Cómo el presidente Macron hunde a Francia en una nueva guerra de religión.

Con la mayor discreción, el presidente de Francia alinea su política exterior tras de los anglosajones. Ese es el precio que había que pagar para obtener el mando compartido de la OTAN en la era posterior a la retirada estadounidense de Europa. A cambio, Emmanuel Macron ha decidido, él solo, implicar las fuerzas armadas francesas en una guerra de religión contra los yemenitas.

El nuevo Gran Muftí de Arabia Saudita, Saleh bin Fawzan bin Abdullah Al-Fawzan (de 90 años), es un firme defensor de la legalidad de la esclavitud y la represión de las protestas políticas. Para él, los zaidíes son musulmanes herejes que deben ser erradicados. En su cruzada, se beneficia de las armas francesas que el presidente Macron vende al Reino de Arabia Saudita.

Francia está viviendo un particular momento de hipocresía y engaño. Por un lado, la prensa francesa anima la población a aplaudir al papa León XIV, que realiza una visita pastoral en el país. Pero esa misma prensa oculta por todos los medios la implicación de las fuerzas armadas de Francia en conflictos espantosos, una participación que traiciona los ideales nacionales de los franceses.

• El 13 de julio de 2026, Francia y Reino Unido organizaron en París la 16ª reunión de la «coalición de voluntarios» para la defensa de Ucrania. Se trataba de reorganizar la defensa de la Unión Europea y, de paso, la de Ucrania. Daba la impresión de que los participantes estaban poniéndose de acuerdo sobre cómo adaptar la OTAN a la retirada estadounidense de Europa y que su implicación en Ucrania consistiría sólo en entrenarse para que sus fuerzas pudiesen actuar juntas[1].

A nadie parecía extrañarle que la guerra en Ucrania se describiera como un simple ejercicio militar, en condiciones reales y con sus cientos de miles de muertos. De la misma manera, nadie cuestionaba que la reorganización de la OTAN estuviese encabezada por Reino Unido y Francia, como si fuese evidente que ese dúo tenía que asumir el papel de líder.

• El 24 y el 25 de agosto de 2026, el presidente francés Emmanuel Macron recibió en el palacio del Eliseo al heredero del trono saudita y primer ministro, el príncipe Mohamed ben Salman, en ocasión de la 3ª Copa del Mundo de deporte electrónico. La prensa mencionó únicamente la creación de 3 parques temáticos, pasando por alto el aspecto más importante de la visita.

El hecho es que Francia y Arabia Saudita profundizaron su asociación estratégica. En un comunicado común, ambos países «reafirmaron su apoyo al Consejo Presidencial de Yemen y a los esfuerzos de las Naciones Unidas por alcanzar una solución inclusiva y global de la crisis, condenaron los ataques perpetrados por los hutis contra infraestructuras civiles e instalaciones vitales del Reino, así como sus ataques contra barcos. Afirmaron su determinación en cuanto a preservar la libertad de navegación. También subrayaron que las provocaciones de los hutis agravan los sufrimientos del pueblo yeenita. La parte francesa reafirmó su solidaridad y su apoyo total al Reino de Arabia Saudita y subrayó su rechazo de todo ataque contra el territorio del Reino»[2].

Dicho sea de paso, los «hutíes» que Arabia Saudita y Francia mencionan en su comunicado son los miembros del movimiento yemenita Ansar Allah. La denominación «hutíes» o «hutistas», en referencia al apellido de su fundador, Hussein Badreddine al-Huthi, y de su hermano y actual líder, Abdul-Malik al-Huthi, tiene un carácter peyorativo. Pero el movimiento Ansar Allah nunca ha promovido la obediencia a un clan sino que se basa en el pensamiento zaidita. Utilizar un término peyorativo para designar una de las partes en conflicto no es precisamente la mejor manera de avanzar hacia la comprensión mutua y la paz.

• El 18 de septiembre de 2026, el presidente Emmanuel Macron reunió, en el palacio del Eliseo, a los jefes de los partidos políticos representados en el parlamento de Francia, en presencia de los directores de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), la Dirección de Inteligencia Militar (DRM, siglas en francés), la Dirección General de Energía y Clima (DGEC) y del Secretariado Nacional de Defensa y Seguridad Nacional (SGDSN), igualmente convocados por el presidente.

Según el comunicado publicado después del encuentro, el presidente Macron denunció «la intensificación de las amenazas híbridas rusas» y reafirmó «el apoyo de Francia a Ucrania y su política de sanciones contra Rusia». Después dijo que estaba haciendo todo lo posible por «facilitar la reapertura pacífica del estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad del suministro energético»[3].

En el subsiguiente encuentro con la prensa, el presidente Macron repitió, no sus análisis sino sus lecturas absurdas de los acontecimientos. Volvió a calificar la operación militar especial rusa en el Dombás de «guerra de agresión», a pesar de que con ella Rusia aplica las instrucciones incluidas en la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU[4]. 


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