otro nombre y afirmaron que era su «Hermano» y «Agente Directo».

En 1875 Blavatsky y otras personas fundaron la Sociedad Teosófica en Nueva York, EE.UU., para mudarse más tarde a India y finalmente a Londres, Había llegado el momento de una nueva presentación de la Tradición Antigua y bajo el nombre de «Teosofía», palabra derivada del griego que significa «sabiduría divina».

El Movimiento fue fundado con tres objetivos principales. El primero y más importante fue contribuir a lograr la Hermandad Universal, la que H.P.B. sostenía que no era simplemente un ideal noble y elevado, sino un eterno hecho en la Naturaleza, debido a la Unidad y Divinidad de toda la Vida. Blavatsky declaró audazmente que era un pecado contra natura y la humanidad, discriminar por razones de raza, credo, sexo, casta o color de piel. Aunque la verdad de esto es asimilada generalmente en todo el mundo contemporáneo, fue considerada radical, extraña, extrema e incluso inaceptable a fines del siglo XIX. Parte de la misión de H.P.B. era derribar las barreras ilusorias y autoerigidas que separaban a personas, etnias, clases sociales, naciones y creencias religiosas.

En segundo lugar, el «Movimiento» debía atraer la atención general hacia Oriente con tal de promover el estudio e investigación de las religiones, filosofías y ciencias de dicha parte del mundo, en particular las relacionadas con el hinduismo y budismo, y demostrar su grandeza e importancia vital para la humanidad. De esta manera, la primera introducción de espiritualidad oriental en Occidente se produjo mediante H.P. Blavatsky y la Sociedad Teosófica que ella fundó.

El tercer objetivo principal, que se consideró de menor importancia que los otros, fue estudiar e investigar algunas de las misteriosas e inexplicables Leyes de la Naturaleza y las facultades psíquicas y espirituales latentes en cada ser humano.

En 1877 Blavatsky publicó su primer libro, una vasta obra en dos volúmenes que se tituló «Isis sin Velo» y descrita como «clave maestra sobre los misterios de la ciencia y teología antiguas y modernas», cuyo primer tomo se llamaba «Ciencia» y la segunda parte «Teología». A la vez desafiante, poderosa, perspicaz y reveladora, esta obra inmediatamente apareció en los titulares y comenzó a atraer gradualmente el pensamiento y la atención del público en general hacia la Sociedad Teosófica y las enseñanzas que presentaba en el mundo.

Aunque escribió cientos de artículos sobre diferentes temas y aspectos de la teosofía entre 1877 y 1888, no fue hasta esta última fecha cuando se publicó su segundo libro. Aún más extenso que «Isis sin Velo», este posterior texto fue el más grande e importante de todos los escritos por H.P.B. y se denominó «LA DOCTRINA SECRETA», también publicado como dos grandes volúmenes, «Cosmogénesis» y «Antropogénesis». El primero aborda los orígenes, el nacimiento y la evolución del Universo, el Cosmos, el Sistema Solar y nuestro planeta, mientras que la segunda parte se ocupa de la génesis y evolución de la humanidad.

Nunca se afirmó ni dio a entender que la totalidad de la Doctrina Secreta misma estaba contenida en el libro homónimo, pero en esta obra sí se afirma que:
  • «En la era actual sólo se puede entregar una cierta porción de las enseñanzas secretas».
  • «Tomará siglos antes de que se otorgue mucho más».
  • «La DOCTRINA SECRETA no es un tratado ni una serie de teorías vagas, sino que contiene todo lo que se puede dar al mundo».
  • «Los volúmenes actuales (...) aunque dan muchos principios fundamentales de la DOCTRINA SECRETA oriental, levantan sólo una pequeña punta del oscuro velo porque a nadie, ni siquiera al mejor adepto viviente, se le permitiría ni podría —incluso si lo hiciera— repartir promiscuamente a un mundo burlón e incrédulo lo que se ha ocultado tan eficazmente durante largos eones».
  • «Ahora se permite que vea la luz un esbozo de algunas verdades fundamentales sobre la Doctrina Secreta de las Edades Arcaicas, luego de largos milenios del más profundo silencio y secreto. (...) Pero incluso lo poco que se da ahora es mejor que el silencio completo sobre esas verdades vitales».
  • «La Doctrina Secreta se escribió deliberadamente y de tal manera que resultara difícil y poco atractiva para el lector promedio y simplemente curioso. H.P.B. señaló que aunque estaba disponible para cualquiera y para todos, había sido compuesta principalmente para estudiantes de esoterismo y quienes ya habían comenzado a familiarizarse con las enseñanzas de teosofía. Al presentar la síntesis y unidad perfecta y natural de religión, filosofía y ciencia, los Maestros confirmaron que fue "una triple producción" o el resultado de dos de ellos —conocidos como Koot-Hoomi (K.H.) y Morya (M.)— que trabajaron junto a la que llamaron a su agente directo».
Según una vieja tradición mediterránea, recogida por Proclo y Plutarco, en el Adytum de un templo de Sais (Egipto) existía una enorme estatua de la diosa Isis con un tupido velo negro cubriendo su rostro, acompañada de la enigmática frase: «Yo soy todo lo que ha sido, es y será, y ningún mortal ha levantado mi velo».

Por su parte, el Maestro K.H. describió «La Doctrina Secreta» como el «epítome de las verdades ocultas que lo convertirá en una fuente de información e instrucción para el estudiante serio durante los próximos años».

«La Doctrina Secreta» era y es tan vasta, profunda, estupenda, perfectamente lógica y filosóficamente autoconsistente que incluso algunos que previamente se habían mostrado escépticos comenzaban a reconocer que estas enseñanzas no podrían ser meras especulaciones e ideas salidas de la propia mente de Blavatsky.

Como ella explicó: «La única ventaja que tiene la escritora sobre sus predecesores es que no necesita recurrir a especulaciones y teorías personales, porque este trabajo es una declaración parcial de lo que ella misma ha recibido de estudiantes más avanzados y complementada sólo con algunos detalles por los resultados de su propio análisis y observación. (...) Ahora transmite lo que aprendió a todos los que lo acepten».

Lo que estaba ocurriendo era de una importancia y significación única y monumental para el mundo, aunque no fue ampliamente reconocido y apreciado como tal ni entonces ni después.

Junto con enseñanzas fundamentales como el karma, la reencarnación y la unidad de toda la vida, se hicieron disponibles ciertos contenidos espirituales y esotéricos que nunca antes fueron dados al público como los que se refieren al origen, la naturaleza y el futuro de la Tierra y la humanidad (incluyendo cadenas planetarias, globos, rondas, razas-raíz, etc.), la existencia de la Atlántida y de Lemuria, los verdaderos detalles sobre el estado de la vida futura y lo que ocurre entre la muerte y el renacimiento, la composición séptuple humana, las verdaderas características del sistema evolutivo y los orígenes y estructura del Universo. Gran parte de esta información se había mantenido en secreto y cuidadosamente oculta por sus sabios custodios, y así fue que uno de los Maestros declaró: «Hemos roto el silencio de siglos».

Los símbolos del karma ―como el nudo sinfín (arriba)― son motivos culturales comunes en Asia. El nudo infinito simboliza la interconexión entre las causas y los efectos, un ciclo kármico que continúa eternamente. El nudo infinito es visible en el centro de la rueda budista de oración.

Aunque los teósofos no se refieren a «LA DOCTRINA SECRETA» como su «biblia particular», es sin embargo el libro más importante y avanzado sobre teosofía. y razonablemente considerado por los verdaderos estudiantes como un regalo precioso y de valor incalculable. Es el estándar o medida por el cual deben probarse todas las demás enseñanzas (espirituales, religiosas, filosóficas y científicas), constituyendo así una obra para el estudio incesante de por vida.

El año 1889 atestiguó la publicación de los libros tercero y cuarto por H.P.B. llamados «LA CLAVE DE LA TEOSOFÍA» y «LA VOZ DEL SILENCIO». Mientras los dos anteriores trataban casi exclusivamente sobre filosofía y metafísica esotéricas, ahora la enseñanza tomó una forma más práctica y desafiaba las concepciones personales expresando un llamado a la pureza personal, la autonegación, la autodisciplina, el dominio de sí, el sacrificio personal y la ética altruista para todos quienes serían «verdaderos teósofos», estudiantes y practicantes de la sabiduría universal y atemporal.

«LA VOZ DEL SILENCIO» constituye la traducción de tres fragmentos de una escritura budista y esotérica conocida como «El Libro de los Preceptos de Oro» y fue la primera introducción en Occidente sobre el «Camino del Bodhisattva» o la «Doctrina del Corazón» caracterizada por el budismo Mahayana. Declaraba sin miedo que todas las aspiraciones espirituales y motivos diferentes al ideal del Bodhisattva son poco más que egoísmo, y así este breve pero potente trabajo presenta en un bello e inspirador lenguaje poético el Camino probado y comprobado que deben seguir todos quienes buscan unirse a las filas de los Iniciados, servidores y benefactores de los individuos sufrientes: «Vivir para beneficiar a la humanidad es el primer paso; practicar las seis virtudes gloriosas es el segundo».

Una tríada del budismo Mahayana temprano. De izquierda a derecha, un devoto Kushan, el Bodhisattva Maitreya, el Buda, el Bodhisattva Avalokitesvara, y un monje budista. Siglo II a siglo III, Gandhara.

Totalmente consciente del egoísmo y egocentrismo abrumadores que prevalecen entre muchas personas e incluso entre varios teósofos, la autora dedicó este libro «a los pocos».

Ninguna de estas obras fue compuesta para fines comerciales o ganancias financieras, y así Blavatsky declaró que preferiría «morir de hambre en la calle» que recibir un sólo centavo por enseñar verdades sagradas. Ella había distribuido la enseñanza para la época moderna a lo largo de estos cuatro libros y junto con varios cientos de artículos escritos para revistas teosóficas y una serie de publicaciones y compilados póstumos como el «GLOSARIO TEOSÓFICO», «Transactions of the Blavatsky Lodge: Secret Doctrine Commentary», «Five Messages from H. P. Blavatsky to the American Theosophists», «Raja Yoga or Occultism» y «The Secret Doctrine Dialogues». Nuevamente y cuando se acercaba al final de su vida, recordó a sus alumnos y compañeros de trabajo que el período para una mayor divulgación de las enseñanzas estaba seriamente limitado y se aproximaba a su término.

Los estudiantes y asociados de la Logia Unida de Teósofos estudian y aplican los libros y composiciones que acabamos de mencionar, junto con los de William Quan Judge.

Éste último ―o W.Q.J. como Blavatsky lo llamaba a menudo― fue cofundador de la Sociedad Teosófica, y al igual que Helena fue reconocido por «unos pocos» como un Iniciado de India, a la vez que tenía la apariencia externa de un estadounidense-irlandés. Además de escribir cientos de artículos sobre todos los aspectos teosóficos, Judge también fue autor del texto «EL OCÉANO DE LA TEOSOFÍA», produjo traducciones brillantemente claras del «BHAGAVAD GITA: THE BOOK OF DEVOTION» y «LOS AFORISMOS YOGA DE PATANJALI» y compuso muchas cartas edificantes y reveladoras a compañeros teósofos, algunas de las cuales se publicaron más tarde como el libro «LETTERS THAT HAVE HELPED ME». Helena Blavatsky falleció en Londres en mayo de 1891 y sólo unos meses antes de cumplir 60 años. Se informó que cuando comenzó a separarse del cuerpo físico sus últimas palabras fueron: «Mantengan el enlace ininterrumpido. No permitan que mi última encarnación sea un fracaso».

Varios meses después una influyente teósofa inglesa llamada Annie Besant escribió lo siguiente en un artículo:

«Por teosofía me refiero a la 'Religión-Sabiduría' o 'La Doctrina Secreta', y nuestro único conocimiento de ello en este momento nos llega de la Mensajera de sus Custodios, H.P.B. Sabiendo lo que ella enseñó, podemos reconocer fragmentos de la misma doctrina en otros escritos, pero su mensaje sigue siendo para nosotros la prueba de la teosofía en todas partes. (…) Sencillamente, ninguno de nosotros tiene derecho alguno a presentar sus propios puntos de vista cuando hablamos de teosofía, si están en conflicto con los de Blavatsky, ya que todo lo que sabemos proviene de su persona. (…) Los teósofos se encargan de no cercenar la Doctrina Secreta. (…) De manera constante, tranquila y sin aspavientos, pero también sin miedo, deben permanecer fieles a la Doctrina Secreta como ella la dio, quien llevó sin temor y por casi diecisiete años la antorcha de la sabiduría oriental a través de las tormentas. La condición del éxito es la lealtad perfecta».

Desde 1889 colaboró como asistente de Helena Blavatsky siendo también correctora de estilo durante la escritura de LA DOCTRINA SECRETA. 

Si se hubiera mantenido esa «perfecta lealtad», el éxito de la S.T. habría asegurado el progreso de este mundo. El objetivo de la S.T. nunca fue el proselitismo; la meta siempre ha sido difundir el conocimiento en todo el mundo con tal de lograr una transformación beneficiosa en la conciencia humana. ¿Y a qué o a quién se debe dar esta perfecta lealtad? Nada menos que a H.P.B. y aquellos grandes Maestros para quienes fue un instrumento.

No obstante, se necesita cierta humildad para que alguien se sienta satisfecho con permanecer como mero transmisor de una enseñanza que ya ha asimilado, y que podría considerar como propia. En los corazones de muchos se escondería el deseo de brillar, y ser considerado como «un gran líder», o de ser visto como un verdadero Maestro, a ojos de los demás. Y no quedar simplemente como portavoz de determinadas potencias que preferían quedar fuera del alcance del gran público.

La falta de lealtad al mensaje original y a HPB de algunos, combinado con el constante anhelo infantil de la gente por «nuevas revelaciones» y «mensajes más recientes» ―en especial cuando ni siquiera se ha molestado en hacer uso adecuado de la enorme cantidad de enseñanza e información ya disponibles― han provocado daños considerables tanto para el movimiento teosófico como para el mundo de la espiritualidad general, y sobre todo para ellos mismos que habrán de pagar su karma.

Apenas dos años después que Blavatsky desencarnara, Annie Besant cayó bajo lo que más tarde el Maestro K.H. describió como «influencias disparatadas», y se volvió contra H.P.B. y la ortodoxia de la verdadera teosofía. Esto también dio como resultado que Besant se opusiera a William Judge y en 1895 provocara la primera división en el Movimiento. Judge falleció al año siguiente con sólo 44 años de edad, pues su salud y vitalidad se arruinaron por la negatividad de los ataques y conspiraciones en su contra. Un hombre al que, ―hacia el final de su vida― Blavatsky llamara «mi único amigo».

De esta forma apareció una nueva forma de «teosofía» derivada casi exclusivamente de las autoproclamadas «revelaciones» y «descubrimientos clarividentes» de un inglés llamado C.W. Leadbeater, a quien Besant eligió como su colega más cercano y guía espiritual. Juntos procedieron a reescribir completamente las enseñanzas originales y presentaron en su lugar un sistema completamente divergente e incompatible, mientras relegaban deliberadamente a H.P.B. y su legado a un último plano. Y precisamente ésta última había advertido contra lo que describió como «pseudoteosofía», es decir, ¡la versión promulgada por Besant, Leadbeater y sus adherentes!


Los problemas surgen inevitablemente cuando se olvida u oculta la naturaleza verdadera y única de la teosofía pues ésta no se presta a ser reescrita por nadie ni tampoco «alterarse», «corregirse» o «mejorarse». No puede ser reemplazada por «descubrimientos» o «lecturas» de «registros akásicos de supuestos clarividentes» y que todavía se denominan como «teosofía», y menos aún sustituirse por «canalizaciones» o «mensajes mediúmnicos», pues tales prácticas han sido severamente señaladas y condenadas por sabias tradiciones de todos los tiempos y naciones.

En tres de sus cuatro libros principales, Blavatsky explicó específicamente qué es la teosofía.

«Lo que deseamos probar es que, subyacente a todas las religiones populares antiguas, existía la misma doctrina de sabiduría antigua, una e idéntica, profesada y practicada por los iniciados de cada país y sólo ellos eran conscientes de su existencia e importancia. Actualmente determinar su origen y la edad precisa en que maduró está más allá de la posibilidad humana. Sin embargo, una sola mirada es suficiente para asegurar que no podría haber alcanzado la maravillosa perfección con que se muestra para nosotros en las reliquias de los diversos sistemas esotéricos, excepto luego de una sucesión de eras. Una filosofía tan profunda, un código moral tan ennoblecedor y resultados prácticos tan concluyentes y uniformemente demostrables no es el desarrollo de una generación y ni siquiera de una sola época. Debieron reunirse hecho tras hecho y deducción tras deducción; la ciencia engendró a la ciencia y las miríadas de intelectos humanos más brillantes han reflexionado sobre las Leyes de la Naturaleza antes de que esta antigua doctrina haya tomado forma concreta. Las pruebas sobre esta identidad de doctrina fundamental en las antiguas religiones se encuentran en la prevalencia de un sistema de iniciación, en las castas sacerdotales secretas que tenían la tutela de místicas palabras de poder y la demostración pública de un control fenomenal sobre las fuerzas naturales, lo que indica una asociación con seres prehumanos».
H.P. Blavatsky, «Isis sin Velo», vol. 2, p. 99.

«La Doctrina Secreta es la sabiduría acumulada de las eras y sólo su cosmogonía es el sistema más estupendo y elaborado, como por ejemplo se da incluso en el exoterismo de los Puranas. Pero tal es el misterioso poder del simbolismo oculto que los hechos que realmente han ocupado incontables generaciones de videntes y profetas iniciados están todos registrados en unas pocas páginas de signos y glifos geométricos en la desconcertante serie del progreso evolutivo para organizarlos, establecerlos y explicarlos. La mirada deslumbrante de aquellos videntes ha penetrado en el núcleo mismo de la materia y ha registrado el alma de las cosas allí donde un profano común ―aunque culto― hubiera percibido el trabajo externo de la forma; pero la ciencia moderna no cree en el 'alma de las cosas' y por lo tanto rechazará todo el sistema de la antigua cosmogonía. Es inútil decir que el sistema en cuestión no es una fantasía de uno o varios individuos aislados; que es el registro ininterrumpido que abarca miles de generaciones de videntes cuyas experiencias respectivas se hicieron para probar y verificar las tradiciones pasadas oralmente por una raza temprana a otra y de las enseñanzas de seres superiores y exaltados que cuidaron la infancia de la Humanidad; que durante largas eras los 'Hombres Sabios' de la Quinta Raza ―la población rescatada del último cataclismo y desplazamiento de continentes― habían pasado sus vidas en el aprendizaje y no en la enseñanza. ¿Cómo lo hicieron? Revisando, probando y verificando en cada ámbito de la naturaleza las tradiciones de antaño por las visiones independientes de los grandes adeptos, es decir, los individuos que han desarrollado y perfeccionado sus aspectos físicos, mentales, psíquicos y espirituales en la mayor medida posible. No se aceptó la visión de un adepto hasta que fue verificado por las constataciones ―que se obtuvieron como evidencia independiente― de otros adeptos y por siglos de experiencia».
H.P. Blavatsky, «La Doctrina Secreta», vol. 1, p. 272-273.

«Lo que la ciencia en general nunca aceptará como prueba es el testimonio acumulativo de una serie interminable de videntes que han atestiguado este hecho. Sus visiones espirituales, exploraciones reales a través de sentidos físicos y espirituales no tocados por la carne ciega se verificaron sistemáticamente y se compararon uno con otro, y su naturaleza se tamizó. Se rechazó todo lo que no fue corroborado por experiencia unánime y colectiva, mientras que sólo se registró como una verdad establecida de la cual se descubrió que estaba en consonancia y recibía constantemente más comprobaciones en varias épocas, diferentes climas y a lo largo de una serie de incesantes observaciones. Como puede ver, los métodos utilizados por nuestros eruditos y estudiantes de ciencias psicoespirituales no difieren de los utilizados por quienes estudian las ciencias naturales y físicas; sólo que nuestros campos de investigación están en dos planos diferentes y nuestros instrumentos no están hechos por manos humanas, por lo que quizás sean los más confiables. Las réplicas, los acumuladores y microscopios del químico y el naturalista pueden arruinarse; el telescopio y los instrumentos de relojería del astrónomo pueden echarse a perder, pero nuestras herramientas de registro están más allá de la influencia del clima o los elementos. (...) 'Fe' es una palabra que no se encuentra en los diccionarios teosóficos: decimos 'conocimiento basado en observación y experiencia'. Sin embargo, existe la diferencia de que si bien la observación y empirismo de la ciencia física llevan a los especialistas a realizar tantas hipótesis de 'trabajo' como mentes hay para desarrollarlas, nuestro conocimiento consiente en agregar a su saber sólo aquellos hechos que se han vuelto innegables y que están total y absolutamente demostrados. No tenemos dos creencias o hipótesis sobre el mismo tema».
H.P. Blavatsky, «La Clave de la Teosofía», p. 86-87.

El término cosmogonía viene del griego cosmos, que significa universo, y de gignomai, que quiere decir nacimiento o génesis. Así, una cosmogonía es un relato, que explica la creación y el orden del universo y, al mismo tiempo, la aparición del ser humano.

Con todo esto, vemos que «la Doctrina Secreta es la sabiduría acumulada de las edades», lo cual se refiere a la Doctrina Secreta en sí misma y de la que el libro del mismo nombre es el principal y más alto representante en nuestros días. La teosofía es sabiduría antigua. No fue inventada por Blavatsky; simplemente ella cumplió su deber de transmitirla, y al utilizar miles de referencias de respaldo desde un gran conjunto de fuentes diversas y lejanas, demostró el carácter intemporal, confiable y universal de sus doctrinas, incluso aquéllas que a primera vista parecían ser las más peculiares.

En nuestros días muchos sistemas de enseñanza afirman ser «Sabiduría Antigua», desde el ismo del «Nuevo Pensamiento» a «Un Curso de Milagros» hasta el libro «El Secreto» y pasando por los contenidos de «maestros ascendidos» y más; pero una simple comparación con las instrucciones teosóficas genuinas mostrará rápidamente el trasfondo insostenible y la falsedad frecuentes en esas afirmaciones «de moda».

Como señala el famoso Rig Veda, «la verdad es una, aunque los sabios la llaman por muchos nombres» y también el Maestro K.H. escribió: «La verdad es una y no puede admitir puntos de vista diametralmente opuestos»; por tanto, decir que «la verdad es una» no equivale a afirmar que «todo sea cierto». La teosofía en cuanto sabiduría antigua no sólo conduce hacia la Verdad, sino que representa la Verdad Eterna en sí misma.

Como dice el refrán, la prueba está en la masa. Prueba el fruto del Árbol del Conocimiento y tú también serás como un dios.