Guerra de Israel/EU vs Irán: la mediación de Pakistán y su «círculo virtuoso» con China.

Lo que los países musulmanes no lograron, Israel lo consiguió: una alianza militar entre Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Pakistán, formada en Islamabad el 29 de marzo. Todos estos estados están dispuestos a luchar juntos contra la amenaza nuclear israelí.

Reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Pakistán en Islamabad, 29 de marzo de 2026.

El analista indio Kamlesh Singh sentencia que «Irán no tiene mucho que perder mientras que Estados Unidos arriesga mucho: economía, petrodólar, hegemonía y credibilidad. (…). Irán habrá ganado sólo sobreviviendo unas pocas semanas más[1]».

La agresión de Israel/EU a Irán lleva ya 32 días sin visos de tangible solución, salvo algunos «fractales de la paz» tanto de Estados Unidos como de Irán; con la excepción de Netanyahu, quien desea proseguir su guerra talmúdica del «Gran Israel», que nunca ha existido.

Dos portales, el israelí Haaretz (acérrimo enemigo de Netanyahu) y otro estadunidense, EIR, aluden a la notable mediación de Pakistán[2].

Zvi Bar’el, analista estratégico de Haaretz, aduce que «los esfuerzos para finalizar la guerra en Irán forjan una nueva alianza regional» cuando la reciente conferencia cuatripartita de cancilleres de Turquía/Egipto/Arabia Saudita/Pakistán en Islamabad, con el fin de «desescalar» la guerra, construye una «nueva asociación militar estratégica para la defensa mutua». Concluye que «Israel soñó tal OTAN árabe» (nota: flagrante error porque de los cuatro países citados sólo Egipto y Arabia Saudita son «árabes», pero «la mayoría de estos países creen (sic) que Israel inició una guerra que ha llevado la destrucción a sus puertas[3]».

EIR comenta que, como señal de buena voluntad, «Irán permitió 20+ embarcaciones bajo la bandera paquistaní —es decir, dos al día— para atravesar el estrecho de Ormuz». Puntualiza que «aunque predominantemente sunita como Arabia Saudita, Pakistán ostenta una relevante minoría chiíta, que se calcula en 40 millones de habitantes, que viene en segundo lugar detrás de los aproximados 80 millones de chiítas en Irán[4]».

Pakistán, con 160 millones de habitantes, de mayoría sunita y una considerable minoría chiíta, es el único país con 170 (sic) bombas nucleares[5] —de los 57 países de la Organización para la Cooperación Islámica, que engloba mil 200 millones de feligreses—.

La bomba nuclear de Pakistán fue financiada por Arabia Saudita, según el general Feroz Hassan Khan: «Comiendo hierba: La creación de la bomba paquistaní[6]». De ahí se desprende el reciente Pacto de Defensa Mutua de 2025 entre Riad e Islamabad[7].

Se pudiera formular en forma simplista que la alianza cuatripartita es meramente sunita.

La relación militar entre Turquía y Pakistán es muy estrecha y desde el año pasado se venía cocinando una alianza de defensa trilateral entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán[8] frente a la mayor amenaza talmúdica de Israel dotada de bombas nucleares clandestinas.

La relación de la sunita Pakistán con la chiíta Irán se profundizó con la amenaza de Israel, apuntalada por Estados Unidos, contra Irán, durante la guerra de los 12 días, cuando Netanyahu dejó entrever que estaba dispuesto a usar la «Opción Sansón» frente a los letales misiles hipersónicos iraníes capaces de horadar el reactor nuclear de Dimona[9][10].

Pocos países en el mundo poseen el «círculo virtuoso» de compartir óptimas relaciones tanto con los chiítas de Irán como con las tres potencias sunitas regionales (Turquía, Arabia Saudita y Egipto) como Pakistán, el cual, además, mantiene excelentes relaciones con Estados Unidos —desde la etapa de Osama Bin Laden—, no se diga hoy con Trump y, sobre todo, con China, una «amistad a prueba de hierro» en todos los ámbitos (militar, tecnológico y comercial) que se engalana con el Corredor Económico China-Pakistán (CEPC). Por ello, no causó sorpresa a los conocedores la visita del viceprimer ministro paquistaní Ishaq Dar a su homólogo chino Wang Yi[10]con el fin de mantener la equidistancia diplomática entre Estados Unidos y China para conseguir el fin de la guerra contra Irán, que valió la recomendación de 5 puntos[11].

El presidente iraní Pezeshkian declaró estar dispuesto al finiquito de la guerra, siempre y cuando se garantice que Estados Unidos e Israel cesen de agredir permanentemente al país persa.

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