«La Unión Europea ha sido arrojada a la basura»: ¿Cómo se repartirán el mundo los «cuatro grandes»?

 

La idea del C5, o «Núcleo 5», como alternativa al G7, es un proyecto que se deriva directamente del enfoque político y geopolítico del movimiento MAGA en la política mundial. Ese realismo político significa un rechazo de la globalización y la construcción de una nueva arquitectura internacional basada en los centros de soberanía reales que existen en el mundo actual.

Cuando hace poco menos de un año publiqué mi libro «La revolución de Donald Trump», que ya ha sido traducido a muchos idiomas, le puse como subtítulo «El orden de las grandes potencias». Pero, ¿qué es «el orden de las grandes potencias»? Se trata precisamente de la construcción de un sistema internacional en el que solo los Estados-civilización con su propia ideología, economía y geopolítica son verdaderamente soberanos porque han demostrado su viabilidad, lo que significa que solo ellos poseen verdaderamente soberanía.

Es, por así decirlo, la versión de MAGA de un mundo multipolar. En realidad, esto es precisamente lo que dijo en su momento el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio. Y esto formaba parte de los planes de ideólogos de MAGA como Steve Bannon. John Mearsheimer, un destacado representante del realismo político estadounidense bastante crítico con Trump, lo apoyó y lo justificó.

Se trata de un enfoque frío de la noción de soberanía. Solo las grandes potencias deben tener soberanía: «el orden de las grandes potencias».

Es decir, se trata de la versión estadounidense y trumpista de un mundo multipolar, que difiere bastante del modelo BRICS.

Primero, los BRICS no incluyen a los Estados Unidos ni a Occidente, sino que se construyeron como una alternativa. Y esto es absolutamente lógico, ya que antes de Trump, Estados Unidos representaba un bastión del mundo global que se aferraba a la unipolaridad. Aunque antes dije que no se excluye un lugar para Estados Unidos en el BRICS y que, en cierto modo, está reservado para él, pero solo si Estados Unidos renuncia a la globalización.

Segunda diferencia: el BRICS acepta a aquellas civilizaciones que aún no se han consolidado como el mundo islámico (que hasta ahora no ha logrado unificarse siguiendo una estrategia civilizatoria común), América Latina (que también se encuentra estancada en su camino hacia la integración) y el continente africano. Todos los países de estas civilizaciones están representados en el BRICS. Es decir, el BRICS es una forma benévola de multipolaridad «en crecimiento». En él participan tanto Estados-civilizaciones ya consolidados como aquellos que aún tienen que unirse. Es como un «proyecto de futuro».

Por consiguiente, la diferencia entre el «Orden de las grandes potencias» y el proyecto BRICS radica en que el primero solo reconoce la soberanía de los Estados-civilizaciones existentes, como Estados Unidos, Rusia, China e India. También se incluye a Japón, supongo que para contrarrestar a China. Aunque en realidad es un país poderoso, si pudiera independizarse de Estados Unidos, entonces podría convertirse en un polo soberano. Este proyecto representa la versión estadounidense de la multipolaridad. Y en la última doctrina de seguridad nacional estadounidense publicada por el Departamento de Estado esta idea es expresada de forma estricta, clara y directa.

La idea de crear el C5, el «Núcleo 5», a ojos de los estrategas estadounidenses del MAGA (subrayo que no son neoconservadores ni globalistas) supone otorgar a este «orden de grandes potencias» una especie de estatus de club. Todavía no se trata de las bases del derecho internacional, sino de una especie de club que, en esta ocasión, se ha construido de forma completamente diferente al G7, en el que se metieron a la fuerza varios enanos occidentales que no representan nada, como Canadá.

Tanto el G7 como el G20 eran clubes globalistas con una agenda basada en esas ideas. Por eso, hoy en día ya no tienen ninguna relevancia y, precisamente por eso, se está considerando la creación de un club multipolar verdaderamente relevante: el C5.

Pero, ¿cómo ve esto MAGA? Lo más probable es que Estados Unidos considere la creación del C5 como una alternativa a los BRICS. Sin embargo, también se puede considerar como un complemento de los BRICS. ¿Qué es lo realmente importante aquí? La ausencia de Europa, Gran Bretaña, Canadá y Australia. Es decir, la ausencia de regímenes que, en su agonía, siguen aferrándose desesperadamente al proyecto globalista. Esta es la verdadera geopolítica de MAGA, que reconoce, aunque a su manera, la multipolaridad.

Por eso, el C5 es una propuesta muy seria. Por supuesto, se puede criticar, se puede decir que los BRICS son mejores. Y yo pienso lo mismo: los BRICS son mejores en todo, excepto en que no incluyen a Estados Unidos. Y mientras no estén allí Estados Unidos y Occidente, nadie dentro de los BRICS se atreverá a desafiar realmente la hegemonía global. Pero aquí Trump y MAGA hacen un movimiento interesante: «No se unan contra nosotros, construyamos juntos la multipolaridad».

Y esto es realmente muy importante y debemos tomarlo con cuidado. Veamos qué puede salir de todo esto.

Ahora vivimos un momento en el que Trump está volviendo a su estrategia original de MAGA, de la que se había alejado mucho en los meses anteriores, de hecho, bastante. Pero ahora ha llegado el momento del regreso. Y no es casualidad que precisamente en este momento haya surgido la propuesta de considerar la creación del club C5 («Núcleo 5»). Una propuesta sumamente importante, reveladora y extremadamente interesante.

Lo más importante es que en esta propuesta no hay lugar para la Unión Europea, ni para los globalistas, ni para Soros, ni para Schwab, ni para el Foro de Davos, ni para Macron... Todos ellos han sido arrojados a la basura junto con Zelenski y el nazismo ucraniano. Y este es realmente un momento muy interesante, en el que Estados Unidos se ve obligado a reconocer la multipolaridad, aunque ofrece su propia versión.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

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