En Occidente no se entiende la posición de Irán frente a Estados Unidos y a los aliados del imperio. La guerra no sorprendió al pueblo iraní. Sabía que tendría que enfrentarla, por su posición antiimperialista. Ya en pleno conflicto, Irán no está tan interesado en negociar el fin de las hostilidades como en sentar las bases de un nuevo orden internacional. Irán acepta sufrir en aras de hacer avanzar sus intereses. Mientras Washington trata de ganar militarmente, Irán avanza políticamente.
Desde el primer momento de la agresión, Irán sabía que no podía derribar los aviones de guerra israelíes y estadounidenses. Las fuerzas armadas iraníes lograron destruir algunos bombarderos en vuelo pero Irán optó por demostrar a los Estados árabes del Golfo que las potencias coloniales los explotan y respondió a los bombardeos israelo-estadounidenses con ataques contra las bases militares de Estados Unidos en Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, en Kuwait, Qatar y Jordania. Explicó además a cada uno de esos Estados que estaban haciéndose cómplices de la agresión estadounidense, ya que habían cedido partes de sus territorios a Estados Unidos, que los utilizaba como trampolín de su agresión.
El caso del sultanato de Omán es un poco diferente. Se trata de un Estado neutral que no alberga bases militares extranjeras, pero el 12 y el 13 de marzo Omán permitió que bombarderos y drones sobrevolaran su territorio para llegar hasta Irán. Después un duro altercado con las autoridades de Irán, el gobierno de Omán puso fin a esas intrusiones. Pero los otros Estados del Golfo, que sí tienen bases extranjeras en sus territorios, no pudieron cambiar de posición y se empeñaron en enarbolar la resolución 2817 del Consejo de Seguridad, que viola el derecho internacional y acepta como superior el punto de vista occidental.
En aquel momento, nadie entendió lo que estaba sucediendo. Los comentaristas internacionales afirmaron que los iraníes adoptaban un comportamiento absurdo al atacar a sus vecinos de la región. Pero, con el tiempo, cada uno de esos 6 Estados comenzó a preguntarse si en realidad no estaba siendo culpable de los ataques que sufría, si el problema no era más bien el hecho que habían aceptado que Estados Unidos instalara bases militares en sus territorios para «protegerlos» y que en realidad esas bases los convertían en mercenarios de Occidente y en blancos legítimos para los iraníes.
Insistiendo en ese sentido, el gobierno de Irán escribió a los gobiernos de Alemania, Reino Unido, Chipre, Rumania y Bulgaria para hacerles saber que, al autorizar las fuerzas de Estados Unidos a usar sus bases militares para implementar su agresión, ellos también podían ser blanco de una respuesta militar.
Los iraníes mencionaron después la complicidad de gran parte de los Estados de todo el mundo —con excepción de Rusia, Bielorrusia y China— en el robo de los fondos de Irán depositados en el extranjero y en las sedes de los bancos iraníes con los que ya nadie se atreve a mantener relaciones. En aquel momento, nadie dio importancia a aquella observación de Irán, así que nadie entendió de qué hablaban los iraníes cuando anunciaron un procedimiento administrativo para autorizar el paso por el estrecho de Ormuz. Y otra vez los comentaristas internacionales se burlaron de lo que veían como una torpeza de los iraníes, asumiendo que querían imponer el pago de una autorización de paso a través de un canal natural.
Los iraníes explicaron que únicamente autorizarían el paso de los barcos de países no implicados en la agresión y que sólo pedían a los demás garantías bancarias en caso de accidente. Fue entonces cuando cundió el paníco entre las compañías marítimas: ¿Cómo presentar garantías bancarias al sistema bancario de Irán… excluido del sistema bancario mundial desde hace 30 años por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos?
Esta vez, Irán se dirige a todos nosotros. Nos muestra que nos hemos hecho cómplices de una política cuyo objetivo es rendirlo por hambre, y que ni siquiera nos habíamos dado cuenta de ello. Exactamente igual que Alemania, Arabia Saudita, Bahréin, Bulgaria, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Qatar, Rumania y Reino Unido, países que hoy son cómplices de una agresión militar sobre la que ni siquiera fueron consultados.
Ahora vamos a tener que escoger entre seguir tratando de hambrear a los iraníes, fingiendo además que no estamos conscientes de ello, o liberarnos de Estados Unidos.

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