India, cuna de la civilización | ¿VÉDICO O NO VÉDICO?

Al determinarse que los «arios invasores» habían establecido la cultura védica, se asumió apresuradamente que la civilización anterior de Indo-Sarasvati era pre-védica, pero tanto los Vedas como la evidencia arqueológica muestran que los arios védicos vivieron en India mucho tiempo antes de su hipotético arribo, y que no eran simples «hordas de vagabundos» sino habitantes de ciudades y entusiastas marineros y mercantes.

Generalmente se creía que el centro de la civilización védica era el Punyab, que literalmente significa «cinco ríos». Sin embargo, en la literatura védica se cuenta que el área noroccidental de India —que formaba el territorio central de la antigua civilización índica— era conocida como «tierra de los siete ríos», de los que el principal era el Sarasvati. Como muestran las imágenes satelitales, este río (una extensión del actual río Ghaggar o Hakra) atravesaba en otras épocas el vasto Thar o gran desierto indio, que en el pasado fue una fértil región.

El río nace en las colinas Shivalik en el estado de Himachal Pradesh y atraviesa los estados de Punyab, Jariana y Rayastán. Unos kilómetros al sudoeste de la ciudad de Sirsa, en Jariana, el Ghaggar alimenta dos canales de irrigación que se extienden por el Rayastán. El río desaparece a su entrada en el desierto de Thar en el Rayastán.

De esta manera, la tierra védica no estaba confinada sólo a Punyab y su río central era el Sarasvati, no el Indo. El primero de ellos se secó alrededor del 1.900 a.C., esto es, el periodo en que la cultura del Valle del Indo llegó a su fin. El río Drishadvati, también mencionado en la literatura védica, se secó en torno al 2.600 a.C. Algunos textos indios describen al Sarasvati desembocando en el océano, y esto probablemente terminó hace al menos unos 8.000 o quizá 12.000 años.

Existe una asombrosa continuidad cultural entre la civilización Indo-Sarasvati y las subsiguientes: sociedad y cultura hindúes, lo que se puede apreciar en las ideas religiosas, artes, manualidades, arquitectura, estilo de escritura y en el sistema de pesos y medidas. Muchos sitios de Harappa han revelado la existencia de altares de culto al fuego y construidos en la misma forma que aquéllos que tenían los pueblos védicos, junto con implementos sacrificiales correspondientes a los usados en la «ceremonia del soma», central para la religión védica. El yoga ya se practicaba hace 4.700 años, e incluso en Mejergar hay evidencia del uso de cobre, cultivo de cebada y crianza de ganado en una época muy temprana, todos características de la cultura védica, aunque se creía en un tiempo que la ganadería fue introducida en India por los «arios invasores».

También existe una asombrosa continuidad racial, pues las excavaciones hechas en Harappa han descubierto esqueletos pertenecientes a miembros de varios grupos raciales, los cuales todavía hoy están presentes en India. Los textos hindúes señalan que las ciudades eran parte integral de la cultura védica, y que aparentemente eran centros cosmopolitas donde convivían diferentes grupos étnicos en relativa paz o convocados por intereses comerciales.

La escritura del Indo, encontrada en numerosos sellos, ya estaba completamente desarrollada cuando —según se afirma— apareció alrededor del 3.500 a.C. y muestra fuertes vínculos con la posterior escritura Brahmi, la que dio origen al sistema Devanagari en la que hoy se registra el sánscrito (hay también similitudes entre la escritura del Indo y algunos de los signos usados en la escritura Rongo rongo de Isla de Pascua). La escritura del Indo aún no ha sido descifrada de manera convincente, porque ninguna de las inscripciones son lo suficientemente largas, pero sí hay indicios de que podría ser una lengua indoaria, y si esto se confirmara, cuestionaría seriamente dos siglos de especulación acerca de las lenguas indoeuropeas.


Sellos característicos de la cultura Harappa (arthistoryworlds.com)

Una de las razones por las que se catalogó como «no védica» a la cultura Indo-Sarasvati fue la «ausencia de caballos y carros», los que se mencionan ampliamente en los Vedas. Sin embargo, se han encontrado pruebas de la utilización de equinos en varios sitios Harappa y pre-Harappa, junto a juguetes con ruedas, lo que sugiere el empleo de vehículos rodantes. En el Rigveda se dice que los enemigos de las gentes védicas también tenían dichos animales; más aún, los carros no son vehículos de pueblos nómadas, y es difícil imaginar a alguien usándolos para cruzar los pasos rocosos de Afganistán.

Muchos expertos traducen el término védico ayas como «hierro», y ya que este metal no fue encontrado inicialmente en los sitios del Valle del Indo, se infirió que fueron los arios védicos quienes introdujeron su uso en India. Otros especialistas sugieren que ayas significa «bronce» o «cobre». En cualquier caso, y debido a que también se describe en los Vedas a los Dasyus como enemigos del grupo ario y poseedores de «ayas» y que lo empleaban para construir sus ciudades, esto no sostiene la idea de una guerra armada entre pueblos védicos que usaban hierro y los pueblos del Valle del Indo que no lo conocían. La evidencia sobre el empleo de éste último en India es cada vez más antigua: la fecha más anterior hasta ahora es el 1.800 a.C.

El hallazgo de una veintena de esqueletos en Mohenjo-Daro fue presentado como prueba de una «masacre» por «conquistadores arios», pero todos los occisos provenían del pueblo y ninguno de la citadela (sede del gobierno), y los individuos habían muerto en fechas muy diferentes. El arqueólogo B.B. Lal escribe: «Ningún sitio de la civilización Harappa ha desentrañado alguna evidencia de  destrucción violenta, mucho menos de una invasión». Las guerras mencionadas en el Rigveda parecen ser principalmente conflictos intertribales entre diferentes pueblos védicos y reinos, implicando un quiebre entre los mentalmente espiritualizados y los más mundanos. Como escriben Feuerstein et al.: «Los enemigos eran 'arios caídos' (desviados de los valores védicos, quizá temporalmente), o bien grupos no arios (tribus no hablantes de la lengua indoeuropea o que no compartían los valores morales de las gentes védicas)».

En lugar de la hipótesis que apunta a la destrucción de ciudades Harappa por invasiones arias, parece ser que fueron abandonadas principalmente por cambios geológicos y climáticos importantes. Alrededor del 1.900 a.C. una serie de trastornos tectónicos causaron que varios ríos cambiaran sus cursos, conduciendo a inundaciones devastadoras y a la sequedad del Sarasvati. Como resultado, la civilización índica se eclipsó temporalmente y su centro se trasladó hacia el este, a los valles del Ganges y del Yamuna, lo que queda en evidencia por el registro arqueológico, y también reflejado en la literatura védica posterior tales como los Brahmanas y Puranas

Traslado de la civilización índica desde los ríos Indo y Sarasvati al Ganges después del 1.900 a.C.

Ciertamente los pueblos védicos no eran una «comunidad primitiva nómada», pues la astronomía y las matemáticas eran ciencias muy desarrolladas, y el Rigveda señala un avanzado nivel de sofisticación cultural y filosófica, dando testimonio de una gran cultura. Como se mostrará en la sección 8, las referencias astronómicas en la literatura védica sugieren que los astrónomos ya observaban los cielos hace más de 20.000 años

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